El aire cálido de la noche del 27 de junio en Marenostrum Fuengirola olía a sal, nostalgia y euforia. Miles de personas, con camisetas del Málaga CF, banderas azules y voces desgastadas de tanto cantar, llenaron el recinto. En el escenario, Amaia Montero, de 49 años, tomó el micrófono y, con una sonrisa irónica, anunció: «A ver, realmente tampoco le quiero dar mucha importancia, porque es algo un poco pequeño…». El público ya sabía lo que venía.
Amaia Montero convirtió un concierto en un acto colectivo de celebración deportiva
La cantante no solo recordó los éxitos de La Oreja de Van Gogh, sino que eligió ese instante para homenajear el ascenso del Málaga CF a Primera División. Su frase —«¡El Málaga a Primera! Yo soy muy futbolera y me alegro un montón»— desató una ovación que duró más de un minuto. En las gradas, se coreó «¡Málaga, Málaga!» mientras los teléfonos grababan el momento. El clip se viralizó en menos de tres horas: +420.000 reproducciones en Instagram y más de 18.000 menciones en X antes de la medianoche.
El regreso de Amaia Montero a La Oreja de Van Gogh trasciende lo musical
Este concierto no fue solo un reencuentro con los clásicos de los años 2000. Fue la consolidación de un nuevo capítulo en la historia del grupo donostiarra. Tras su regreso oficial en 2025, La Oreja de Van Gogh ha actuado en 14 ciudades españolas. En Fuengirola, el 97 % de las entradas se vendieron en menos de 48 horas. El público, mayoritariamente entre 30 y 45 años, no solo cantó «Rosas» o «Cometas por el cielo», sino que respondió con entusiasmo a cada alusión al fútbol local.
El vínculo entre música y territorio
Amaia Montero nació en Irun, pero su conexión con Andalucía se ha ido fortaleciendo desde su primera gira por la región en 2003. En 2024, participó en un evento benéfico en Málaga para apoyar a familias de jugadores juveniles. Este vínculo explica por qué su felicitación no sonó como un gesto protocolario, sino como un acto de pertenencia. El Málaga CF llevaba 12 años fuera de la máxima categoría. Su ascenso, logrado el 22 de junio tras vencer al CD Leganés, fue el primer gran hito deportivo andaluz del verano.
La estrategia de proximidad que impulsa el turismo cultural
El concierto formó parte del programa Verano Cultural 2026, impulsado por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Fuengirola. Según datos oficiales, los eventos de Marenostrum generaron un impacto económico directo de 12,4 millones de euros en la comarca durante el primer semestre. El 63 % de los asistentes al concierto de La Oreja de Van Gogh procedía de fuera de la provincia, y el 41 % reservó alojamiento por más de tres noches.
El ascenso del Málaga CF reactiva la identidad colectiva en la Costa del Sol
En bares de Fuengirola, Torremolinos y Benalmádena, las camisetas del Málaga CF volvieron a colgarse en las fachadas. El club ha registrado un aumento del 215 % en ventas de merchandising desde el 22 de junio. Además, la Fundación Málaga CF ha lanzado una campaña de captación de socios con descuentos en entradas para menores de 16 años —una medida que ya ha sumado 3.842 nuevos socios en siete días.
Claves del asunto
- Amaia Montero felicitó al Málaga CF tres veces durante el concierto en Marenostrum Fuengirola, el 27 de junio de 2026.
- El ascenso del club a Primera División pone fin a una ausencia de 12 años y es el primer logro de la nueva era del estadio La Rosaleda tras su remodelación.
- El concierto generó un impacto económico estimado de +2,3 millones de euros solo en el municipio de Fuengirola.
- La Junta de Andalucía incluyó el evento en su estrategia de Turismo de Proximidad, que prioriza la vinculación entre cultura local y atractivos deportivos.
La música como catalizador de la cohesión social
En una época de fragmentación mediática, momentos como este revelan cómo la cultura popular puede reactivar lazos territoriales. No fue un simple grito de apoyo: fue un reconocimiento público de una identidad compartida. Los cánticos espontáneos, las banderas ondeando al ritmo de «Puedes contar conmigo», los abrazos entre desconocidos al escuchar «El último tren» —todo convergió en una sola emoción colectiva. Y en el centro, una cantante que, a sus 49 años, sigue sabiendo dónde está su lugar: entre la gente, con el micrófono en alto y el corazón en la Costa del Sol.
