Una mujer de 72 años cruzaba la avenida Madrid el 12 de julio cuando un coche frenó a centímetros de ella. No hubo impacto, pero sí un susto que la dejó temblando junto al paso de peatones número 8. Ese mismo día, los técnicos del Ayuntamiento de Zaragoza activaron las primeras balizas luminosas de la vía: luces intermitentes que se encienden al detectar movimiento y advierten a los conductores de que alguien está cruzando.
Zaragoza refuerza su red de seguridad vial con tecnología pionera
El Ayuntamiento ha equipado 15 pasos semaforizados de la avenida Madrid con un sistema de balizas luminosas inteligentes. No son simples luces: incorporan sensores de presencia, cámaras de visión nocturna y sincronización con los semáforos peatonales. Es el primer despliegue de este tipo en una vía urbana de alta intensidad en Aragón.
La avenida Madrid registra una media de 32.000 vehículos diarios, según datos de la Dirección General de Tráfico de 2025. En los últimos tres años, se han contabilizado 27 atropellos con lesiones leves o graves, cinco de ellos en pasos de peatones sin señalización adicional. El 68 % de los incidentes ocurrió entre las 19:00 y las 22:00 horas.
La inversión pública alcanza los 275.000 euros
El contrato fue adjudicado mediante concurso público a la empresa Cerma y Arriaxa, especializada en soluciones inteligentes para movilidad urbana. Los trabajos se ejecutaron en tres fases entre mayo y julio de 2026, sin interrumpir la circulación. Cada baliza incluye paneles solares autónomos, sistema de mantenimiento remoto y conectividad 5G para actualizaciones en tiempo real.
La concejal delegada de Seguridad Vial, Ruth Bravo, explicó durante la inauguración: «Estas balizas no sustituyen la responsabilidad del conductor, pero sí compensan fallos humanos en zonas de alta distracción visual». El sistema forma parte del Plan Estratégico de Seguridad Vial 2024–2030, cofinanciado al 40 % por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
El contexto urbano exige soluciones adaptadas
La avenida Madrid: una vía con alta siniestralidad peatonal
La avenida Madrid atraviesa cinco barrios densamente poblados: Delicias, San José, La Almozara, Las Fuentes y Casablanca. Tiene 4,2 kilómetros de longitud, tres carriles por sentido y una velocidad genérica de 50 km/h. Sin embargo, el 73 % de los pasos peatonales carecía hasta ahora de señalización vertical complementaria o elementos luminosos activos.
Antecedentes: Valdespartera y Romareda marcaron el camino
El éxito de las balizas instaladas en el barrio de Valdespartera —donde los atropellos bajaron un 41 % en 2025— y la reforma integral de la parada de Romareda del tranvía impulsaron la extensión del sistema. Ambos proyectos fueron evaluados por la Universidad de Zaragoza y validados por la Dirección General de Tráfico como buenas prácticas replicables.
Claves del asunto
- El sistema está operativo desde el 22 de julio de 2026, tras una fase de pruebas técnicas y sociales con vecinos
- Cada baliza reduce el tiempo de reacción del conductor en 1,8 segundos, según ensayos del Laboratorio de Movilidad Urbana de la UZ
- El Ayuntamiento prevé instalar 42 unidades más en 2027, priorizando zonas con alta presencia de menores y personas mayores
- La tecnología cumple con la Ley de Seguridad Vial 2023, que exige «medidas activas de prevención en pasos peatonales de vías con más de 25.000 vehículos/día»
- El mantenimiento está garantizado por contrato durante cinco años, con revisión trimestral obligatoria
La iniciativa se alinea con el Pacto de Alcaldes por el Clima y la Energía, al usar energía solar y reducir la dependencia de la red eléctrica. También responde a la Estrategia Nacional de Seguridad Vial 2030, que fija como objetivo reducir un 50 % los fallecidos en atropellos para 2030. En Zaragoza, el 31 % de los fallecidos en siniestros viales son peatones —una cifra superior a la media nacional del 26 %.
Vecinos del barrio de Las Fuentes ya notan el cambio. «Antes, al salir del colegio, los niños corrían para cruzar rápido», cuenta María Gómez, madre de dos alumnos del CEIP San Jorge. «Ahora las luces parpadean y los coches se detienen antes de que el semáforo cambie. Es como si la calle respirara con nosotros».
