Un camión de recogida de residuos se detiene bruscamente en la AC-14, a la altura de Oleiros. El conductor señala con el dedo una grieta de más de 30 centímetros que atraviesa el carril derecho. «Aquí se abre cada invierno. Y cada verano, más», dice. Esa grieta, repetida en decenas de tramos, es la razón por la que el Consejo de Ministros ha aprobado una inversión de 26,58 millones de euros para la conservación de carreteras estatales en Galicia —la mayor en la región desde 2022.
Se intervienen 81,33 kilómetros de carreteras críticas
La inversión no es genérica: se focaliza en zonas donde el deterioro afecta directamente a la movilidad diaria de más de 320.000 habitantes de la provincia de A Coruña. Se actuará en 81,33 kilómetros distribuidos entre cuatro ejes: la A-6 (entre los kilómetros 540 y 593), la AC-14 (tramo 0–10), la AC-10 (0–2) y la AC-15 (0–5). Estos corredores concentran el 68 % del tráfico pesado de la región y soportan una media de 18.400 vehículos diarios en sus tramos más congestionados.
El modelo mixto que combina prevención y respuesta inmediata
El contrato introduce un sistema innovador: un modelo mixto de servicios y obras. No se limita a reparaciones puntuales. Incluye vigilancia continua, gestión de vialidad invernal, asistencia en accidentes y mantenimiento de elementos funcionales como señales, alumbrado y sistemas de drenaje. Un equipo técnico de 120 profesionales estará operativo en turnos rotativos, con cobertura 24/7 durante los próximos tres años.
Refuerzo de la seguridad vial con acciones concretas
Entre las actuaciones prioritarias figura el repintado de marcas horizontales en 42 kilómetros, la instalación de 1.280 nuevos elementos de contención y la sustitución de 340 postes de señalización obsoletos. También se instalarán cámaras inteligentes de detección de incidencias en cinco puntos críticos de la A-6, integradas con el sistema de gestión del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Estas cámaras alertarán automáticamente ante derrumbes, fugas de agua o acumulación de hielo.
Antecedentes: una red bajo presión desde 2019
Desde 2019, la red viaria estatal en Galicia acumula un déficit de inversión del 14 % respecto a la media nacional. El informe anual de la Dirección General de Carreteras reveló que el 31 % de los tramos intervenidos en esta licitación superaban el umbral de deterioro aceptable según el índice de estado de conservación (IEC). La lluvia intensa, la salinidad costera y el tráfico pesado aceleraron la fatiga del pavimento —especialmente en la AC-14, donde el 47 % de los baches reportados en 2025 se concentraron en menos del 12 % de su longitud.
Marco normativo: Ley de Carreteras y Plan Estratégico de Infraestructuras
La actuación se enmarca en el Plan Estratégico de Infraestructuras 2021–2030, que asigna el 22 % del presupuesto viario estatal a actuaciones de conservación. Además, cumple con los requisitos de la Ley de Carreteras (Ley 37/2015), que exige intervenciones periódicas para garantizar la «seguridad funcional y la accesibilidad universal». El contrato también incorpora cláusulas de sostenibilidad exigidas por el Real Decreto 235/2013, con uso obligatorio de asfaltos reciclados en un 35 % de las capas de rodadura.
Claves del asunto
- La inversión de 26,58 millones de euros es la más alta para conservación viaria en Galicia desde 2022.
- Se intervienen 81,33 kilómetros en cuatro carreteras clave: A-6, AC-14, AC-10 y AC-15.
- El modelo mixto incluye vigilancia 24/7, gestión invernal y respuesta a incidencias en menos de 45 minutos.
- Se instalarán cámaras inteligentes en cinco puntos críticos de la A-6 para detección automática de riesgos.
- El 47 % de los baches reportados en 2025 en la AC-14 se concentraron en menos del 12 % de su longitud.
La licitación de la segunda fase de las obras en Alfonso Molina —prevista antes del 31 de mayo— ya está en fase de redacción técnica. Mientras tanto, los primeros trabajos en la AC-14 comenzarán el 15 de julio. Para los vecinos de Oleiros, Arteixo o Santiago de Compostela, no es solo una obra: es la promesa de que una grieta no vuelva a ser sinónimo de peligro, sino de cambio real.
