El próximo 10 de octubre se revelará el nombre del galardonado con el Nobel de la Paz, un evento que genera gran expectación en todo el mundo. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comenzado a alimentar rumores sobre su posible nominación, a pesar de que su candidatura parece poco probable debido a la creciente polarización en torno a su figura. Este artículo explora los detalles de la nominación, las reacciones de Trump y la opinión del jurado que decidirá el destino del prestigioso galardón.
La carrera hacia el Nobel de la Paz 2025 ha comenzado con un total de 338 candidaturas registradas, de las cuales 244 corresponden a individuos y 94 a organizaciones. Aunque el Comité Noruego del Nobel mantiene en secreto los nombres de los nominados durante 50 años, la especulación sobre quiénes podrían ser los elegidos es constante. Trump, quien ha manifestado su deseo de ser reconocido con este premio, ha comenzado a hacer declaraciones que sugieren que se ve a sí mismo como un candidato viable.
En las últimas semanas, el presidente ha presumido de su papel en la resolución de conflictos internacionales, a pesar de que las crisis más significativas, como la guerra en Ucrania y las tensiones en Oriente Próximo, siguen sin resolverse. Durante un evento en la Casa Blanca, donde se firmó un acuerdo entre Armenia y Azerbaiyán, Trump afirmó que “mucha gente” lo ve como un merecedor del Nobel de la Paz. Sin embargo, se apresuró a aclarar que no haría campaña por el premio, aunque reconoció que sería un “gran honor” recibirlo.
La estrategia de Trump parece estar respaldada por algunos miembros de su equipo, quienes han expresado abiertamente su apoyo a su candidatura. Steve Witkoff, enviado especial para Oriente Próximo, declaró en una reunión que deseaba que el comité del Nobel reconociera a Trump como el mejor candidato. Esta dinámica ha llevado a muchos a cuestionar la seriedad de la nominación y la posibilidad de que el presidente realmente reciba el galardón.
Un Jurado Crítico y sus Desafíos
El proceso de selección del Nobel de la Paz está a cargo de un jurado compuesto por cinco miembros, quienes tienen la responsabilidad de evaluar las candidaturas y decidir quién merece el premio. Sin embargo, la relación de Trump con el jurado no es sencilla. Según informes, al menos tres de los miembros han expresado críticas hacia las políticas y la retórica del presidente. Jorgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego, ha sido particularmente vocal en sus preocupaciones sobre la libertad de expresión, señalando que Trump ha realizado numerosos ataques verbales contra los medios de comunicación durante su carrera política.
La percepción del jurado sobre Trump podría influir significativamente en su candidatura. Aunque su nombre aparece en algunas casas de apuestas, no figura entre los favoritos de expertos en el campo de la paz y la diplomacia. Henrik Urdal, director del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo, ha mencionado que otros candidatos, como tribunales internacionales y organizaciones defensoras de la democracia, tienen más posibilidades de ser reconocidos que el presidente estadounidense.
La historia del Nobel de la Paz muestra que solo cuatro presidentes de Estados Unidos han recibido este honor desde su creación en 1901. Barack Obama fue el último en ser galardonado en 2009, justo al inicio de su mandato. Otros presidentes como Theodore Roosevelt y Woodrow Wilson también fueron reconocidos durante su tiempo en el cargo, mientras que Jimmy Carter recibió el premio en 2002, casi dos décadas después de dejar la presidencia. Esta historia sugiere que el camino hacia el Nobel de la Paz es complicado y está lleno de desafíos, especialmente para un líder tan polarizador como Trump.
En resumen, la posibilidad de que Donald Trump sea galardonado con el Nobel de la Paz sigue siendo un tema de debate y especulación. A medida que se acerca la fecha de la revelación, las opiniones sobre su candidatura continúan dividiéndose. Mientras algunos lo ven como un candidato legítimo, otros cuestionan su idoneidad y el impacto de sus políticas en el ámbito internacional. La decisión final del jurado será un reflejo no solo de las acciones de Trump, sino también de la percepción global sobre su liderazgo y su legado en la política internacional.