Un tractor avanza lento por una finca seca de Vélez-Málaga. El sol de julio quema el suelo. Paco, sudoroso y con las manos agrietadas, corta un mango maduro. Lo pesa: 720 gramos. Le pagarán 0,80 euros. En el supermercado de Málaga capital, ese mismo fruto cuesta 5,49 euros.
La brecha entre lo que recibe el campo y lo que paga la ciudad no es una anomalía: es un patrón estructural. Este año, la provincia producirá 36.000 toneladas de mango, el doble que en 2025. Pero el aumento de volumen no ha traído equidad. Al contrario: los márgenes se han estrechado para quienes siembran, riegan y cosechan.
Los agricultores malagueños están al borde del límite económico
Vélez-Málaga concentra el 85 % de la producción nacional de mango. Allí, más de 1.200 hectáreas están dedicadas a este cultivo tropical que, gracias al clima mediterráneo modificado, ha echado raíces en suelo andaluz. Pero la adaptación no ha venido acompañada de una revalorización justa del trabajo.
Paco, con 22 años en el sector, explica que el coste real de producción ronda 1,15–1,20 euros por kilo: semillas certificadas, riego por goteo, tratamientos contra la mosca de la fruta, mano de obra especializada y seguros agrícolas. “Si no suben el precio, muchos dejarán de plantar. No es sostenible”, dice mientras muestra una factura de abono orgánico que le costó 387 euros por hectárea.
Sebastián, exalbañil de 48 años, cambió de oficio hace cinco temporadas. “En la construcción ganaba 1.800 euros. Ahora, con una buena cosecha, saco 2.500 euros al mes. Pero eso solo pasa si el precio no cae y si no hay heladas tardías ni lluvias torrenciales en plena maduración”.
El sistema de comercialización agrava la desigualdad
El ‘destrío’ como factor de desvalorización
El término local ‘destrío’ se refiere al sistema de clasificación por peso y calibre. Un mango de 390 gramos se paga a 0,65 euros, uno de 810 gramos, a 0,95 euros, y los que superan el kilo entran en categorías premium —pero son menos del 7 % de la cosecha. “El consumidor no ve esa escala. Paga lo mismo por un mango de 400 gramos que por uno de 900”, explica Paco. “Y el supermercado lo vende como ‘fruta exótica’, no como producto local con costes reales”.
La cadena de valor se rompe antes de llegar al consumidor
Entre el campo y el lineal hay al menos cuatro eslabones: cooperativa, distribuidor mayorista, logística refrigerada y gran superficie. Cada uno aplica su margen. Un informe de COAG Andalucía (julio 2026) revela que el agricultor recibe el 13,2 % del precio final en el caso del mango, frente al 32 % que se queda la distribución y el 41 % que corresponde al retail.
La sequía y las plagas no perdonan, pero los precios sí
El estrés hídrico se ha vuelto crónico
Este año, las precipitaciones en la Axarquía han sido un 37 % inferiores a la media histórica. Los pozos se han agotado y los agricultores han tenido que recurrir a agua desalinizada —un gasto extra de 0,22 euros por metro cúbico, según datos de la Junta de Andalucía. Aun así, el mango sigue siendo uno de los cultivos más resilientes: su ciclo productivo se adapta a la escasez, pero no a la insolvencia.
La mosca de la fruta obliga a tratamientos semanales
La Bactrocera dorsalis, detectada por primera vez en 2024 en Málaga, ha obligado a aplicar tratamientos biológicos cada siete días desde mayo. Cada pasada cuesta 142 euros por hectárea, según la Asociación de Agricultores de Vélez-Málaga. “No es un gasto opcional. Es una exigencia fitosanitaria para exportar a la UE”, aclara su secretario técnico.
Claves del asunto
- Los agricultores malagueños reciben 0,80 euros por kilo de mango, mientras el consumidor lo paga entre 4 y 6 euros en tiendas y supermercados.
- La provincia produce 36.000 toneladas este año, el doble que en 2025, pero sin aumento proporcional en los ingresos del productor.
- El sistema de ‘destrío’ penaliza los frutos pequeños y no refleja la calidad real del mango, que depende más de la maduración que del peso.
- El 13,2 % del precio final llega al productor, según COAG Andalucía; el resto se reparte entre cooperativas, distribuidores y grandes superficies.
- La sequía y la plaga de mosca de la fruta han elevado los costes operativos en un 28 % respecto a 2025.
El marco legal vigente —la Ley 12/2013 de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria— obliga a transparencia en los contratos, pero no fija precios mínimos. Tampoco contempla mecanismos de ajuste ante crisis climáticas recurrentes. Mientras tanto, los agricultores siguen siendo los primeros en sentir el calor del verano y los últimos en cobrar su esfuerzo.
