Las Termas Romanas de Gijón son un testimonio fascinante de la historia antigua de la ciudad, ofreciendo una ventana al esplendor del Imperio Romano. Situadas cerca de la iglesia de San Pedro, estas termas fueron construidas entre finales del siglo I y principios del II d.C. y formaron parte integral de la vida cívica de Gijón, que en aquel entonces era un importante puerto en la ruta marítima del mar Cantábrico. Su descubrimiento en 1903 fue accidental, pero marcó el inicio de un viaje de recuperación y valorización de este patrimonio histórico. En 1990, el Ayuntamiento de Gijón impulsó una nueva excavación que culminó en la apertura del Museo de las Termas Romanas de Campo Valdés en 1995. Hoy, tres décadas después, este sitio ha evolucionado para ofrecer una experiencia enriquecida mediante el uso de tecnologías modernas.
### Innovaciones Tecnológicas en la Museografía
Con el objetivo de mejorar la experiencia del visitante y facilitar la comprensión del yacimiento, el Ayuntamiento de Gijón ha implementado una serie de innovaciones tecnológicas. Estas mejoras son parte del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de Gijón, financiado por los fondos europeos Next Generation EU. La nueva museografía incluye elementos audiovisuales que recrean la historia de las termas, utilizando imágenes en 3D y vídeos que permiten a los visitantes sumergirse en el ambiente termal de la época romana.
La visita al museo ahora incluye varias unidades informativas que ofrecen una visión completa sobre el funcionamiento y la importancia de las termas en la sociedad romana. Los visitantes pueden caminar por una pasarela que simula la circulación original de las termas, lo que les permite observar las estancias originales, como el apoditerium (vestuario), tepidarium (baño templado), frigidarium (baño frío), caldarium (baño caliente) y las sudationes (baños de vapor).
Además, las recreaciones visuales muestran cómo eran las termas en su apogeo, con una afluencia de usuarios que disfrutaban de estos espacios de relajación y socialización. Esta combinación de tecnología y patrimonio cultural no solo enriquece la experiencia del visitante, sino que también ayuda a preservar la historia de Gijón para las futuras generaciones.
### Un Viaje a Través del Tiempo
Las Termas Romanas de Campo Valdés son más que un simple sitio arqueológico; son un viaje a través del tiempo que permite a los visitantes entender la vida cotidiana de los romanos. Desde su construcción hasta su uso como necrópolis en la Edad Media, las termas han tenido múltiples funciones a lo largo de los siglos. El primer edificio, que se orientaba de norte a sur, estaba compuesto por una serie de ambientes fríos y cálidos, y fue ampliado en el primer tercio del siglo II d.C. con la adición de nuevas estancias y una sudatio de planta rectangular.
El uso de las termas se mantuvo hasta finales del siglo IV o principios del V, momento en el que comenzaron a caer en desuso. Sin embargo, su legado perdura, y el museo que se erige sobre ellas se ha convertido en uno de los más visitados de Gijón, recibiendo anualmente más de 120,000 visitantes. Este interés no solo refleja la importancia histórica del sitio, sino también el deseo de la comunidad de conectar con su pasado.
La historia de las Termas Romanas de Gijón es un ejemplo de cómo la arqueología puede ser utilizada para educar y entretener. La combinación de la historia con la tecnología moderna permite que el público no solo vea, sino que también sienta y experimente lo que significaba ser parte de la sociedad romana. Las innovaciones en la presentación de este patrimonio cultural son un paso significativo hacia la creación de un espacio donde la historia cobra vida, y donde los visitantes pueden aprender de manera interactiva y atractiva.
El futuro de las Termas Romanas de Gijón parece prometedor, con planes para seguir incorporando nuevas tecnologías y métodos de presentación que mantendrán el interés del público y asegurarán que este importante sitio histórico siga siendo relevante en la era moderna. La historia no solo se cuenta; se vive, y las Termas Romanas de Gijón son un claro ejemplo de ello.
