El Monte do Gozo vibró bajo una lluvia de acordes y luces al atardecer del sábado 20 de junio: 126.000 personas ocuparon cada metro cuadrado del recinto, con entradas agotadas desde hacía tres semanas. «No vendimos ni una localidad extra. Ni una», confirmó la directora artística, Lara Fontela, mientras recogía el último micro del escenario principal.
El festival que reactiva Galicia en verano
O Son do Camiño no es solo un evento musical. Es un motor económico verificable, con cifras que trascienden el entretenimiento. En 2026, su impacto socioeconómico alcanzó los 36,99 millones de euros, según el informe preliminar de la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Santiago. Esa cifra equivale al 42 % del presupuesto anual del Concello de Santiago.
El gasto no se concentró en el recinto. Se dispersó: 1.500 puestos de trabajo directos se activaron durante los cinco días del festival. Más de 780 profesionales trabajaron en montaje y logística. Otros 420 en seguridad, atención al público y gestión de residuos. El resto, en hostelería, transporte y comercio local.
Más que música: un ecosistema de empleo y consumo
El efecto multiplicador en la ciudad
Cada asistente gastó, en promedio, 292 euros fuera del recinto: 68 % en alojamiento, 22 % en restauración y 10 % en compras locales. Los hoteles de Santiago registraron una ocupación del 99,3 % los fines de semana del festival. Las pensiones y casas rurales de la comarca de Santiago superaron el 94 %.
El transporte público registró un aumento del 63 % en viajes diarios entre Santiago y el Monte do Gozo. La línea 10 de los autobuses urbanos duplicó su frecuencia. La estación de tren de Santiago vio crecer un 41 % sus entradas de larga distancia en los días previos.
Un modelo sostenible con réplica legal
Marco normativo y compromisos verificables
O Son do Camiño opera bajo el Decreto 123/2022 de Festivales Sostenibles de Galicia, que exige planes de movilidad, gestión de residuos y contratación local mínima del 70 %. En 2026, el 82 % de los proveedores fueron empresas gallegas. El 94 % de los residuos se separó en origen, y el 61 % se recicló o compostó.
La organización también cumplió con la Ley 10/2021 de Transparencia y Participación Ciudadana, publicando en tiempo real los indicadores de impacto en su portal abierto. Incluyó datos de género: el 54 % de los técnicos y el 48 % de los puestos de dirección fueron ocupados por mujeres.
El peso real sobre los vecinos y el territorio
Los vecinos del Monte do Gozo reportaron una mejora del 33 % en la percepción de seguridad respecto a 2025, según la encuesta de la Delegación de Distrito. Pero también hubo tensiones: 17 reclamaciones formales por ruido excesivo en horario nocturno, todas resueltas en menos de 48 horas. La Xunta activó el protocolo de emergencia acústica, con medidores en tiempo real instalados en tres puntos del perímetro.
La reforestación post-festival ya comenzó: 1.240 árboles nativos (roble, acebo y tejo) se plantaron en zonas de paso intensivo. La iniciativa forma parte del convenio con la Consellería de Medio Ambiente, que exige restauración equivalente al 120 % del impacto territorial medido.
Claves del asunto
- El festival reunió 126.000 asistentes, con entradas agotadas desde marzo
- Generó 36,99 millones de euros de impacto económico directo e indirecto
- Creó 1.500 puestos de trabajo directos, con un 82 % de contratación local
- Operó bajo el Decreto 123/2022 de Festivales Sostenibles de Galicia
- Cumplió con la Ley 10/2021 de Transparencia y Participación Ciudadana
La edición 2026 confirma que O Son do Camiño dejó de ser un festival para convertirse en un modelo replicable de economía cultural sostenible. No solo trajo música. Trajo empleo estable, ingresos verificables y un plan de convivencia con el territorio que ya inspira proyectos en Oviedo, Pamplona y Sevilla. El Monte do Gozo ya no es solo un lugar sagrado para peregrinos. Es un laboratorio vivo de desarrollo local.
