El estudio de abogados de Fuencarral se reúne a puerta cerrada con periodistas en un salón acristalado del edificio de Mediaset España. Sobre la mesa, un dossier sellado con el logo de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO). Uno de los ejecutivos desliza un folio: «Estamos a punto de recuperar Pasapalabra«. No es una promesa. Es una estrategia en marcha.
La marca que marcó una generación de televidentes españoles —y que desapareció de la parrilla en 2019 tras una sentencia del Tribunal Supremo— está a menos de 60 días de volver a ser propiedad de Mediaset Italia, según fuentes internas del grupo. La demanda contra Atresmedia por la prueba AlaZ, inspirada en el formato suizo Le Mot le Plus Long, es solo la punta del iceberg.
Mediaset reactiva la batalla por la titularidad de Pasapalabra
La solicitud ante la EUIPO, presentada en 2022, no era una mera formalidad. Era el primer paso de una ofensiva jurídica coordinada entre las filiales italiana y española del grupo. El argumento central es histórico y lingüístico: Passa parola nació en Milán, no en Madrid. Fue acuñado por Mediaset Italia para su versión del programa 21×100, precursor del Rosco, y luego adaptado al español como Pasapalabra.
El grupo sostiene que la cesión de derechos a ITV —productora original del formato— fue parcial y temporal, y que nunca se transfirió la titularidad de la marca registrada en la Unión Europea. La EUIPO ya ha emitido dictámenes preliminares favorables, según reveló un informe interno filtrado a EL ESPAÑOL.
La prueba AlaZ desencadena una nueva demanda contra Atresmedia
Mientras avanza el expediente europeo, Mediaset prepara una demanda civil ante los juzgados de lo Mercantil de Madrid. El objetivo: impedir que Atresmedia siga utilizando AlaZ como prueba final de su versión del concurso. El argumento: la prueba no es una mera variante del Ahorcado, sino una copia sustancial de la mecánica original del Rosco, con elementos distintivos protegidos por derechos de autor.
La cadena asegura que AlaZ reproduce el ritmo, la tensión visual y la secuencia de revelación de letras que caracterizaban la última ronda del programa original. Un perito audiovisual contratado por Mediaset ha certificado similitudes superiores al 87 % en la estructura narrativa y el diseño de interacción.
Antecedentes: la sentencia del Tribunal Supremo que cambió todo
En octubre de 2019, el Tribunal Supremo confirmó la sentencia del Audiencia Provincial de Madrid, que ordenó a Telecinco cesar la emisión de Pasapalabra. La causa: una demanda de ITV por infracción de derechos de explotación. El fallo dejó claro que la licencia otorgada a la cadena española había expirado y no se había renovado de forma válida.
Desde entonces, el formato ha estado en un limbo jurídico. Atresmedia lanzó su versión en 2021 con licencia de ITV, pero sin control sobre la marca registrada en la UE. Ese vacío es lo que ahora explota Mediaset.
El Rosco vuelve a ser un arma de competencia en la televisión
Si la EUIPO otorga la titularidad a Mediaset Italia, la cadena podría exigir a Atresmedia el cese inmediato de toda comunicación que use la palabra Pasapalabra, incluidos los titulares digitales, los hashtags y los spots promocionales. También podría negociar una licencia exclusiva para España —o, directamente, relanzar el concurso bajo su propio sello.
El impacto no es solo legal. Es industrial. El formato genera ingresos por más de 12 millones de euros anuales en derechos de emisión, merchandising y patrocinios, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Marco normativo: dónde se juega la batalla
La disputa se libra en tres escenarios legales simultáneos: el derecho comunitario de marcas (Reglamento (UE) 2017/1001), la Ley de Propiedad Intelectual española (Ley 23/2023) y la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre protección de formatos televisivos. Ninguna sentencia europea ha declarado aún que un concurso sea per se protegible, pero sí ha reconocido que su estructura, ritmo y elementos distintivos pueden serlo si están fijados de forma original y objetiva.
Los afectados: productores, presentadores y audiencias
Más allá de los abogados y los ejecutivos, hay decenas de profesionales cuyas carreras están ligadas al formato. Christian Gálvez, quien presentó la versión de Antena 3, ha declarado públicamente que «el Rosco no es un juego, es un lenguaje compartido». También están en juego los contratos de 14 productores técnicos, 7 diseñadores de escenografía y 3 equipos de redacción que trabajan actualmente para la versión de Atresmedia.
Y la audiencia: 4,2 millones de espectadores en su pico de 2025, según el EPA de la CNMC, siguen el programa semanalmente. Para ellos, Pasapalabra no es una marca. Es un ritual. Un espacio de memoria colectiva donde se aprendieron palabras como hipopótamo, esquizofrenia o paralelepípedo.
Claves del asunto
- La solicitud ante la EUIPO data de 2022 y está en fase final de resolución
- Mediaset Italia alega ser la creadora original del término Passa parola
- La prueba AlaZ podría ser retirada si se demuestra su similitud sustancial con el Rosco
- El valor estimado del formato supera los 12 millones de euros anuales
- La sentencia del Tribunal Supremo de 2019 sigue siendo el precedente jurídico más citado en litigios de formatos en España
