La jubilación de la generación del baby boom, que abarca a aquellos nacidos entre 1957 y 1977, está teniendo un impacto significativo en el gasto público en pensiones en España. Este fenómeno ha llevado a que el gasto en pensiones alcance nuevos máximos históricos, lo que plantea serias preguntas sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones en el futuro. En este contexto, es crucial entender cómo las pensiones de los jubilados actuales se comparan con los salarios de los trabajadores activos y qué implicaciones tiene esto para la economía en general.
### La Brecha entre Pensiones y Salarios
Los datos más recientes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones revelan que los nuevos jubilados están accediendo a una pensión anual promedio de 24,108 euros brutos. Esta cifra es notablemente superior al salario mediano en España, que se sitúa en 23,349 euros brutos al año. Esto significa que más de la mitad de los trabajadores españoles ganan menos que lo que perciben los jubilados más recientes. En términos absolutos, los nuevos jubilados reciben un 3.2% más que el salario mediano.
Sin embargo, la situación se complica cuando se considera la pensión media de jubilación, que ha aumentado un 6.15% en comparación con el año anterior, alcanzando los 21,105.7 euros brutos anuales. Aunque esta cifra también es superior al salario más frecuente en España, que se sitúa en torno a los 20,000 euros brutos anuales, la brecha entre las pensiones y los salarios de los trabajadores activos sigue siendo un tema de preocupación.
Un aspecto interesante a destacar es que, en general, los jubilados disfrutan de una situación económica más favorable que los trabajadores activos. Según los datos de la renta media de los hogares, un jubilado tiene una renta media de 18,424 euros anuales, lo que representa un 10% más que la renta media de un trabajador, que se sitúa en 16,740 euros. Esta diferencia se puede atribuir a varios factores, como la propiedad de la vivienda y la estabilidad en el poder adquisitivo de los jubilados, gracias a las políticas implementadas por el gobierno en los últimos años.
### El Déficit Contributivo y sus Consecuencias
A pesar de la aparente solidez de las pensiones, el sistema enfrenta un déficit contributivo que ha alcanzado cifras alarmantes. En 2025, el déficit contributivo se ha elevado a más de 5,000 millones de euros, lo que pone en riesgo la sostenibilidad del sistema de pensiones. Este déficit se produce cuando los ingresos por cotizaciones sociales no son suficientes para cubrir el gasto en prestaciones contributivas.
Las reformas implementadas en el sistema de Seguridad Social, como el aumento de las cotizaciones y la creación de nuevas tasas, no han logrado equilibrar las cuentas. Aunque la recaudación por cotizaciones sociales ha aumentado un 7% en comparación con el año anterior, alcanzando los 86,383 millones de euros, esta cifra sigue siendo insuficiente para cubrir el gasto en pensiones, que ha crecido un 5.78%, alcanzando los 77,900 millones de euros.
Además, el gasto en bajas médicas y otras prestaciones contributivas ha aumentado un 10.3%, lo que ha llevado a un gasto total de 91,421 millones de euros en el primer semestre de 2025. Esto significa que, a pesar de un mercado laboral en crecimiento y un número récord de cotizantes, el sistema de pensiones sigue enfrentando serias dificultades financieras.
El gobierno ha implementado medidas como el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI), que busca equilibrar las cuentas de la Seguridad Social y llenar el Fondo de Reserva. Sin embargo, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha advertido que estas medidas no son suficientes para garantizar la sostenibilidad a largo plazo del sistema. Se estima que el gasto en pensiones seguirá creciendo, alcanzando un aumento del 3.4% del PIB para 2050, lo que representa un desafío significativo para las finanzas públicas.
En resumen, la jubilación de la generación del baby boom está teniendo un impacto profundo en la economía española, especialmente en el sistema de pensiones. A medida que más jubilados ingresan al sistema, la presión sobre las cuentas públicas se intensifica, lo que plantea preguntas sobre la viabilidad futura del sistema de pensiones y la necesidad de reformas estructurales para garantizar su sostenibilidad.