El 31 de diciembre es una fecha marcada en el calendario de todos los españoles, un momento de celebración que culmina con la tradicional ingesta de 12 uvas al sonar las campanadas de Año Nuevo. Sin embargo, para algunos, esta festividad puede convertirse en una experiencia amarga, especialmente para los profesionales de la salud que deben trabajar en la guardia del hospital. En el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, las doctoras Paula Romero y Paloma Jimeno comparten sus vivencias sobre cómo es pasar la noche de fin de año y el día de Año Nuevo en urgencias.
La noche del 31 de diciembre, mientras la mayoría de las personas disfrutan de cenas festivas y celebraciones, los médicos se preparan para una jornada que, aunque puede parecer tranquila, no está exenta de desafíos. Según Jimeno, la guardia del 1 de enero es comparable a un domingo cualquiera en términos de carga de pacientes. «Es un día tranquilo en cuanto a carga de pacientes, normalmente, pero si tienen que llegar tonterías, llegan las mismas de todos los días», explica. Esta afirmación resalta la realidad de que, a pesar de la festividad, las urgencias no se detienen.
### El Impacto del Alcohol y las Celebraciones en la Salud
El consumo excesivo de alcohol durante la Nochevieja es uno de los principales factores que contribuyen a la afluencia de pacientes en urgencias el 1 de enero. Las doctoras Romero y Jimeno han observado un aumento en los traumatismos y accidentes relacionados con el alcohol. «Son muchos traumatismos, gente que se ha caído porque iba borracha», indica Romero. La primera hora de la mañana del 1 de enero suele ser especialmente crítica, con un aumento notable de casos de personas que han sufrido caídas o peleas en discotecas.
«Durante la mañana llegaban muchos casos desagradables: gente que se ha peleado en la discoteca, que le han partido un vaso en la cabeza, que se ha caído borracho, se ha pegado un golpe en la cabeza y lo han encontrado después tirado en la calle…», añade Jimeno. Aunque muchos de estos casos no son graves, la cantidad de accidentados puede ser abrumadora para el personal médico.
Además de los jóvenes, los ancianos también representan un grupo significativo de pacientes en esta fecha. A menudo, son llevados al hospital después de sufrir caídas o por el deterioro que sus familiares notan tras una larga ausencia. «A lo mejor los familiares se reúnen solo en Navidades y ven que está peor, pero claro, es que llevas meses sin verlo», comenta Romero. Esta situación pone de manifiesto la importancia de la atención y el cuidado hacia los mayores, especialmente durante las festividades.
### Celebraciones en el Hospital: Manteniendo el Espíritu Festivo
A pesar de la carga de trabajo y la seriedad de su labor, el personal del Hospital Virgen del Rocío intenta mantener un ambiente festivo tanto para los pacientes como para ellos mismos. La tradición de compartir la cena y las uvas entre los compañeros de trabajo es común. En Radiología, por ejemplo, los médicos se reúnen con sus colegas de Pediatría para compartir una comida especial. «Llevamos comida e intentamos alargar la cena o hacerla más tarde, para que coincida con las uvas», explica Romero.
En las plantas del hospital, las enfermeras suelen vestir ropa más festiva y se aseguran de que los pacientes que pueden participar en la tradición de las campanadas lo hagan. «Siempre están acompañados de algún familiar y, entre ellos, se intenta que se haga un poco de piña y que, en ese momento, se haga una celebración en la planta», añade Jimeno. Esta interacción no solo ayuda a mantener el espíritu festivo, sino que también proporciona un alivio emocional tanto para los pacientes como para el personal médico.
Sin embargo, el día 1 de enero, aunque es más tranquilo, no se pierde el sentido de comunidad. Los médicos intentan comer en compañía, siempre que la carga de trabajo lo permita. «Solo si se puede», matiza Jimeno, reflejando la realidad de la atención médica en días festivos.
A pesar de los esfuerzos por mantener un ambiente festivo, la prioridad sigue siendo la salud de los pacientes. Muchos médicos intentan dar el alta a los pacientes lo más pronto posible para que puedan pasar las fiestas en casa. «Si no se puede, no se puede, obviamente, pero a los que se puede plantear, se intenta recortar todo lo posible para que así estén en su casa. Al menos, los pacientes lo piden», explica Jimeno. Esta actitud refleja la empatía y el compromiso del personal médico hacia aquellos que se encuentran en situaciones vulnerables durante las festividades.
### Consejos para Evitar Visitas No Deseadas al Hospital
Para evitar que las celebraciones se conviertan en una visita al hospital, las doctoras Romero y Jimeno ofrecen algunos consejos prácticos. Recomiendan a los españoles moderar el consumo de alcohol y tener cuidado con los excesos en las comidas, especialmente para aquellos con condiciones de salud preexistentes. «El que está malo se descompensa mucho con las grandes comidas», advierte Jimeno. La prevención es clave, y ambas doctoras son conscientes de que, aunque es difícil evitar los excesos durante las fiestas, es fundamental cuidar la salud.
«Si no quieren pasar el 31 o el día 1 ingresados, que no se caigan», concluye Romero, enfatizando la importancia de la responsabilidad personal durante las celebraciones. La combinación de diversión y precaución puede ayudar a garantizar que todos disfruten de un Año Nuevo saludable y feliz.
La experiencia de los médicos en el Hospital Virgen del Rocío durante la Nochevieja y el Año Nuevo pone de manifiesto la dualidad de estas festividades: por un lado, la alegría y la celebración, y por otro, la realidad de quienes deben trabajar para cuidar de la salud de los demás. A medida que las familias se reúnen para celebrar, es vital recordar la importancia de la moderación y la atención a la salud, no solo para evitar visitas al hospital, sino también para garantizar que todos puedan disfrutar de un nuevo año lleno de esperanza y bienestar.
