El sol de las siete de la mañana ilumina la popa del Corso III, un velero anclado en el puerto de Sanlúcar de Barrameda. A bordo, Arturo Pérez-Reverte, de 74 años, revisa un manuscrito con tinta azul mientras el olor a sal y a manzanilla recién servida sube desde el muelle. No es una escena de ficción: es su verano real, su ritmo fuera del bullicio de Madrid, lejos de las polémicas en redes, pero nunca lejos de la lengua.
Pérez-Reverte no escribe solo en el estudio: escribe desde el mar y desde la tierra
El autor de El capitán Alatriste no elige sus refugios al azar. Sanlúcar de Barrameda y La Línea de la Concepción, ambas en la provincia de Cádiz, son sus puertos de anclaje emocional. Allí, entre las playas atlánticas y las bodegas fundadas en el siglo XVIII, el escritor recompone su mirada sobre España. No se trata de evasión: es una forma de observación intensa, de primera línea, como la que practicó durante décadas como reportero de guerra para El País.
Su residencia en Galapagar es su base, pero no su brújula
La Navata, urbanización de Galapagar, a 30 kilómetros de Madrid, es su hogar oficial. Allí vive con su esposa, la periodista Cintia de la Paz, y allí recibe a los editores, a los académicos de la Real Academia Española (RAE) y a los jóvenes escritores que buscan su consejo. Pero su brújula no apunta al centro: señala al sur, al estrecho, al lugar donde el Guadalquivir se encuentra con el Atlántico.
Sanlúcar: donde la historia se sirve en copa y se narra en ría
Sanlúcar no es solo un destino turístico. Es un escenario vivo de su obra: las calles empedradas inspiraron escenas de La piel del tambor; el puerto, escenario de salidas de conquistadores, resuena en sus columnas sobre memoria histórica. Las bodegas de Manzanilla, con sus flor naturales y sus barricas de roble centenarias, son para él metáforas de la lengua: viva, cambiante, pero profundamente arraigada. En 2026, el Ayuntamiento de Sanlúcar incluyó su nombre en el Libro de Oro de la Ciudad, reconociendo su vinculación cultural sostenida.
La Línea de la Concepción: frontera como espejo
Frente a Gibraltar, La Línea de la Concepción ofrece otra capa de su geografía personal. Allí, la mezcla de acentos, la tensión histórica y la cotidianidad fronteriza alimentan su crítica social. En una entrevista reciente en ABC, afirmó: “La frontera no divide: revela. Y lo que revela, a veces, duele”. Esa frase resume su compromiso con la RAE, donde desde 2006 defiende una lengua clara, no domesticada, pero sí rigurosa.
Claves del asunto
- Arturo Pérez-Reverte tiene 74 años y es miembro de la Real Academia Española (RAE) desde 2006.
- Su velero Corso III es su refugio móvil entre Sanlúcar de Barrameda y La Línea de la Concepción.
- Sanlúcar le rindió homenaje en 2026 con su inclusión en el Libro de Oro de la Ciudad.
- Su residencia principal está en Galapagar (Madrid), pero su ritmo creativo se marca desde la costa andaluza.
- Sus novelas y columnas reflejan una obsesión constante: la lengua como herramienta de resistencia y claridad.
El escritor no se ha retirado. Al contrario: en julio de 2026, la editorial Alfaguara anunció la próxima publicación de su novela El último faro, ambientada en el litoral gaditano y basada en archivos reales del Archivo General de Indias. No es ficción escapista: es historia contada con la urgencia de quien sabe que las palabras, como los barcos, deben navegar con rumbo y lastre. Y en Sanlúcar, Pérez-Reverte siempre encuentra ambos.
