El sol de las siete de la mañana ya calienta las piedras del puerto viejo. Un pescador enrolla su red mientras un grupo de turistas extranjeros toma fotos del faro. En la plaza, el primer café con leche humea bajo el toldo de la taberna Pepón Nieto. Zahara de los Atunes, con sus 1.400 habitantes oficiales, respira distinto en julio: más de 30.000 personas ocupan sus calles, playas y casas de alquiler.
Zahara de los Atunes es mucho más que un destino turístico
No es un enclave de lujo ni de masificación forzada. Es un equilibrio frágil entre tradición y demanda. Su economía gira en torno al atún rojo, a la pesca artesanal y al turismo de proximidad. Cada año, el municipio registra un aumento del 22 % en reservas de alojamiento entre junio y agosto, según datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA). Ese crecimiento no se traduce en infraestructura paralela: el sistema de alcantarillado data de 1998, y la red de abastecimiento de agua soporta una presión 3,7 veces superior a su capacidad nominal en picos estivales.
El turismo estacional pone a prueba la sostenibilidad local
Los vecinos lo llaman «el efecto verano»: tres meses de actividad frenética, seguidos de nueve de silencio administrativo. La escuela municipal cierra en julio. El centro de salud reduce su horario a tres días por semana. Y el servicio de recogida de residuos se duplica, pero sin aumento de personal: 12 trabajadores cubren una demanda que supera los 45 toneladas diarias de basura en agosto —casi el doble que en invierno.
El vínculo con José Andrés trasciende la gastronomía
El chef no solo ha filmado allí episodios de su serie José Andrés y el mundo, sino que ha impulsado desde 2022 un proyecto piloto con la Diputación de Cádiz para formar a jóvenes en restauración sostenible. “No vengo a comer atún —dice en una entrevista local—. Vengo a entender cómo se mantiene viva una comunidad que no se vende, sino que se defiende.” Su apoyo ha ayudado a que 7 pequeños negocios locales obtengan la certificación de sostenibilidad turística de la Junta de Andalucía.
La Ley de Costas y el reto de la vivienda vacacional
Zahara está sujeta a la Ley 22/1988, de Costas, que limita la edificación en zonas de servidumbre. Pero el auge de las plataformas de alquiler vacacional ha generado tensiones: el 68 % de las viviendas en el casco antiguo están registradas como turísticas, según el Catastro de 2025. Muchas familias han tenido que abandonar sus casas por el alza del alquiler: el precio medio del alquiler mensual subió un 41 % entre 2022 y 2025, mientras los salarios locales se estancaron en 1.280 euros brutos mensuales (INE, 2025).
La infraestructura no da abasto ante la presión estival
El acueducto de Zahara, construido en los años 70, fue diseñado para abastecer a 2.000 personas. Hoy, en pleno agosto, el sistema se alimenta de dos pozos y una desaladora móvil que opera a capacidad máxima. El Ayuntamiento ha solicitado desde 2024 una inversión de 4,2 millones de euros al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), pero el proyecto sigue en fase de evaluación técnica.
El modelo de turismo local enfrenta un doble desafío legal y social
La Ley 13/2022 de Vivienda en Andalucía exige a los municipios con más del 50 % de viviendas turísticas elaborar planes de vivienda protegida. Zahara no cumple ese umbral —pero sí el 68 %— y aún no ha aprobado su plan. Además, la Ley 7/2023 de Cambio Climático y Transición Energética obliga a los destinos turísticos costeros a presentar informes de vulnerabilidad hídrica. Zahara entregó su primer informe en abril de 2026, reconociendo una “alta exposición a sequías prolongadas y estrés en redes de suministro”.
Claves del asunto
- Zahara de los Atunes pasa de 1.400 a más de 30.000 habitantes cada verano.
- El sistema de agua opera al 370 % de su capacidad nominal en agosto.
- 68 % de las viviendas del casco antiguo están registradas como turísticas.
- El alquiler medio subió un 41 % desde 2022, mientras los salarios se estancaron.
- El Ayuntamiento solicita 4,2 millones de euros para modernizar su red hídrica desde 2024.
- La Diputación de Cádiz y José Andrés impulsan desde 2022 una formación en restauración sostenible para jóvenes locales.
La historia de Zahara no es la de un pueblo que se vende. Es la de uno que se resiste, que negocia su ritmo entre el mar y la demanda, entre la tradición y la presión. Y mientras el faro sigue encendido cada noche, los vecinos saben que cada verano no es solo una temporada: es una prueba de resistencia.
