Un termómetro clavado en 43 grados marca el inicio de la jornada en el paseo de la Independencia. Jesús Ramírez, limpiador municipal de FCC, se seca el sudor con la manga y reajusta la gorra bajo un sol que quema desde las 10:00. No es un día cualquiera: es el lunes más caliente del año en Zaragoza, y el primero de una ola que se prolongará al menos hasta el miércoles con 42 y 41 grados, según la Agencia Estatal de Meteorología.
Los trabajadores son los primeros afectados por la ola de calor
Más de 12.000 empleados en Aragón realizan tareas al aire libre: limpieza viaria, mantenimiento de jardines, obras públicas, agricultura y logística urbana. Ninguno tiene derecho a paralización automática por calor extremo, ni protocolo obligatorio de reducción de jornada. La normativa vigente —el Real Decreto 486/1997— solo exige “medidas de prevención” genéricas, sin umbrales térmicos vinculantes ni sanciones por incumplimiento.
Jesús Ramírez lleva 17 años en la calle. Dice que este verano es distinto: “Antes, si hacía 38, parábamos a las 13:00. Ahora nos dicen que ‘intentemos’ trabajar en sombra. Pero la sombra se mueve, y el trabajo no espera”. Su botella de agua se vacía antes de las 11:00. La empresa le entrega crema solar y spray antimosquitos, pero no ventiladores portátiles, ni paños refrigerantes ni pausas obligatorias cada 45 minutos —recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para temperaturas superiores a 40 °C.
No hay protocolo obligatorio ni inspección activa en Aragón
La Inspección de Trabajo en Zaragoza no ha abierto expedientes sancionadores por exposición térmica en 2026, pese a que el Servicio Aragonés de Salud registró 87 casos de golpe de calor laboral entre enero y junio —un 42 % más que en el mismo periodo de 2025. El último informe del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) reconoce que “menos del 30 % de las empresas del sector servicios en zonas urbanas cuentan con planes específicos de prevención del calor”.
El Gobierno de Aragón aprobó en mayo una guía voluntaria para empleadores, pero sin carácter vinculante. Tampoco existe un sistema de alerta temprana coordinado entre Salud Pública, Trabajo y Protección Civil que active medidas automáticas —como la suspensión de obras al aire libre o la redistribución de turnos— cuando se superan los 40 grados en sombra.
Antecedentes legales y vacíos normativos
España carece de una norma específica sobre trabajo en condiciones térmicas extremas. La Directiva Europea 89/391/CEE obliga a evaluar riesgos, pero deja a cada Estado miembro la definición de umbrales. Francia, por ejemplo, activa el ‘plan canícula’ laboral a partir de 33 °C en interiores y 35 °C al aire libre; Italia exige pausas cada 25 minutos si supera los 37 °C. En España, el Ministerio de Trabajo aún no ha actualizado su guía técnica desde 2014.
Los sindicatos exigen medidas urgentes y vinculantes
CCOO y UGT han presentado una propuesta conjunta ante el Gobierno de Aragón: reducción obligatoria de jornada a seis horas cuando se pronostiquen más de 41 grados, distribución de turnos matutinos para trabajos intensos y dotación de equipos de protección individual (EPI) adaptados al calor —como chalecos refrigerantes certificados por el INSST. Hasta la fecha, ninguna ha sido incorporada al decreto ley de emergencias climáticas en tramitación.
“Esto no es previsión: es respuesta tardía”, afirma Ana López, delegada de CCOO en el Ayuntamiento de Zaragoza. “Los trabajadores no son termómetros. Son personas que tienen derecho a no deshidratarse para limpiar una ciudad”.
Contexto nacional y tendencia climática
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, España es el país de la UE con mayor aumento de días de calor extremo desde 2000: +37 % en zonas urbanas. El escenario más probable para 2030 prevé olas de 45 °C en el valle del Ebro en al menos 12 días al año. Sin adaptación laboral, la pérdida de productividad en sectores clave como la construcción o la agricultura podría superar los 920 millones de euros anuales, según un estudio del Banco de España (2025).
Claves del asunto
- Zaragoza registró 43 grados el lunes 23 de junio de 2026, y se prevén 42 y 41 grados los dos días siguientes.
- No existe un protocolo obligatorio de trabajo en calor extremo en España: la normativa actual es genérica y no vinculante.
- La Inspección de Trabajo no ha abierto expedientes sancionadores por exposición térmica en 2026, pese a un 42 % más de golpes de calor laborales que en 2025.
- Sindicatos exigen reducción de jornada a seis horas y EPI adaptados cuando se superen los 41 grados, pero ninguna medida ha sido aprobada aún.
