El viernes 16 de julio de 2026 ya no tiene localidades disponibles. Una familia de Vigo llegó al punto de venta móvil del Monte do Gozo a las 7:45 a.m., con dos niños y una mochila llena de bocadillos. Les dijeron: «Lo sentimos, ya no queda ni una para ese día». Esa escena, repetida decenas de veces en las últimas 72 horas, sintetiza el tirón sin precedentes de O Son do Camiño 2026.
El viernes se queda sin entradas y el festival confirma su liderazgo nacional
La organización anunció oficialmente el agotamiento total de las localidades de día para la jornada del viernes. No es la primera vez que ocurre, pero sí la primera que sucede antes del 15 de junio, casi cinco semanas antes del inicio del evento. El abono general ya se había agotado en febrero, y ahora el viernes —tradicionalmente la jornada de mayor demanda por su equilibrio entre descanso y energía— se convierte en el primer día completo.
Solo quedan entradas para jueves y sábado
Según datos oficiales, quedan menos de 1.200 entradas combinadas para jueves y sábado, cifra que la organización estima se agotará antes del 1 de julio. El jueves, con su enfoque en artistas emergentes y propuestas locales, ha ganado peso en los últimos tres años. El sábado, por su parte, concentra los headliners y el cierre festivo. Ambos días mantienen una alta rotación de público: el 68 % de los asistentes acude a más de una jornada, según el estudio de movilidad del Ayuntamiento de Santiago de Compostela.
El Monte do Gozo como eje de transformación urbana y turística
El festival no se limita al escenario. Desde 2022, el Monte do Gozo ha sido objeto de una inversión municipal de 4,7 millones de euros, destinados a mejorar accesos, señalización, zonas de descanso y servicios higiénicos. La infraestructura ahora soporta hasta 85.000 personas por jornada, un 22 % más que en 2021. El impacto económico directo en la provincia de A Coruña superó los 28,3 millones de euros en 2025, según la Xunta.
Un fenómeno con raíces locales y proyección internacional
Nacido en 2018 como una alternativa cercana al Festival de Ortigueira, O Son do Camiño ha crecido con una identidad clara: música en gallego, apuesta por talento emergente y vinculación con el Camino de Santiago. En 2026, el 31 % de los asistentes provienen del extranjero —principalmente Francia, Alemania y Portugal— y el 19 % son menores de 25 años. La organización ha reforzado acuerdos con Renfe y Monbus para facilitar el transporte desde 14 ciudades, incluyendo Vigo, Ourense y Madrid.
La presión sobre el entorno y los servicios públicos es real
El éxito tiene costes. En 2025, el Ayuntamiento de Santiago registró un aumento del 40 % en denuncias por ruido nocturno en barrios cercanos al Monte do Gozo durante los días del festival. También se triplicaron las incidencias en redes de agua y alcantarillado en la zona. La Consellería de Medio Ambiente activó un protocolo especial de gestión de residuos: más de 18 toneladas de basura fueron retiradas diariamente en la pasada edición, con un 62 % de tasa de reciclaje.
El marco legal que regula la convivencia festiva
El festival opera bajo la Ley 10/2017 de Festivales Musicales de Galicia, que exige planes de movilidad, evaluaciones de impacto acústico y acuerdos previos con los vecinos. Además, la Ordenanza Municipal de Actividades de Ocio Nocturno obliga a limitar los niveles sonoros a 55 dB después de la 1:00 a.m. en zonas residenciales. En 2026, la organización ha incorporado 12 nuevos puntos de control acústico y ha contratado a 42 mediadores vecinales para prevenir conflictos.
Claves del asunto
- O Son do Camiño 2026 ya ha agotado todas las entradas para el viernes, antes del 15 de junio.
- Quedan menos de 1.200 localidades para jueves y sábado, y se prevé su venta total antes del 1 de julio.
- El festival genera 28,3 millones de euros de impacto económico anual en la provincia de A Coruña.
- El Monte do Gozo soporta hasta 85.000 personas por jornada, tras una inversión de 4,7 millones de euros en infraestructura.
- La organización aplica el protocolo de la Ley 10/2017 de Festivales Musicales de Galicia y la Ordenanza Municipal de Actividades de Ocio Nocturno.
La multitud no es solo un dato: es una responsabilidad compartida. Cada entrada vendida implica un metro cuadrado más de césped pisoteado, un litro más de agua consumido, una conversación más entre vecinos y organizadores. En Santiago, el festival ya no es un evento: es un termómetro de convivencia, sostenibilidad y capacidad de respuesta institucional. Y este año, el termómetro marca récord.
