El sol de la mañana del miércoles 23 de julio de 2026 calentaba la plaza de La Misericordia en Zaragoza cuando un niño de 4 años, con un mini capote rojo en la mano derecha y la mirada fija al frente, dio el primer paso de la manifestación ‘Zaragoza quiere toros’. No era un figurante. Era Juan Jesús Altimasveres, quien caminó entre adultos con la postura de quien ya ha ensayado mil veces el pase natural.
Su padre, Juan Altimasveres, organizó la convocatoria para exigir una feria taurina del Pilar digna, con cartel completo y apoyo institucional. Pero el verdadero protagonista no fue el discurso ni la pancarta: fue el pequeño que, sin titubear, se acercó a un toro de cartón instalado como símbolo y lo toreó con gestos precisos. Algunos espectadores aplaudieron. Otros gritaron ¡olé! con emoción. Un fotógrafo de Heraldo de Aragón capturó el instante exacto en que levantó el capote: la muñeca firme, los pies separados, la espalda recta.
Juan Jesús no es un caso aislado, es el eco de una tradición familiar arraigada
La historia de los Altimasveres en los ruedos se remonta a tres generaciones. Su tío, el matador Ricardo Torres, ha pisado plazas de Madrid, Sevilla y Bilbao. Su primo, Cristiano Torres, de 17 años, ya ha tomado la alternativa en una plaza menor de Castilla-La Mancha. «Venimos de una dinastía torera de hace muchos años», afirmó Juan Altimasveres, padre del niño, mientras ajustaba la cinta roja del capote de su hijo.
El pequeño no ha pisado aún una plaza de toros real. Pero sí ha pasado horas frente al televisor viendo grabaciones de José Tomás, ha practicado pases con una toalla en el salón y ha recibido lecciones básicas de postura y respiración de su tío Ricardo. En su habitación, junto a juguetes comunes, hay un capote de tela roja y oro, una espada de madera y un cartel firmado por el diestro Ferran Torres, primo lejano y referente familiar.
La manifestación refleja una tensión cultural que va más allá de los ruedos
La convocatoria reunió a unas 350 personas, según la Delegación del Gobierno en Aragón. No todos eran ganaderos ni aficionados de vieja data. Hubo jóvenes estudiantes de veterinaria, profesores de educación física y comerciantes del barrio del Arrabal. Muchos portaban pancartas con frases como «Los toros son patrimonio, no espectáculo» o «Zaragoza sin toros es Zaragoza sin alma».
Pero la presencia de Juan Jesús trascendió lo simbólico. Su figura activó un debate silencioso entre los asistentes: ¿es ético exponer a un niño tan pequeño a una actividad tan cargada de riesgo y controversia? Algunos manifestantes lo justificaron como «iniciación cultural». Otros, como un «acto de identidad colectiva». Ninguno lo llamó entrenamiento profesional.
El marco legal y la protección infantil
En España, la Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor prohíbe la participación de menores de 16 años en espectáculos taurinos como toreros, banderilleros o picadores. No regula, sin embargo, su presencia en actos de promoción, manifestaciones o ensayos no públicos. Tampoco existe normativa que limite la exposición infantil a la tauromaquia como práctica cultural familiar.
La Consejería de Derechos Sociales del Gobierno de Aragón ha reiterado que no intervendrá mientras no se detecte riesgo físico o psicológico comprobado. Por su parte, la Federación Aragonesa de Peñas Taurinas ha emitido un comunicado: «Juan Jesús representa la continuidad de un arte que se transmite en casa, no en plazas».
La feria del Pilar 2026 está en juego y la presión se intensifica
La Feria del Pilar es el evento cultural más importante de Zaragoza. En 2025, la programación taurina se redujo a tres corridas, sin figuras de primer nivel. Este año, el Ayuntamiento aún no ha anunciado el cartel. La Diputación Provincial de Zaragoza, que financia parte de la feria, ha pedido «evaluación técnica y social» antes de comprometer fondos públicos.
La manifestación del 23 de julio no fue espontánea. Forma parte de una estrategia coordinada por la Plataforma Pro-Toros Aragón, que ha recogido más de 12.400 firmas en pocos días. También ha presentado un informe económico que estima en 4,2 millones de euros el impacto directo de una feria taurina completa en el tejido hostelero y artesanal de la ciudad.
Claves del asunto
- Juan Jesús Altimasveres, de 4 años, lideró la manifestación ‘Zaragoza quiere toros’ con un capote en mano.
- Su familia tiene tres generaciones vinculadas a la tauromaquia: su tío es el matador Ricardo Torres, y su primo Cristiano Torres ya torea en plazas menores.
- La Ley Orgánica 1/1996 prohíbe la actuación profesional de menores de 16 años en plazas, pero no regula su participación en actos promocionales o familiares.
- La Feria del Pilar 2026 aún no tiene cartel oficial, y la presión ciudadana busca garantizar una programación taurina completa y con figuras de renombre.
- La Plataforma Pro-Toros Aragón ha recogido más de 12.400 firmas y calcula un impacto económico de 4,2 millones de euros para la ciudad.
La tarde terminó con un paseíllo simbólico frente a la plaza. Juan Jesús no soltó el capote. Lo sostuvo hasta que su padre lo alzó en brazos. Nadie lo llamó prodigio. Pero sí, con respeto y cierta solemnidad, lo llamaron el futuro.
