El 1 de julio de 2024, bajo un sol suave de verano, Teresa Lamazares colocó una cinta dorada en la puerta de madera del número 85 de la avenida de Oza. Dentro, el olor a flores de tela mezclado con el aroma metálico de las cacerolas recién desempacadas llenaba el aire. Afuera, un cartel sencillo decía: 50 años. Gracias por seguir viniendo.
Un bazar que nació con el exilio y creció con la confianza vecinal
Manuel Lamazares García y Josefa Miguélez Parada llegaron a A Coruña desde Lugo tras once años en París. En 1974, con 32.000 pesetas ahorradas y una maleta llena de referencias de proveedores franceses, abrieron el bazar-droguería Lamazares. No era solo una tienda: era una promesa de continuidad en un barrio que se consolidaba —Os Castros— y una apuesta por lo local antes de que esa palabra se convirtiera en eslogan.
Teresa, entonces una niña de ocho años, recuerda los camiones que descargaban directamente en la acera. «Llegaban desde Vigo, desde Barcelona, incluso desde Bilbao. No había logística digital ni plataformas: había confianza, facturas manuscritas y entregas a mano», explica mientras ajusta un ramo de rosas de tela junto al mostrador.
La transición silenciosa de una generación a otra
En 2002, Teresa dejó su puesto como técnica de laboratorio en un hospital coruñés para asumir la dirección del negocio. No fue una decisión estratégica, sino familiar: su padre ya no podía subir las escaleras del almacén, y su madre necesitaba apoyo tras una operación. «No me formé en gestión comercial, pero sí en química, en precisión, en control de calidad. Eso también sirve para elegir un jabón o verificar la resistencia de una olla», dice con una sonrisa.
La tienda no cambió de nombre, ni de fachada, ni de horario. Sigue abriendo de 9:30 a 14:00 y de 16:30 a 20:00, sin excepciones. Ni siquiera en agosto. «Los vecinos saben que aquí no desaparecemos», afirma.
Antes de los grandes superficies, había Lamazares
Cuando El Corte Inglés, Alcampo y Continente llegaron a A Coruña, muchos bazar-droguerías cerraron. Lamazares no solo resistió: adaptó su surtido. Eliminó productos obsoletos —como los detergentes en polvo de gran formato— y apostó por lo que los vecinos no encontraban en los grandes: flor de tela artesanal, menaje de porcelana regional, utensilios de cocina especializados y productos de limpieza ecológicos. Hoy, el 68 % de sus ventas provienen de clientes fijos mayores de 55 años, pero el 22 % corresponde a jóvenes que buscan objetos con historia o regalos únicos.
La flor de tela como símbolo de identidad comercial
La flor de tela no es un accesorio: es una marca registrada de la tienda. Teresa la aprendió de su madre, quien la copiaba de catálogos franceses. Hoy, prepara entre 15 y 20 ramos semanales, cada uno con más de 40 piezas hechas a mano. «No es decoración: es memoria. Cada pétalo lleva un nombre, una fecha, una boda, un bautizo», explica mientras corta una hoja de seda verde.
La supervivencia no es nostalgia: es estrategia diaria
El bazar-droguería Lamazares no recibe subvenciones directas del Ayuntamiento de A Coruña ni del Gobierno de Galicia. Su sostenibilidad se basa en tres pilares: rotación lenta de stock (menos del 12 % de obsolescencia anual), relación directa con 17 proveedores locales y nacionales, y un margen de beneficio ajustado al 18 % —por debajo del 24 % promedio del sector.
La digitalización llegó tarde, pero llegó: desde 2021, tienen tienda online con envíos a toda España, aunque el 91 % de las compras siguen siendo presenciales. «La gente no compra una cacerola por pantalla. La toca, la pesa, la compara con la que usaba su abuela», señala Teresa.
Claves del asunto
- El bazar-droguería Lamazares cumplió 50 años en 2024, siendo uno de los últimos comercios tradicionales en funcionamiento en Os Castros, A Coruña.
- Su modelo de negocio se sustenta en la relación directa con proveedores, la especialización en flor de tela artesanal y la fidelización de clientes mayores de 55 años.
- No forma parte de redes de franquicias ni recibe ayudas públicas específicas para comercio tradicional.
- La tienda opera bajo el Régimen Especial del Impuesto sobre el Valor Añadido (REDEME) y cumple con la Ley 7/1996, de Ordenación del Comercio Minorista, que protege la diversidad comercial en entornos urbanos.
- Su continuidad refleja una tendencia creciente en Galicia: el 37 % de los comercios tradicionales que superaron los 40 años de actividad lo hicieron mediante la incorporación de una segunda generación, según datos de la Cámara de Comercio de A Coruña (2025).
La ley gallega 2/2022, de Apoyo al Comercio Tradicional, reconoce explícitamente a establecimientos como Lamazares como «bienes de interés comercial colectivo». Aunque no otorga financiación directa, facilita trámites administrativos y prioriza su participación en ferias locales. Teresa no ha solicitado aún esos beneficios: «Primero quiero que el negocio siga respirando por sí mismo. Después, si hay una ayuda que no cambie quiénes somos, la aceptaremos».
