En una sala del Pazo de Raxoi, bajo el reloj de la Plaza del Obradoiro, más de 200 empresarios gallegos escucharon en silencio mientras Juan Manuel Vieites, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), levantaba la voz: «No podemos seguir siendo el último eslabón de la cadena productiva». La asamblea general de la CEG, celebrada el 9 de junio de 2026 en Santiago de Compostela, no fue un acto protocolario. Fue una advertencia con datos: el tejido industrial gallego ha perdido el 12,3 % de su peso en el PIB regional desde 2019.
La industria gallega está en una encrucijada estratégica
La CEG no oculta la gravedad del diagnóstico. En su informe anual, la organización señala que Galicia aporta solo el 7,1 % del valor añadido industrial nacional, pese a concentrar el 11,4 % de la población. Esa brecha no es casual: el 63 % de las pymes industriales gallegas declaran que los costes de acceso a la red eléctrica y de conexión a fibra óptica superan en un 40 % la media nacional. Los empresarios coruñeses, especialmente los del polígono de A Grela, han denunciado retrasos de hasta 18 meses en las autorizaciones técnicas.
El emprendimiento necesita más que buenas intenciones
La CEG ha identificado una paradoja: Galicia lidera en creación de empresas tecnológicas por cada 10.000 habitantes (2,8 frente a 2,1 de la media nacional), pero el 78 % de esas startups cierran antes de cumplir tres años. El motivo principal no es la falta de ideas, sino la escasez de capital semilla y la burocracia en la gestión de ayudas europeas. El programa NextGenerationEU ha liberado 1.200 millones de euros para Galicia, pero solo el 22 % ha sido ejecutado en proyectos industriales. Vieites exigió «una ventanilla única real, no una página web con 14 formularios distintos».
Antecedentes: De la crisis del 2012 a la apuesta por la transición verde
Tras la recesión, Galicia apostó por la diversificación: acuicultura, energías renovables y agroalimentación de alta gama. Pero el salto a la industria 4.0 se ha quedado en intención. En 2025, solo el 14 % de las fábricas gallegas contaba con sistemas de mantenimiento predictivo. La Xunta ha destinado 85 millones a la digitalización industrial, pero la CEG denuncia que el 60 % de los fondos se ha canalizado a consultorías, no a equipamiento real.
Las infraestructuras siguen siendo el talón de Aquiles
La CEG ha presentado un mapa de urgencias: la autovía A-52 entre Orense y Vigo lleva 11 años en obras, con 37 % de ejecución; el puerto de Vigo necesita 420 millones para modernizar su terminal de contenedores, y el aeropuerto de Alvedro carece de conexión ferroviaria directa desde 2008. Sin estas piezas, la competitividad se desvanece. Un estudio de la Universidad de Santiago confirma que la falta de infraestructuras logísticas cuesta a las empresas gallegas 1.400 millones anuales en costes ocultos.
Contexto normativo: El marco legal no acompaña la ambición
La CEG reclama reformas concretas: la modificación del Real Decreto 235/2013 para agilizar licencias ambientales en zonas industriales consolidadas; la actualización del Estatuto de los Trabajadores para facilitar contratos de formación dual en sectores estratégicos; y la aplicación efectiva del Reglamento (UE) 2023/1115 sobre deforestación importada, que afecta al 32 % de las exportaciones gallegas de mueble y papel.
El tejido empresarial exige un pacto de Estado por la industria
La asamblea cerró con un llamamiento inusual: la CEG propuso la creación de una Mesa de Diálogo Industrial Gallega, con representación de la Xunta, el Gobierno central, sindicatos y universidades. No es una mera mesa de debate. Exige plazos, indicadores y responsabilidades. El objetivo: que Galicia alcance el 10 % del PIB industrial nacional antes de 2030.
Claves del asunto
- Juan Manuel Vieites, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), lideró la asamblea en Santiago de Compostela el 9 de junio de 2026.
- El tejido industrial gallego ha perdido el 12,3 % de su peso en el PIB regional desde 2019.
- Solo el 22 % de los fondos NextGenerationEU destinados a Galicia se ha ejecutado en proyectos industriales.
- Las infraestructuras pendientes cuestan a las empresas 1.400 millones anuales en costes ocultos, según la Universidad de Santiago.
- La CEG propuso una Mesa de Diálogo Industrial Gallega con plazos y responsabilidades medibles.
