El estudio 7 de Antena 3 está en silencio. No suena el timbre del Rosco. En su lugar, una campana metálica marca el inicio de AlaZ, con letras que giran en pantalla y un presentador que repite: «¡Vamos a jugar!». Mientras tanto, en una oficina de Madrid, un abogado de MC&F sella una demanda contra Antena 3, con copia para los juzgados de lo Mercantil de Madrid.
El conflicto no es solo sobre letras, sino sobre derechos de autor, licencias internacionales y el valor de un formato que generó más de 1,2 millones de espectadores por emisión en su apogeo. La sentencia del Juzgado de lo Mercantil nº 25 de Madrid, emitida el 12 de mayo de 2026, obligó a retirar El Rosco tras declarar probada la infracción de derechos de explotación. Pero la disputa no terminó allí: empezó.
Antena 3 ejecutó la sentencia, pero no el espíritu del fallo
El 15 de mayo, Antena 3 retiró oficialmente El Rosco de su parrilla. Sin embargo, tres días después, lanzó AlaZ, un concurso con mecánica de letras, tiempo limitado y dinámica de eliminación progresiva. El formato fue adquirido bajo licencia de la productora holandesa Endemol Shine Group, según confirmó Atresmedia en su comunicado del 10 de julio.
Pero MC&F —empresa que desarrolló Pasapalabra junto a Antena 3 entre 2000 y 2022— sostiene que la similitud no es casual. En su demanda, citan 17 puntos de coincidencia estructural: desde la disposición circular del tablero hasta el uso de la campana como señal de final de turno, pasando por el ritmo de preguntas y la pausa dramática antes de la resolución final.
Mediaset y MC&F activan la vía judicial con apoyo mutuo
Mediaset, que adquirió los derechos de explotación de Pasapalabra en 2023, respalda la acción legal de MC&F. Ambas entidades consideran que AlaZ no es una evolución creativa, sino una sustitución funcional diseñada para conservar la audiencia sin pagar regalías. Según fuentes jurídicas cercanas al caso, la demanda pide la cesación inmediata de AlaZ, la indemnización por daños —calculada en más de 4,8 millones de euros— y la publicación del fallo en medios nacionales.
El conflicto se enmarca en una tendencia creciente: desde 2024, el Observatorio de la Propiedad Intelectual Audiovisual ha registrado un 37 % más de litigios por formatos televisivos en España. La mayoría involucra licencias no renovadas, cláusulas de exclusividad mal definidas y la ambigüedad legal sobre qué constituye una «adaptación legítima» frente a una «reproducción encubierta».
El marco legal no protege lo suficiente los formatos
En España, los formatos no gozan de protección autónoma bajo la Ley de Propiedad Intelectual. La jurisprudencia —como la sentencia del Tribunal Supremo de 2021 (STS 1124/2021)— exige que se demuestre la originalidad concreta de la expresión, no de la idea. Eso obliga a los demandantes a probar que cada elemento de AlaZ replica decisiones creativas únicas de Pasapalabra, no meras convenciones del género.
Además, la Directiva 2019/790 de Derechos de Autor en el Mercado Único Digital, transpuesta en 2022, no incluye disposiciones específicas para formatos televisivos. Su enfoque se centra en obras audiovisuales terminadas, no en esquemas estructurales.
Antecedentes clave del conflicto
- En 2000, MC&F y Antena 3 lanzan Pasapalabra con formato original de Iñaki Gabilondo y producción de Gestmusic.
- En 2022, expira el acuerdo de explotación entre ambas partes. Antena 3 decide no renovar los derechos de explotación con MC&F, pero mantiene la marca y la estructura.
- En 2023, Mediaset adquiere los derechos globales del formato y lanza su propia versión en Telecinco, con altos índices de audiencia.
- En abril de 2026, MC&F interpone demanda por competencia desleal y vulneración de derechos de explotación. El juzgado da la razón en mayo.
Los afectados van más allá de los estudios
Los presentadores, redactores y técnicos de Pasapalabra perdieron sus contratos tras la retirada del Rosco. Al menos 42 profesionales fueron reubicados o despedidos, según datos de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP). Uno de ellos, un redactor con 18 años de antigüedad, declaró a este medio: «Nos dijeron que AlaZ era un nuevo proyecto. Pero leímos el guion y reconocimos cada pausa, cada silencio. No es nuevo. Es un eco».
También se ven afectados los espectadores: el Índice de Confianza del Espectador (ICE), elaborado por la Universidad Complutense, reveló que el 63 % de los seguidores habituales de Pasapalabra dejó de ver la franja de 22:00 a 00:00 en Antena 3 tras el cambio. La audiencia de AlaZ se estabilizó en el 58 % de la que tenía El Rosco en sus últimos meses.
Claves del asunto
- La sentencia judicial obligó a retirar El Rosco, pero no prohibió formatos similares con licencia internacional.
- AlaZ fue adquirido bajo licencia de Endemol Shine Group, pero su estructura replica decisiones creativas protegidas de Pasapalabra.
- El marco legal español no protege explícitamente los formatos televisivos, lo que genera incertidumbre jurídica.
- Más de 42 profesionales perdieron su empleo directo tras la transición, y la audiencia cayó un 42 % en el primer mes.
La batalla entre MC&F, Mediaset y Antena 3 ya trasciende los tribunales. Es una prueba de fuego para la industria audiovisual española: ¿hasta dónde llega la protección de una idea bien ejecutada? Y, sobre todo, ¿quién decide cuándo una letra deja de ser una letra y se convierte en propiedad?
