Un anciano de 82 años se desplomó en la acera de la plaza del Pilar, en Zaragoza, bajo 42,3 °C. Lo levantaron los bomberos. No sobrevivió. Esa escena, ocurrida el 18 de julio, no es aislada: 125 muertes atribuibles al calor ya se han registrado en Aragón desde el inicio del verano, según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III.
Aragón registra tres olas de calor en menos de un mes
La comunidad autónoma ha soportado ya tres olas de calor consecutivas desde el 25 de junio. La última, activada el 15 de julio, superó los 43 °C en Calatayud y los 41,8 °C en Zaragoza capital. El Servicio Meteorológico de Aragón confirma que estas temperaturas no solo rompen récords locales, sino que se mantienen durante más de 72 horas seguidas —un umbral crítico para la salud pública.
El calor no discrimina, pero sí agrava desigualdades
El MoMo no solo contabiliza fallecimientos: cruza datos con registros de atención primaria, urgencias hospitalarias y residencias de mayores. El patrón es inequívoco: el 68 % de las muertes ocurrieron en personas mayores de 75 años; el 41 % vivían solas; y el 29 % residían en viviendas sin ventilación mecánica ni aislamiento térmico. En barrios como La Almozara o el Actur, donde el 32 % de los hogares carece de aire acondicionado, los servicios sociales han activado 14 puntos frescos —espacios climatizados con atención sanitaria básica— desde el 10 de julio.
La sanidad aragonesa opera en modo emergencia preventiva
Los hospitales de Zaragoza, Teruel y Huesca han reforzado sus plantillas de urgencias y geriatría con 87 profesionales temporales. El Servicio Aragonés de Salud (SALUD) ha ampliado el horario de los centros de salud hasta las 22:00 horas en 23 municipios. Además, se han realizado 1.240 visitas domiciliarias a personas en riesgo extremo, priorizando a quienes reciben atención de la Ley de Dependencia o están inscritos en el programa Verano Seguro.
El marco legal no contempla el calor como riesgo laboral reconocido
Aunque la Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a evaluar condiciones ambientales, el calor extremo no figura como agente específico en el Real Decreto 486/1997. Esto impide que trabajadores agrícolas, albañiles o repartidores accedan a permisos retribuidos o adaptaciones obligatorias. En Aragón, 14.300 trabajadores del campo han denunciado jornadas superiores a 10 horas bajo temperaturas superiores a 38 °C, sin pausas reglamentarias ni hidratación garantizada.
Las residencias y viviendas sociales son los epicentros silenciosos de la crisis
En la residencia San José de Calasanz, en Alcañiz, tres residentes fueron trasladados a UCI por golpe de calor entre el 12 y el 14 de julio. El edificio carece de sistema de refrigeración central y depende de ventiladores individuales. El 73 % de las 127 residencias aragonesas no cumplen con la Orden de Salud Pública 2/2022, que exige sistemas pasivos de protección térmica en edificios con más del 40 % de usuarios mayores de 80 años.
La Ley de Cambio Climático y Transición Energética aún no se aplica en viviendas antiguas
La normativa estatal, en vigor desde el 21 de mayo de 2023, obliga a la rehabilitación energética de edificios públicos y de más de 50 años. Pero su aplicación en el parque residencial aragonés —donde el 61 % de las viviendas data de antes de 1980— avanza a ritmo lento: solo el 12 % ha recibido ayudas del Plan Estatal de Vivienda 2023-2027 para instalación de toldos, aislamiento o placas solares.
Claves del asunto
- 125 muertes atribuibles al calor desde el inicio del verano, según el Instituto de Salud Carlos III.
- Tres olas de calor en menos de 30 días, con máximas superiores a 43 °C en zonas de la provincia de Zaragoza.
- El 68 % de las víctimas tenían más de 75 años y el 41 % vivían solas.
- Solo el 12 % de las viviendas antiguas en Aragón ha accedido a ayudas para adaptación térmica.
- No existe reconocimiento legal del calor extremo como riesgo laboral específico en la normativa vigente.
El calor no es un fenómeno natural: es una falla sistémica
Las muertes no son inevitables. Son el resultado de infraestructuras obsoletas, políticas de vivienda insuficientes y una regulación laboral desactualizada. Mientras el Servicio Aragonés de Salud activa protocolos de emergencia, el Gobierno de Aragón negocia con el Ministerio de Transición Ecológica la aceleración de fondos NextGeneration para la rehabilitación térmica. Pero para Vicente y Maribel —que viven en una autocaravana en las afueras de Utebo—, cada atardecer sigue siendo una cuenta atrás. El termómetro marca 39 °C. El ventilador no basta. Y el próximo boletín meteorológico ya anuncia otra ola.
