La luz fría del estudio aún no se había apagado cuando Marta Gómez Montero se levantó, con las manos temblorosas y los ojos húmedos, y abandonó la mesa de Malas Lenguas sin decir una palabra. Fue a las 09:42 horas del sábado 11 de julio de 2026. El silencio en plató duró tres segundos. Luego, el caos.
El episodio no fue un apagón técnico ni un error de guía. Fue una ruptura simbólica: una periodista con 22 años de experiencia en medios públicos, licenciada en Comunicación por la Universidad de Santiago de Compostela, decidió no seguir representando un formato que, según fuentes cercanas, ya no reconocía como espacio de debate, sino de exhibición.
Marta Gómez Montero no se retiró: se retiró del guion
Su gesto no fue improvisado. Fuentes internas de RTVE confirman que, desde principios de 2026, la analista había planteado en reuniones del Consejo de Informativos reformas estructurales en los programas de tertulia, especialmente en la rotación de voces, la verificación previa de afirmaciones y la limitación de tiempos para intervenciones sin sustento fáctico. Ninguna propuesta prosperó.
El Consejo de Informativos de RTVE emitió un comunicado el 12 de julio reconociendo que Malas Lenguas y Los Mañaneros no se rigen por criterios periodísticos consolidados, una frase sin precedentes en la historia reciente de la corporación. El documento, firmado por sus 15 miembros, citó expresamente “la falta de protocolos de corrección en tiempo real” y “la normalización de la descalificación personal como recurso narrativo”.
El modelo de tertulia está bajo investigación institucional
El 13 de julio, la Comisión de Control Parlamentario de RTVE inició una comparecencia urgente con el presidente José Pablo López. En su comparecencia, López admitió que el formato de Malas Lenguas no cuenta con un manual de estilo específico, pese a que el Estatuto de los Trabajadores de RTVE exige que “todos los espacios informativos y de análisis cuenten con guías éticas aprobadas por el Consejo de Informativos”.
La Ley General de Comunicación Audiovisual (Ley 7/2010) establece en su artículo 12 que “los servicios de radio y televisión deben garantizar la veracidad, la imparcialidad y la responsabilidad en la difusión de opiniones”. El Tribunal de Cuentas ya ha abierto una línea de auditoría sobre los 4,2 millones de euros destinados a producción de tertulias en 2025.
El camino de una periodista que nunca buscó el foco
Marta Gómez Montero nació en Vilagarcía de Arousa, en las Rías Baixas. Su formación no fue en estudios de televisión, sino en redacciones reales: primero en la TVG, donde cubrió huelgas en astilleros y emergencias sanitarias en zonas rurales; luego en Telemadrid, donde coordinó la cobertura de las elecciones autonómicas de 2023. Nunca tuvo perfil de influencer. Su Twitter tiene 12.400 seguidores y su última publicación fue un hilo sobre la reforma del Estatuto de los Trabajadores de RTVE.
La reacción no fue viral: fue institucional
Las redes sociales explotaron con el hashtag #PlantaMarta, pero lo que realmente movió el tablero fue la reacción en cadena dentro de la corporación. En menos de 48 horas, 17 periodistas de RTVE firmaron un manifiesto interno exigiendo la revisión de los protocolos de moderación en programas de opinión. El Sindicato de Trabajadores de la Información (STI) presentó una denuncia ante la Inspección de Trabajo por “riesgo psicosocial acumulado en espacios de tertulia”.
El impacto real va más allá del rating
El gesto de Gómez Montero no afecta solo a la audiencia —el programa perdió un 38 % de espectadores en la franja horaria del lunes—, sino a la credibilidad del sistema. Según el último informe del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), el 63 % de los españoles considera que “las tertulias políticas distorsionan más que explican la realidad”. Esa cifra subió 11 puntos desde 2024.
El Consejo Audiovisual de Madrid ya ha abierto un expediente sancionador por “incumplimiento del deber de equilibrio en espacios de opinión”, con posibles multas de hasta 300.000 euros, según el artículo 65 de la Ley 7/2010.
La periodista sigue trabajando: ahora desde la redacción
Gómez Montero no ha abandonado RTVE. Desde el lunes 13 de julio, está asignada al equipo de análisis de políticas públicas del área de Informativos. Su primer informe, publicado en la web corporativa, se titula “La brecha de confianza: cómo las tertulias afectan la percepción de la democracia”. Ha sido descargado 4.700 veces en 24 horas.
Claves del asunto
- El gesto de Marta Gómez Montero no fue un acto individual, sino la expresión visible de una crisis sistémica en los espacios de opinión de RTVE.
- El Consejo de Informativos de RTVE reconoció formalmente que Malas Lenguas y Los Mañaneros carecen de criterios periodísticos verificables.
- La Comisión de Control Parlamentario ha activado una investigación sobre la gestión de los 4,2 millones de euros destinados a tertulias en 2025.
- El Tribunal de Cuentas y la Inspección de Trabajo han abierto sendos expedientes por incumplimiento normativo y riesgo psicosocial.
- El Estatuto de los Trabajadores de RTVE exige manuales de estilo específicos para cada programa de análisis: ninguno existe para los espacios de tertulia.
