Un termómetro urbano en Vigo marca 39,2 °C a las 14:30 horas del jueves. En la plaza de la Estación, una anciana se refugia bajo un toldo de lona desgastada. Un camión de bomberos recorre la avenida de Castelao con sirena baja: no es emergencia, es vigilancia preventiva.
La Xunta de Galicia ha decretado este viernes alerta amarilla por altas temperaturas en el interior de Pontevedra y en Valdeorras. No es una advertencia rutinaria: coincide con la segunda peor situación de sequía registrada en Vigo para un 10 de julio, según los datos del Plan de Suministro de Agua de la Consellería de Medio Ambiente.
La Xunta prioriza la salud ante el calor récord
El riesgo no es abstracto. Afecta a 16 ayuntamientos del interior de Pontevedra, entre ellos Lalín, A Estrada y Silleda, y a 6 municipios de Valdeorras, como O Barco de Valdeorras y A Rúa. En todos ellos, las temperaturas máximas superarán los 37 °C durante al menos tres jornadas consecutivas.
La decisión se basa en el cruce de datos entre Meteogalicia, Meteosalud y el sistema de vigilancia epidemiológica de la Consellería de Sanidade. No se trata solo de grados: se evalúan umbrales de humedad, duración de la ola y vulnerabilidad poblacional. En Lalín, por ejemplo, el 28,4 % de los habitantes tiene más de 65 años —un grupo con riesgo elevado de golpe de calor.
Vigo sufre su segunda peor sequía histórica para esta fecha
Mientras el interior arde, la capital provincial se ahoga en otra crisis silenciosa: el nivel del embalse de Eiras, principal fuente de abastecimiento de Vigo, está al 41,7 % de su capacidad. Es el segundo dato más bajo desde que hay registros, solo superado por el verano de 2022. El acueducto de Cotobade, que aporta el 30 % del agua potable a la ciudad, opera ya con restricciones técnicas.
El Plan de Actuaciones frente al Calor de la Xunta incluye la apertura de 12 puntos frescos en centros sociales de Pontevedra y Ourense, además de refuerzos en atención primaria y rutas de vigilancia domiciliaria para personas mayores en soledad. En Valdeorras, los equipos de emergencias han reforzado los protocolos de hidratación en explotaciones ganaderas y viñedos.
El calor y la agricultura: un equilibrio cada vez más frágil
Los viticultores de la comarca de O Condado ya reportan estrés hídrico en cepas jóvenes. Aunque el mildiu larvado sigue bajo control, la sequía prolongada reduce la capacidad de las plantas para resistir plagas. En Cotobade, un agricultor de 62 años explica que ha reducido un 40 % el riego de sus hortalizas: “El agua no da para todo, y el pozo ya no sube como antes”.
Marco legal y responsabilidades compartidas
La alerta amarilla se rige por el Decreto 122/2021 de la Xunta, que establece protocolos obligatorios para administraciones locales, centros sanitarios y servicios sociales. Además, la Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental exige que los planes de adaptación al cambio climático —como el de sequía de Galicia— se actualicen cada tres años. El último informe, publicado en marzo de 2026, advirtió que el número de días con alerta por calor aumentará un 35 % para 2030.
Las consecuencias reales para los vecinos
En A Lama, una albañil hondureña de 48 años suspendió su jornada laboral tras desmayarse en una obra. Fue trasladada al hospital de Pontevedra con deshidratación severa. En O Barco de Valdeorras, tres escuelas rurales han adelantado su horario de salida una hora para evitar la exposición al sol entre las 13:00 y las 16:00. En Vila de Cruces, el ayuntamiento ha activado un servicio de reparto de agua embotellada a domicilio para personas mayores sin acceso a transporte.
Claves del asunto
- La alerta amarilla afecta a 16 municipios de Pontevedra y 6 de Valdeorras, con temperaturas superiores a 37 °C.
- Vigo registra su segunda peor sequía histórica para esta fecha: el embalse de Eiras está al 41,7 %.
- El Plan de Actuaciones frente al Calor incluye 12 puntos frescos, refuerzo en atención primaria y rutas de vigilancia domiciliaria.
- El Decreto 122/2021 de la Xunta obliga a la activación de protocolos locales ante alertas por calor.
- El último informe oficial prevé un aumento del 35 % en días con alerta por calor para 2030.
