La Plaza de Pontevedra vibró al ritmo de los bajos de Paola a las 20:00 horas. Cientos de personas levantaron las manos bajo las luces parpadeantes, mientras el aire se llenaba de risas, sudor y una energía colectiva que no se detuvo ni un minuto.
La cuarta jornada del Atlantic Pride consolidó su apuesta por la cercanía, la diversidad sonora y la participación activa del público. Este martes 7 de julio de 2026, el festival superó la barrera del espectáculo para convertirse en un acto de presencia compartida.
La música bajó del escenario para abrazar al público
Fue Montedapena quien rompió la distancia física entre artista y asistentes. En tres ocasiones distintas, el cantante abandonó el escenario y se sumó al público, cantando en medio de la multitud. No hubo barreras ni protocolos: solo voces entrelazadas, brazos alzados y una coreografía espontánea que se extendió por toda la plaza.
Los pogos en las primeras filas no fueron una excepción, sino una constante. La seguridad del evento, coordinada por Protección Civil de Pontevedra, mantuvo un despliegue discreto pero eficaz, con 12 agentes en puntos estratégicos y dos unidades médicas operativas.
Saia Santa y Arde marcaron el ritmo de la transición
A las 20:45 horas, Saia Santa tomó el control con un set que mezcló synth-pop y ritmos afrourbanos. Su presencia escénica —vestida con una chaqueta de lentejuelas y un pañuelo con los colores del arcoíris— fue recibida con vítores y cámaras en alto.
Quince minutos después, Arde irrumpió con una propuesta más intensa: guitarras distorsionadas, letras en gallego y un discurso explícito sobre la resistencia LGTBIQ+. Su canción “Non cala o silencio” provocó una ovación unánime y se convirtió en el himno no oficial de la noche.
Electra y la diversidad como eje creativo
La artista Electra, referente de la escena electrónica trans de España, cerró su actuación con un mensaje grabado: “Este escenario no es un privilegio. Es un derecho que conquistamos juntos”. Su set incluyó samples de voces de personas trans mayores de 65 años, grabadas en colaboración con la asociación GALGA.
El festival ha incorporado este año un protocolo de accesibilidad auditiva en tiempo real, gestionado por Federación Galega de Asociacións LGTBIQ+, con subtítulos sincronizados en pantallas laterales y traducción a lengua de signos en directo.
El Atlantic Pride ya es un referente institucional
El Atlantic Pride no es solo un festival: es un proyecto con respaldo legal y presupuestario. Cuenta con la financiación del Concello de Pontevedra, la Xunta de Galicia y el Ministerio de Igualdad, que aportó 185.000 euros para garantizar la accesibilidad, la seguridad y la participación de colectivos vulnerables.
La ley 12/2023 de Igualdad LGTBIQ+ de Galicia, en vigor desde enero de 2024, exige que todos los eventos públicos financiados con fondos autonómicos incluyan medidas de inclusión real. El Atlantic Pride cumple con el 100 % de los indicadores: desde la contratación de personal técnico diverso (el 42 % del equipo técnico es trans o no binario) hasta la eliminación de barreras arquitectónicas en el recinto.
Claves del asunto
- El Atlantic Pride lleva 12 años consecutivos en Pontevedra y ha multiplicado su asistencia por 3,5 desde 2019.
- Esta edición cuenta con 27 artistas, de los cuales el 63 % son mujeres, personas trans o no binarias.
- El 87 % de los proveedores locales del festival son empresas con certificación de igualdad o inclusión laboral.
- La programación incluye 14 actividades paralelas: talleres de autocuidado, charlas jurídicas sobre identidad de género y espacios de lactancia segura.
El ecuador del festival llega con más fuerza
Este miércoles 8 de julio, el Atlantic Pride alcanza su ecuador con una jornada centrada en la performance y la narrativa visual. La artista Glauber Senarega, reconocida por sus instalaciones con materiales reciclados, inaugurará el Espacio Arcoíris, una zona interactiva que permanecerá abierta hasta el 12 de julio.
La programación nocturna incluye a Roberto Leal, quien actuará junto a la orquesta Sinfónica de Galicia, en un concierto que fusionará clásico y pop con arreglos inclusivos. También se estrenará “Raíces”, una pieza coreográfica de Saia Santa y la compañía Danza Aberta, que explora la identidad desde la memoria colectiva gallega y LGTBIQ+.
El festival ha generado ya 320 empleos temporales, el 71 % de ellos ocupados por personas jóvenes de Pontevedra y comarcas limítrofes. Además, el Observatorio de Impacto Social del Atlantic Pride, impulsado por la Universidade de Vigo, registró un aumento del 23 % en la percepción de seguridad personal entre personas LGTBIQ+ en la ciudad durante las jornadas del evento.
La música no se detiene. Ni en la plaza. Ni en las calles. Ni en los corazones.
