La plaza de toros de La Misericordia en Zaragoza permanece en silencio. Las cuerdas de los tendidos están tensas, no por la expectación, sino por la incertidumbre. La Diputación de Zaragoza ha activado un recurso de urgencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) para revertir la anulación del pliego de condiciones que regiría la explotación de la plaza durante las Fiestas del Pilar 2026. Si no prospera, será la primera vez en décadas que no haya corridas ni vaquillas en octubre.
La Diputación recurre en tiempo récord para evitar el vacío taurino
El pliego fue anulado por segunda vez en menos de ocho meses. El Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (Tacpa) lo tumbó en febrero y volvió a hacerlo en junio, tras una nueva impugnación presentada por Tauroemoción y Nautalia, dos empresas con experiencia en gestión taurina. Ambas alegaron que el documento seguía configurando el contrato como patrimonial, cuando su naturaleza jurídica es de concesión de servicios públicos, tal como determinó la Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público.
El error no fue menor: replicar un esquema ya declarado nulo implica vulnerar el principio de seguridad jurídica. El Tacpa subrayó que la Diputación no incorporó las correcciones exigidas tras la primera sentencia. Esa omisión ha generado un retraso crítico: faltan menos de 100 días para el inicio de las fiestas.
El precedente que condiciona la decisión judicial
El fallo de febrero marcó un punto de inflexión
En febrero, el Tacpa anuló el primer concurso al considerar que la Diputación había disfrazado una concesión de servicios bajo la figura de un contrato de gestión patrimonial. Esa figura limita la capacidad de control público y evita la aplicación de garantías propias de las concesiones: evaluación de calidad, exigencia de inversión en infraestructura o rendición de cuentas periódica. El tribunal recordó que la explotación de una plaza de toros no es un simple alquiler de instalaciones, sino un servicio vinculado a la identidad cultural y al turismo local.
La feria no es solo espectáculo: es economía y empleo
Las Fiestas del Pilar generan más de 120 millones de euros en impacto económico directo, según datos de la Cámara de Comercio de Zaragoza. Del total, un 7,3 % se atribuye al sector taurino: contratación de ganaderos, toreros, cuadrillas, carpinteros de plaza, proveedores de banderillas y publicidad. En 2025, 1.842 personas trabajaron de forma directa o indirecta en actividades vinculadas a la feria taurina. Su desaparición no solo afecta a profesionales, sino a comercios del Casco Antiguo, hoteles de la zona y empresas de transporte.
La tensión entre tradición y normativa europea
El caso se inscribe en un marco más amplio: la presión creciente de la Directiva 2014/23/UE sobre concesiones de servicios, transpuesta al ordenamiento español con rigurosidad tras la reforma de 2017. La norma exige transparencia, competencia real y evaluación objetiva de ofertas. No basta con publicar un pliego: debe ser jurídicamente impecable, técnicamente viable y alineado con la naturaleza del servicio. La Diputación, al no ajustarse al fallo previo, incumplió el deber de actuar conforme a derecho, exigido por el artículo 106 de la Constitución Española y el artículo 3 de la Ley 40/2015, de Régimen Jurídico del Sector Público.
Claves del asunto
- El Tacpa ha anulado dos veces el pliego para La Misericordia por configurar erróneamente el contrato como patrimonial.
- Tauroemoción y Nautalia son las empresas que impugnaron, alegando vulneración de la Ley de Contratos del Sector Público.
- Falta menos de 100 días para las Fiestas del Pilar y no hay concesionario designado.
- El impacto económico del sector taurino en las fiestas supera los 9 millones de euros y sostiene casi 2.000 empleos.
- La Directiva 2014/23/UE y la Ley 9/2017 exigen que las concesiones se ajusten a criterios de calidad, transparencia y control público.
La resolución del TSJA podría llegar en menos de 15 días. Si confirma la anulación, la Diputación tendría que redactar un nuevo pliego desde cero —con nuevas consultas, informes técnicos y publicación en el Perfil del Contratante—, lo que haría prácticamente imposible adjudicar a tiempo. Mientras tanto, los carteles de las Fiestas del Pilar siguen sin incluir ni una sola corrida. El silencio de La Misericordia ya no es el de la espera: es el del vacío institucional.
