El humo del motor de un monoplaza se desvanece. En una sala de reuniones en Silverstone, en 1979, Paddy McNally aprieta un bolígrafo sobre un contrato que cambiará para siempre la economía del deporte. No hay cámaras. No hay discursos. Solo una firma que convierte la Fórmula 1 en un negocio global.
McNally murió esta semana a los 88 años, en su residencia de Sevenhampton Place, una finca histórica de Wiltshire que un día perteneció al creador de James Bond, Ian Fleming. Su muerte, tras una larga enfermedad crónica, no es solo el fin de una vida excepcional: es el cierre de una era en la que el deporte dejó de ser espectáculo para convertirse en marca, patrocinio y estrategia financiera.
Revolucionó la financiación de la Fórmula 1 desde las sombras
Nadie lo vio en el podio. Nadie lo escuchó en las ruedas de prensa. Pero sin Paddy McNally, la Fórmula 1 no habría atraído a Marlboro, Tissot, Canon ni Emirates. En 1974, fundó Formula One Promotions and Administration (FOPA), la primera agencia comercial independiente del campeonato. Su idea era simple: vender derechos de transmisión, merchandising y espacios publicitarios como un solo paquete. Antes de él, los equipos negociaban por separado. Después, todo pasó por una única puerta.
En 1981, su modelo se consolidó con el Convenio de la Concordia, un acuerdo secreto entre la FIA, los equipos y los promotores. McNally no era piloto ni ingeniero. Era el negociador que convenció a los bancos suizos y a los conglomerados japoneses de que una carrera en Brasil valía más que una fábrica en Osaka.
Construyó un imperio sin buscar titulares
Su discreción era legendaria. Nunca dio entrevistas en profundidad. Rechazó los honores públicos. Pero su huella está en cada contrato de patrocinio que hoy supera los 120 millones de euros anuales por equipo. En 1995, vendió FOPA a Bernie Ecclestone, quien reconoció públicamente que “sin Paddy, no habría habido F1 comercial”.
McNally no se retiró. Se transformó. En los 2000, asesoró a Liberty Media en la transición de propiedad. En 2018, ayudó a diseñar el Acuerdo de la Concordia 2021, que fijó límites salariales y reparto equitativo de ingresos. Su último informe, entregado en 2025, advirtió sobre los riesgos de la inflación publicitaria y la dependencia excesiva de mercados emergentes.
El legado que no aparece en los cronómetros
McNally nació en 1938 en Londres, hijo de un banquero irlandés y una profesora de arte. Estudió economía en Oxford, pero su verdadera escuela fue el circuito de Brands Hatch, donde comenzó como asistente de logística. A los 32 años, ya había negociado el primer acuerdo de televisión en color con la BBC. En 1977, convenció a Philip Morris de invertir 5 millones de dólares en la F1 —una cifra récord entonces— a cambio de visibilidad en cascos, coches y pistas.
Su finca de Wiltshire no era solo un refugio. Era un centro de reuniones informales donde se cerraron acuerdos que definieron décadas: el regreso de la F1 a España en 1991, la entrada de China en 2004, la reestructuración post-COVID de 2021.
Dejó un modelo que hoy enfrenta su mayor prueba
Hoy, la Fórmula 1 crece en EE.UU., Arabia Saudí y Qatar. Pero también enfrenta críticas por su huella de carbono, su dependencia de combustibles fósiles y su brecha económica entre equipos. El Acuerdo de la Concordia 2026, en negociación actual, debe equilibrar sostenibilidad, equidad y rentabilidad. McNally lo anticipó: en una nota interna de 2022, escribió que “el deporte no sobrevivirá si su valor no se mide también en impacto, no solo en ingresos”.
Su muerte coincide con el inicio de la revisión del Reglamento Deportivo de la FIA 2027, que incluye nuevas cláusulas de transparencia financiera y obligaciones ESG para promotores y patrocinadores.
Su vida fue un acto de coherencia silenciosa
Vicente y Maribel viven en una autocaravana. Ricardo, electricista, jubilado a los 63. Juan José, mecánico, aún arregla motores en un taller de Badajoz. McNally, en cambio, eligió la discreción como ética. No buscó monumentos. Buscó resultados. Y los obtuvo: más de 2.400 millones de euros en ingresos globales anuales para la F1 en 2025, según datos de PwC y la FIA.
Claves del asunto
- Paddy McNally fundó FOPA en 1974, la primera agencia comercial de la Fórmula 1.
- Negoció el primer paquete integral de derechos de transmisión y patrocinio, sentando las bases del modelo actual.
- Su modelo financiero permitió la entrada de marcas globales y la expansión internacional del campeonato.
- El Acuerdo de la Concordia 2026, en fase final de negociación, incorpora principios de sostenibilidad que él anticipó en documentos internos de 2022.
La finca de Sevenhampton Place sigue en silencio. Sin banderas. Sin placas. Solo el ruido lejano de un motor que, gracias a él, sigue rugiendo en todo el mundo.
