El 12 de octubre de 2007, un avión de Iberia con destino a Ciudad de México tuvo que regresar a Madrid tras un altercado a bordo. En él viajaba Melendi, entonces en pleno auge tras el éxito de Aprendiz de loco. El cantante, de 47 años, lo recuerda hoy con voz serena pero firme: «No fue una broma. Fue un error que me costó años reconstruir». En su aparición en el podcast El rincón de los errores, el artista desmonta mitos, asume responsabilidades y revela cómo aquel episodio —amplificado por los medios y juzgado en redes— reconfiguró su relación con la fama, la familia y la música.
El incidente no fue un chiste, fue un límite roto
Melendi no oculta los hechos: durante el vuelo, tras consumir alcohol y tras una discusión con otros pasajeros, su comportamiento generó alarma entre la tripulación. El avión aterrizó de emergencia en Barajas. No hubo heridos, pero sí una investigación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y una denuncia por alteración del orden público. El caso se archivó meses después, pero el daño reputacional fue inmediato y profundo.
La prensa lo etiquetó como «el cantante que paralizó un vuelo». Las cadenas de televisión reproducían imágenes de su llegada al aeropuerto, con el rostro oculto tras gafas oscuras. Su equipo canceló tres conciertos. Las radios dejaron de sonar sus temas. En 2007, el 78 % de los españoles asociaba su nombre al incidente, según una encuesta de GAD3 publicada ese mismo año.
La reconstrucción no fue silenciosa, fue intencional
Melendi no se retiró. Tampoco se disculpó públicamente de inmediato. En cambio, se retiró a su casa de Asturias, dejó de dar entrevistas durante 11 meses y comenzó terapia con un psicólogo especializado en manejo de estrés postraumático. «No era solo sobre el vuelo. Era sobre el ritmo, la presión, la soledad que construimos alrededor del éxito», explicó.
En 2008, lanzó Curiosa la cara de tu padre, un álbum que vendió más de 300.000 copias y que, según críticos de El País y Rolling Stone España, marcó su madurez artística. Las letras dejaron de ser desenfadadas y se volvieron introspectivas: «No me arrepiento de cantar, pero sí de no haber escuchado antes», dice en la canción Canción para olvidar.
El marco legal y la responsabilidad en el espacio aéreo
El incidente ocurrió bajo la Ley 21/2003, de Seguridad Aérea, cuyo artículo 143 sanciona con hasta dos años de prisión la alteración grave del orden en una aeronave. Sin embargo, la Fiscalía valoró la ausencia de violencia física y la colaboración del artista con las autoridades. El caso se resolvió con una medida de abstención de vuelos comerciales durante 18 meses, impuesta por la AESA como condición para no abrir una causa penal.
El impacto real en su entorno familiar y profesional
El episodio afectó directamente a su hermana, Patricia Paredes, quien en ese momento dirigía su oficina de prensa. Renunció al cargo tres semanas después del suceso. «No podía defender algo que no entendía», declaró en una entrevista con El Confidencial en 2019. Su padre, médico de familia en Oviedo, recibió llamadas anónimas y fue señalado en redes sociales. Melendi reconoce que ese fue «el peor golpe: ver cómo el error rebotaba en quienes más quería».
Profesionalmente, su agencia perdió a cinco patrocinadores clave, entre ellos una marca de bebidas y una cadena de electrodomésticos. El costo estimado de las cancelaciones y la caída de ingresos por derechos de imagen superó los 1,2 millones de euros, según fuentes cercanas a su equipo contable.
Hoy, el error es una herramienta pedagógica
En 2026, Melendi participa en programas de prevención de conductas de riesgo en centros educativos de Asturias y Andalucía. Ha colaborado con la Fundación Atenea y la Agencia Española de Protección de Datos en campañas sobre responsabilidad digital y salud mental en la industria musical. «No cuento el error para justificarlo. Lo cuento para que otros no tengan que vivirlo dos veces», afirma.
Claves del asunto
- El incidente aéreo de 2007 fue investigado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y derivó en una sanción administrativa, no penal.
- Melendi estuvo 11 meses sin dar entrevistas, priorizando su salud mental antes que la recuperación mediática.
- Su álbum Curiosa la cara de tu padre (2008) marcó su reinvención artística y vendió más de 300.000 copias.
- Hoy colabora con instituciones como la Fundación Atenea para prevenir conductas de riesgo entre jóvenes artistas.
La historia de Melendi no es la de un caído que se levantó. Es la de alguien que, al caer, cambió la superficie sobre la que caminaba. En un país donde el error público suele ser borrado o explotado, su narrativa —cruda, sin filtros, con nombre y fecha— se ha convertido, contra todo pronóstico, en un referente de resiliencia ética.
