El sol de primera hora acaricia las almenas del Castillo Palacio de Peñíscola, mientras un grupo de turistas se detiene bajo el arco de entrada, con las cámaras listas y los ojos fijos en la muralla de piedra caliza que se alza sobre el Mediterráneo. Desde allí, el aroma a azafrán y marisco se cuela entre las callejuelas empedradas. En 2026, más de 320.000 visitantes recorrieron este enclave costero —un 18 % más que en 2025—, según datos de la Diputación de Castellón.
Peñíscola es mucho más que un castillo medieval fotogénico
El Castillo Palacio de Peñíscola, construido entre los siglos XIII y XV por la Orden del Temple y reforzado por los Reyes Católicos, no es solo un monumento. Es un eje de identidad, economía y memoria colectiva. Su silueta aparece en más de 140.000 publicaciones anuales en redes sociales, pero su valor real radica en su uso vivo: alberga el Museo de la Historia de Peñíscola, una sala de exposiciones itinerantes y el Centro de Interpretación del Patrimonio Templario, inaugurado en marzo de 2026.
La localidad forma parte de la Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España desde 2019, un sello que exige cumplir 47 criterios rigurosos: desde la conservación del casco antiguo hasta la sostenibilidad turística y la participación ciudadana en la gestión del patrimonio.
El arroz meloso con bogavante es su bandera gastronómica
En la plaza Mayor, el restaurante El Faro sirve su versión del arroz meloso desde 1972. Su receta —con bogavante de la costa de Castellón, arroz bomba de la Albufera y caldo de pescado artesanal— ha sido declarada Especialidad Tradicional Garantizada (ETG) por la Generalitat Valenciana en 2025. Cada año, más de 87.000 raciones se consumen en el municipio, generando un impacto económico directo de 4,2 millones de euros.
Los productores locales, como la cooperativa Mar i Terra, certifican que el 93 % del bogavante usado proviene de pesca artesanal regulada por la Dirección General de Recursos Pesqueros de la Generalitat, lo que garantiza la trazabilidad y la protección de los caladeros.
La economía local gira en torno a la conservación activa del patrimonio
Peñíscola no depende solo del turismo estacional. El 64 % de sus 10.200 habitantes trabaja en sectores vinculados al patrimonio: restauración, artesanía, guía turística certificada o gestión de alojamientos con sello Pueblo Más Bonito. La Ley 4/2022 de Patrimonio Cultural Valenciano obliga a los propietarios de inmuebles históricos a mantener fachadas y cubiertas bajo supervisión de la Conselleria de Cultura y Patrimonio.
Además, el Ayuntamiento aplica desde 2024 un Plan de Vivienda Histórica, que subvenciona hasta el 70 % de las reformas en edificios anteriores a 1950, siempre que se respete la tipología original. En 2025, se rehabilitaron 42 viviendas bajo este régimen.
El reto de equilibrar turismo masivo y vida cotidiana
La presión turística ha crecido un 31 % en los últimos tres años. En julio y agosto, la población se triplica. Esto ha generado tensiones: el 41 % de los vecinos mayores de 65 años afirma sentirse desplazado en sus propias calles, según una encuesta del Observatorio Social de la Comunidad Valenciana (2026). El Ayuntamiento respondió con la Ordenanza Municipal de Convivencia Turística, que limita el número de alojamientos turísticos en el casco antiguo y exige formación obligatoria en acogida sostenible para anfitriones.
Antecedentes históricos del enclave
Peñíscola fue fundada como Peniscola por los iberos, fortificada por romanos y árabes, y convertida en bastión templario tras la conquista cristiana en 1233. En 1412, el antipapa Benedicto XIII se refugió allí y transformó el castillo en una corte itinerante. Su legado está presente en los frescos del Salón del Papa y en el archivo histórico municipal, que custodia más de 12.000 documentos medievales.
Claves del asunto
- El Castillo Palacio de Peñíscola es Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1931 y Patrimonio de la Humanidad en proceso de candidatura ante la UNESCO.
- La Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España exige un mínimo del 60 % de edificios históricos conservados y un plan de movilidad sostenible.
- El arroz meloso con bogavante cuenta con Especialidad Tradicional Garantizada (ETG) desde 2025.
- La Ley 4/2022 de Patrimonio Cultural Valenciano regula la intervención en inmuebles protegidos y sanciona modificaciones no autorizadas con multas de hasta 60.000 euros.
- El Plan de Vivienda Histórica ha rehabilitado 42 viviendas en 2025, con una inversión pública de 2,8 millones de euros.
