El viernes 21 de junio de 2026, a las 22:30 horas, el estudio 3 de Antena 3 vibró con una mezcla de tensión y euforia. Los presentadores Javier Alonso y David Trigo entraron al escenario bajo una lluvia de luces verdes. En el fondo, una pantalla gigante mostraba la palabra AlaZ en letras metálicas. No era un simple estreno: era una apuesta por la supervivencia del formato más longevo de la televisión española.
La audiencia lo sabía. El Tribunal Supremo había obligado a retirar El Rosco tras una sentencia que cuestionó su mecanismo de selección de participantes. La cadena no tuvo tiempo para lamentaciones. En menos de 72 horas, activó el plan de contingencia: AlaZ, una prueba final reestructurada, con reglas más transparentes y un diseño visual renovado. El resultado fue inmediato: 26% de share, con picos del 28%, el mejor dato desde el histórico bote de Rosa en febrero.
AlaZ no es un sustituto: es una reinvención estratégica
Antena 3 no improvisó. Desde marzo, un equipo interno de producción, jurídico y de innovación audiovisual trabajó en paralelo al formato original. El objetivo era cumplir con la sentencia del Tribunal Supremo, que exigió garantías de equidad, trazabilidad y ausencia de sesgos en la selección de concursantes. AlaZ incorporó un sistema de sorteo certificado por notario, grabado en directo y con acceso público a los protocolos.
La prueba elimina la fase de clasificación previa y sustituye el rosco por una secuencia de letras con doble validación: una respuesta verbal inmediata y una confirmación escrita en tablet. Cada acierto se valida con un código único y se archiva en un repositorio digital accesible bajo solicitud de transparencia.
El público volvió, incluso frente al fútbol internacional
El lunes 24 de junio, Pasapalabra volvió a la parrilla en horario de tarde. Coincidía con el partido Argentina-Austria, emitido por La 1, que registró un 18,4% de share. A pesar de la competencia, Pasapalabra mantuvo un 15,1%, consolidando la fidelidad del público. Los datos de Kantar Media revelan que el 63% de los espectadores que vieron AlaZ el viernes regresaron al lunes. Más revelador: el 41% de los nuevos espectadores tenían entre 18 y 34 años, un segmento que había abandonado el concurso desde 2024.
Antecedentes legales y marco regulatorio
La sentencia del Tribunal Supremo, publicada el 12 de junio de 2026, no declaró ilegal el concurso, sino que anuló la fase de selección por vulnerar el artículo 10 de la Ley General de Comunicación Audiovisual, que exige «procedimientos objetivos, públicos y no discriminatorios». La resolución citó expresamente el informe del Consejo Audiovisual de España, que detectó inconsistencias en los registros de acceso y en la rotación de participantes.
La audiencia valora la transparencia, no la nostalgia
Los comentarios en redes sociales reflejan un cambio de percepción. «AlaZ no es El Rosco, pero sí es justo», escribió una usuaria en X con más de 12.000 seguidores. En TikTok, el hashtag #AlaZtransparencia acumuló 4,2 millones de visualizaciones en 48 horas. El equipo de producción confirmó que el 92% de las llamadas recibidas en el call center fueron consultas sobre cómo participar, no sobre reclamaciones.
Claves del asunto
- AlaZ logró un 26% de share, superando al anterior récord de Pasapalabra en febrero 2026.
- La sentencia del Tribunal Supremo obligó a reformular el mecanismo de selección, no a cancelar el programa.
- El nuevo formato incorpora certificación notarial, grabación íntegra y acceso público a protocolos.
- El 41% de los nuevos espectadores son jóvenes de 18 a 34 años, un segmento crítico para la sostenibilidad del formato.
La industria observa con atención
El éxito de AlaZ ha generado interés en otros países. Productores de RTVE, Atresmedia y Mediaset España ya han solicitado reuniones técnicas con el equipo de Antena 3. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha anunciado que revisará los protocolos de selección de concursos para 2027, tomando como referencia el modelo de AlaZ. Mientras tanto, en los estudios de San Sebastián de los Reyes, los técnicos ajustan los micrófonos para la próxima grabación. No es el final de una era. Es el inicio de una nueva regla de juego.
