El humo cubre el cielo de Teruel como una capa grisácea. En Molinos, un pueblo de 232 habitantes, los vecinos cargan maletas en silencio mientras los camiones de la Unidad Militar de Emergencias (UME) cruzan la carretera N-211. A las 03:47 horas, el mensaje ES-Alert vibró en cada móvil: “Evacuación preventiva obligatoria”. No era una advertencia. Era una orden.
El fuego avanza sin tregua en el corazón de la España seca
El incendio de Ejulve, declarado en el nordeste de Teruel, ya ha consumido 1.000 hectáreas de monte bajo, pinar y matorral. Las llamas, avivadas por vientos de 45 km/h y temperaturas que superan los 42 °C, han forzado la activación inmediata del PROCINFO en Nivel 2, el segundo escalón más grave del Plan Especial de Protección Civil de Aragón. No es la primera vez que este verano se activa: ya lo fue en Orés, en Calanda y en la sierra de Albarracín.
La UME se desplaza desde Orés para liderar la respuesta en Ejulve
El Puesto de Mando Avanzado (PMA) del 112 Aragón, que hasta ayer coordinaba la extinción del incendio de Orés, ha sido trasladado de forma urgente a Ejulve. Allí, más de 450 efectivos, entre bomberos, agentes medioambientales y militares, trabajan en turnos de 12 horas bajo el calor extremo. Se han desplegado 22 helicópteros, 18 brigadas helitransportadas y 7 aviones de carga de agua, según datos oficiales del Gobierno de Aragón actualizados a las 09:12 horas del 21 de julio de 2026.
El legado de Orés: un incendio que marcó un antes y un después
El incendio de Orés, estabilizado tras 11 días de lucha, arrasó 16.000 hectáreas, destruyó 3 viviendas y obligó al traslado temporal de 1.200 personas. Su huella aún está fresca: cenizas flotan en los ríos Guadalope y Martín, y los técnicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) advierten de alto riesgo de deslizamientos en las laderas quemadas. Ahora, Ejulve repite ese patrón: terreno abrupto, escasa cobertura vegetal y acceso limitado por pistas forestales en mal estado.
La sequía extrema como cómplice silenciosa
Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Teruel registra un déficit pluviométrico del 78 % respecto a la media histórica desde enero. El índice de sequía meteorológica (SPI) marca nivel extremo en toda la provincia. El suelo, con un contenido de humedad del 8 %, arde con facilidad y propaga el fuego a velocidades superiores a 1 km/h. No es casualidad que el 83 % de los incendios forestales en Aragón este año hayan sido provocados por factores humanos —descuidos, quemas ilegales o negligencias en maquinaria agrícola—, según el Servicio de Extinción de Incendios Forestales de Aragón (SEIFA).
La evacuación de Molinos: 232 vidas bajo el humo
Molinos no es un pueblo cualquiera. Es uno de los últimos reductos de la España vaciada, con una población envejecida y una economía basada en la ganadería extensiva. Su evacuación no fue simbólica: fue real, urgente y coordinada por el 112 Aragón, que movilizó 14 autobuses y activó el protocolo de acogida en los centros sociales de Alcañiz y Calamocha. Allí, familias enteras duermen en camas plegables, mientras sus animales permanecen bajo vigilancia en refugios temporales gestionados por la Dirección General de Ganadería.
Claves del asunto
- El incendio de Ejulve ya ha quemado 1.000 hectáreas, con riesgo de expansión hacia la sierra de Gúdar.
- Se ha activado el PROCINFO Nivel 2, y la UME está desplegada en zona desde las primeras horas del 21 de julio.
- El PMA del 112 Aragón fue trasladado desde Orés, evidenciando la sobrecarga operativa del sistema de emergencias.
- La evacuación preventiva de Molinos (232 habitantes) se realizó tras detectar avance del frente y acumulación de humo tóxico.
- El marco legal aplicable incluye la Ley 43/2003, de Montes, el Real Decreto 413/2014, sobre protección civil, y el Plan Nacional de Protección Civil ante Incendios Forestales (PNCIF).
La gravedad del episodio no se mide solo en hectáreas. Se mide en el tiempo que tardará Molinos en reabrir su escuela rural, en los días que necesitarán los ganaderos para recuperar sus pastos, y en la capacidad del sistema público para anticiparse —no solo reaccionar— ante veranos que ya no son excepcionales, sino la nueva normalidad.
