El motor del coche ruge en cada curva mientras la carretera serpentea entre acantilados de basalto negro. A 10 minutos del puerto de San Sebastián de La Gomera, el Bancal Hotel&Spa emerge como un mirador natural: tres piscinas suspendidas sobre la ladera, techos de pizarra y ventanas que enmarcan el Teide al otro lado del Atlántico.
Bancal no es un hotel cualquiera: es un bancale reconstruido
El nombre no es casual. Bancal remite a las antiguas terrazas agrícolas que los gomeros levantaron piedra a piedra durante siglos. Allí, donde antes crecían tomates bajo el viento alisio, hoy se alojan huéspedes que pagan hasta 280 euros por noche en temporada alta. Pero el proyecto no es solo estético: es una apuesta por la memoria territorial y la economía circular.
El abandono previo fue una oportunidad para la sostenibilidad
Un terreno olvidado durante dos décadas
Hace 20 años, un primer intento de convertir el terreno en hotel fracasó. El proyecto quedó paralizado, y el lugar se convirtió en un espacio semiabandonado, con estructuras incompletas y vegetación invadiendo los cimientos. No fue hasta 2024 que una cooperativa local, con apoyo del Cabildo Insular de La Gomera, adquirió la finca y relanzó la iniciativa bajo criterios de arquitectura bioclimática y empleo local.
La rehabilitación respetó la topografía original
Ninguna excavación masiva. Ningún relleno artificial. Los arquitectos trabajaron con la pendiente, no contra ella. Las tres piscinas —una infinita, una climatizada y una de agua salada— siguen la curvatura natural del terreno. Los materiales: piedra volcánica de la isla, madera de pino canario certificada y aislamiento de cáscara de almendra. El 92 % de los trabajadores contratados durante la obra eran residentes de La Gomera.
El turismo gomero ya no se mide en camas, sino en ciclos regenerativos
El Bancal Hotel&Spa no forma parte de ninguna cadena internacional. Está inscrito en el Registro de Turismo Sostenible de Canarias, el primer sello regional que exige auditorías anuales de huella hídrica, gestión de residuos y contratación local. Cada habitación cuenta con un sistema de recogida de aguas grises para riego de jardines. El restaurante, dirigido por un chef formado en Martín Berasategui, usa el 78 % de productos de menos de 30 km: papas arrugadas de Agulo, queso de cabra de Hermigua y pescado fresco de la lonja de San Sebastián.
La ley que respalda su modelo ya está en vigor
El marco normativo que impulsa la reconversión rural
Desde 2023, la Ley 11/2023 de Turismo Sostenible de Canarias obliga a todos los nuevos establecimientos turísticos insulares a cumplir con un mínimo del 60 % de inversión en materiales locales y un 40 % de contratación de residentes. Además, el Plan Insular de Ordenación del Territorio (PIOT) de La Gomera prohíbe la construcción horizontal en laderas superiores al 35 % de pendiente —una norma que el Bancal cumplió al integrar su edificación en la orografía existente, no al modificarla.
Claves del asunto
- El Bancal Hotel&Spa ocupa un antiguo terreno de cultivo en bancales, sistema agrícola tradicional declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Canarias en 2021.
- Su construcción evitó 1.200 toneladas de emisiones de CO₂ gracias al uso de materiales locales y técnicas de bioconstrucción.
- El 100 % del agua de riego proviene de captación de lluvia y reutilización de aguas grises.
- El hotel genera 32 empleos directos, el 87 % de ellos ocupados por mujeres y personas mayores de 45 años, según datos del Servicio Canario de Empleo.
- Está certificado bajo el estándar ISO 21401:2018 de turismo sostenible, el único reconocido por la Organización Mundial del Turismo (OMT) para establecimientos de menos de 100 habitaciones.
La Gomera no está apostando por más turismo. Está apostando por otro turismo. Uno que no se construye sobre la tierra, sino desde ella. Y el Bancal, con sus piscinas colgantes y su silencio interrumpido solo por el canto de los pinzones, es su primera bandera visible.
