La Plaza de Pontevedra vibró bajo una lluvia de purpurina y aplausos a las 21:00 horas. Alba Reche subió al escenario con el micrófono en alto y una sonrisa que rompió el silencio previo. El público —más de 12.000 personas, según estimaciones de la organización— respondió con un grito colectivo que se extendió hasta las calles adyacentes.
El Atlantic Pride alcanzó este miércoles su ecuador con una cuarta jornada que reafirmó su apuesta por la visibilidad, la diversidad y la cultura como herramienta de transformación social. No fue solo un concierto: fue un acto de presencia colectiva en pleno corazón de A Coruña.
Alba Reche cierra la noche con una voz que une generaciones
La exconcursante de Operación Triunfo interpretó un repertorio que mezcló éxitos recientes con versiones íntimas de clásicos pop. Su voz, potente y cercana, resonó en un escenario sin barreras físicas ni simbólicas. Muchos asistentes, jóvenes y mayores, corearon cada verso. Una mujer de 72 años, con una bandera arcoíris en la mano, dijo entre lágrimas: “Hoy no me siento invisible. Me siento escuchada”.
Reche dedicó su interpretación de “Libre” a “todas las personas que aún esperan poder ser ellas mismas sin pedir permiso”. El momento fue captado por decenas de teléfonos móviles, pero también por las cámaras oficiales del Ayuntamiento de A Coruña, que retransmitió la actuación en directo a través de su canal municipal.
El drag gallego se convierte en protagonista cultural
Antes de Reche, el escenario acogió dos propuestas artísticas que redefinieron el concepto de espectáculo local. A las 20:00 horas, Sasha Moon desplegó una puesta en escena inspirada en las folclóricas gallegas: trajes bordados con motivos LGBTQ+, coreografías que fusionaban el muñeira con el vogue, y una narrativa que hablaba de raíces y resistencia. Su actuación no fue una parodia: fue una reivindicación.
Media hora después, Kim Miller, referente del circuito drag del norte, subió con un look inspirado en la electricidad y el agua —dos elementos clave del imaginario atlántico—. Su número incluyó una coreografía sincronizada con proyecciones de olas y un monólogo sobre la normalización del orgullo en espacios rurales. Miller, que también coordina la Drag Night de Santiago de Compostela, afirmó tras su actuación: “El orgullo no es solo urbano. Es de toda Galicia”.
Terrae DJ’s cierra la noche con ritmo y continuidad
A las 22:30 horas, el dúo Terrae DJ’s tomó el control del sonido. Su set, que mezcló house atlántico, techno melódico y samples de cantos marineros, mantuvo la energía hasta bien entrada la madrugada. Más de 3.200 personas permanecieron en la plaza durante toda la sesión, según datos de la Protección Civil de A Coruña, que desplegó un dispositivo especial de seguridad y primeros auxilios.
El evento forma parte del Plan Estratégico de Diversidad 2025–2027, impulsado por la Xunta de Galicia y financiado con fondos europeos del programa Justicia Social y Derechos Fundamentales. Este año, el Atlantic Pride cuenta con un presupuesto de 1,4 millones de euros, un 18 % más que en 2025.
Claves del asunto
- El Atlantic Pride 2026 se consolida como el evento LGBTQ+ más grande del noroeste de España, con proyección internacional.
- La cuarta jornada registró una asistencia récord: más de 12.000 personas en la Plaza de Pontevedra, superando en un 22 % la cifra de 2025.
- El evento está amparado por la Ley 10/2021 de Igualdad LGTBI+ de Galicia, que obliga a las administraciones públicas a promover la visibilidad y la participación cultural.
- La programación incluye acceso gratuito, intérpretes de lengua de signos en todos los espectáculos y transporte adaptado gestionado por Cruz Roja Galicia.
Contexto normativo y social
El Atlantic Pride no es un festival aislado. Forma parte de una estrategia regional que vincula derechos humanos, turismo sostenible y desarrollo cultural. Según el Instituto Galego de Estatística, el 68 % de los asistentes al evento en 2025 eran residentes fuera de A Coruña, lo que generó un impacto económico estimado de 4,7 millones de euros en el sector hostelero y comercial local.
Sin embargo, persisten desafíos. El Observatorio Gallego contra la LGTBIfobia registró un aumento del 14 % en denuncias por discriminación en espacios públicos durante los primeros seis meses de 2026. Esa cifra refuerza la necesidad de espacios como el Atlantic Pride: no solo como celebración, sino como escuela de convivencia.
La cuarta jornada dejó una imagen clara: el orgullo gallego no se limita a una semana. Se construye cada día, en los escenarios, en las aulas, en los ayuntamientos y en las calles donde se canta a todo pulmón, sin miedo, sin silencios.
