Una nube de humo negro se eleva sobre el campo de instrucción de Vasilkiv, al suroeste de Kiev. Los restos de un misil 9K720 Iskander aún humean entre los escombros de una plataforma de exhibición. Un soldado herido grita en ucraniano mientras los bomberos intentan rescatar a otros bajo una lluvia de esquirlas. El balance: diez muertos y cien heridos, según el Servicio de Emergencias Nacional de Ucrania.
El ataque ruso del 23 de julio de 2026 no fue aleatorio. Golpeó un lugar donde se realizaba una demostración pública de sistemas de defensa aérea NASAMS y IRIS-T, con presencia de observadores de la OTAN y periodistas extranjeros. La explosión ocurrió a las 16:42 hora local, justo cuando se activaba un simulacro de alerta roja.
El blanco no fue civil, pero los civiles pagaron el precio
Las autoridades ucranianas confirmaron que el objetivo declarado era militar. Sin embargo, el campo de Vasilkiv no estaba aislado: contaba con una zona de acceso público, cafetería y estacionamiento abierto. Al menos 37 de los heridos eran civiles, entre ellos tres periodistas de Reuters, dos técnicos de la Agencia Europea de Defensa y una familia que visitaba el lugar con motivo del programa educativo Veranos de la Viña, una iniciativa del Ministerio de Defensa ucraniano para acercar a los jóvenes a las Fuerzas Armadas.
El presidente Volodímir Zelenski compareció esa misma noche desde el refugio subterráneo del Palacio de la Independencia. “No es un fallo técnico. Es una falla de coordinación entre inteligencia, defensa aérea y protocolos de seguridad en eventos abiertos”, afirmó, sin nombrar directamente al jefe del Estado Mayor, Valeriy Zaluzhnyi, cuyo relevo se rumorea desde principios de julio.
Slaviansk: el segundo golpe en menos de 24 horas
Mientras Kiev aún atendía a los heridos, otro misil ruso impactó en Slaviansk, en la región de Donetsk. Allí, el blanco fue una zona residencial cercana al consulado de Noruega, que sufrió daños estructurales. Cinco civiles murieron, entre ellos una niña de ocho años y un agricultor de 22 años que regresaba de su parcela en bicicleta. Las imágenes difundidas por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) muestran el consulado con ventanas destrozadas y un coche calcinado frente a la fachada.
El ataque evidencia una nueva táctica: el uso de misiles de crucero Kh-101, capaces de volar a baja altura y evadir radares antiguos. Según fuentes de la OTAN, al menos el 40 % de los sistemas de detección en el este de Ucrania siguen operando con equipos soviéticos obsoletos, pese a las entregas recientes de radares GM200 de fabricación holandesa.
Antecedentes: la brecha entre promesas y capacidad real
Desde febrero de 2025, Ucrania recibió 1,2 mil millones de euros en ayuda militar de la Unión Europea, con énfasis en modernización de defensa aérea. Pero el informe del Consejo Europeo de Seguridad de junio de 2026 revela que solo el 58 % de los fondos destinados a actualización de radares se ha ejecutado. Las demoras se atribuyen a trámites burocráticos, falta de técnicos especializados y retrasos en la certificación de equipos por parte de la Agencia de Defensa de la UE.
El marco legal y las responsabilidades compartidas
Bajo el Convenio de Ginebra, los ataques contra zonas con presencia civil requieren una evaluación proporcional de daños colaterales. El Tribunal Penal Internacional ya investiga 17 casos similares desde 2024. Por su parte, la UE activó el 15 de julio el mecanismo de responsabilidad compartida para defensa aérea, que obliga a los Estados miembros a reportar en tiempo real los fallos de sus sistemas en territorio ucraniano.
Las consecuencias reales para los afectados
En el hospital regional de Kiev, 14 heridos siguen en cuidados intensivos. Entre ellos, Ricardo, un electricista jubilado de 68 años que trabajaba como voluntario en la logística del evento. Su hija, Maribel, relata: “Le dieron permiso retribuido para colaborar. No esperaba volver a verlo con quemaduras de tercer grado en el brazo izquierdo”.
En Slaviansk, Vicente y Maribel, una pareja que vive en una autocaravana tras perder su casa en 2023, perdieron su vehículo y sus documentos. Ahora dependen de la ayuda del refugio Pedri, un centro gestionado por la ONG Ucrania Solidaria, que atiende a más de 300 desplazados diarios.
Claves del asunto
- El ataque de Vasilkiv dejó diez muertos y cien heridos, siendo el más letal contra una instalación militar abierta desde 2022.
- Se usó un misil 9K720 Iskander, con capacidad de evasión de radares antiguos aún en uso en el 42 % de las bases ucranianas.
- El Convenio de Ginebra exige evaluación previa de daños colaterales: su incumplimiento podría derivar en responsabilidad penal individual.
- La UE activó el mecanismo de responsabilidad compartida para defensa aérea el 15 de julio, tras tres fallos consecutivos en sistemas de alerta temprana.
- Al menos 37 civiles resultaron heridos en Vasilkiv, incluidos técnicos de la Agencia Europea de Defensa y periodistas de Reuters.
