La reciente ola de incendios en España ha puesto de manifiesto la fragilidad de la gestión de emergencias en el país. Con más de 360.000 hectáreas devastadas y varias víctimas mortales, la situación ha desatado un cruce de acusaciones entre las distintas administraciones. Este artículo examina las causas de esta crisis, el papel de las competencias autonómicas y la necesidad de un enfoque más coordinado ante desastres naturales.
**La Gestión de Emergencias y el Reparto de Competencias**
La estructura de gestión de emergencias en España se basa en un modelo descentralizado, donde las comunidades autónomas son responsables de la prevención y extinción de incendios en sus territorios. Sin embargo, cuando una emergencia supera la capacidad de respuesta local, se puede solicitar ayuda al Gobierno central. Este sistema ha sido objeto de críticas, especialmente en situaciones donde la respuesta ha sido lenta o insuficiente.
En el caso de los recientes incendios, las comunidades afectadas, como Castilla y León y Galicia, han señalado que la respuesta del Gobierno fue tardía. A pesar de que la Unidad Militar de Emergencias (UME) se activó antes de que la situación se desbordara, las comunidades lamentan que no se movilizaron todos los recursos necesarios a tiempo. Este retraso ha llevado a cuestionar la eficacia del protocolo actual, que establece que el mando debe permanecer en manos de las comunidades, incluso en situaciones críticas.
El debate sobre la necesidad de un mando único en emergencias ha cobrado fuerza. Algunos partidos, como el PP y Vox, han abogado por un cambio en la legislación que permita al Gobierno central asumir el control en situaciones de emergencia nacional. Sin embargo, el actual Gobierno ha defendido la autonomía de las comunidades, argumentando que son las que mejor conocen su territorio y sus necesidades.
**Inversión y Prevención: Claves para el Futuro**
Uno de los aspectos más preocupantes de la crisis de incendios es la falta de inversión en prevención. Desde la crisis económica de 2008, la inversión en medidas preventivas ha disminuido significativamente, lo que ha dejado a muchas áreas vulnerables. Expertos en incendios han señalado que es crucial cambiar el enfoque, priorizando la prevención y la mitigación en lugar de centrarse únicamente en la extinción.
La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha afirmado que la inversión en este ámbito ha aumentado en los últimos años, pero los datos indican que aún queda mucho por hacer. La falta de ejecución de los fondos europeos destinados a la protección de los bosques es un claro ejemplo de la ineficacia en la gestión de recursos. Con más de 320 millones de euros aún sin invertir, la situación es alarmante.
Además, la burocracia que rodea la gestión de espacios naturales protegidos dificulta la implementación de medidas preventivas. En muchas áreas, las leyes ambientales complican la limpieza de montes y la creación de cortafuegos, lo que aumenta el riesgo de incendios. La colaboración con el sector agrícola y ganadero se presenta como una solución viable, ya que estos actores pueden desempeñar un papel crucial en la prevención de incendios.
**La Necesidad de un Pacto de Estado**
Ante la creciente frecuencia y severidad de los incendios, muchos expertos y políticos han llamado a la creación de un pacto de Estado que aborde la emergencia climática y la gestión de desastres. Este pacto debería incluir un enfoque integral que contemple la colaboración entre administraciones, la inversión en prevención y la revisión de las competencias actuales.
Sin embargo, el clima político actual, caracterizado por la polarización y la desconfianza entre partidos, dificulta la posibilidad de alcanzar un consenso. Las acusaciones mutuas entre el Gobierno y la oposición han llevado a que se prioricen los intereses políticos sobre la búsqueda de soluciones efectivas. La falta de un enfoque unificado en la gestión de emergencias podría tener consecuencias devastadoras en el futuro.
La crisis de incendios en España es un reflejo de la necesidad urgente de revisar y mejorar la gestión de emergencias en el país. Con un enfoque más coordinado y una inversión adecuada en prevención, es posible mitigar los efectos de estos desastres naturales y proteger tanto a la población como a los ecosistemas afectados.