La luz tenue de la consulta del Torres Centro Dental Integral ilumina el rostro concentrado del doctor Francisco Torres, estomatólogo con más de tres décadas de experiencia. Mientras ajusta su lupa binocular, señala con el puntero una radiografía: «Aquí, a los 62 años, ya hay una pérdida ósea del 15 % que no duele, no sangra y no se ve en el espejo. Pero sí afecta la estabilidad del diente». Es un cambio lento. Es un cambio silencioso. Y es, según él, uno de los más subestimados del envejecimiento humano.
Cada año, más de 2,4 millones de personas mayores de 65 años en España conservan al menos 20 dientes naturales. Pero conservarlos no equivale a mantenerlos sanos. El envejecimiento bucodental avanza sin alarma, sin síntomas urgentes y sin que el espejo lo revele. Y eso, explica el especialista, es precisamente lo que lo hace peligroso.
La boca no se detiene: los cambios reales que ocurren con los años
A partir de los 50, el proceso de envejecimiento oral se acelera de forma progresiva y multifactorial. Las encías comienzan a retraerse, exponiendo la raíz del diente. Esa raíz, sin esmalte protector, es más vulnerable a la caries y a la sensibilidad. Al mismo tiempo, el esmalte se desgasta por el uso diario, y la dentina —más amarilla y menos translúcida— se vuelve visible, dando a los dientes un tono más oscuro.
El hueso alveolar, que sostiene los dientes, pierde densidad y altura. Estudios publicados en Journal of Oral Rehabilitation (2025) indican que una persona de 75 años puede haber perdido hasta un 30 % de la altura ósea en zonas posteriores, lo que favorece la movilidad dental. Además, las glándulas salivares reducen su producción: el 42 % de los mayores de 70 años presenta xerostomía clínica, es decir, sequía bucal crónica, que multiplica por tres el riesgo de caries radicular.
No es solo genética: los hábitos que aceleran el envejecimiento oral
El doctor Francisco Torres insiste: «No nacemos con una boca destinada a envejecer mal. Pero sí la arruinamos con decisiones repetidas». El tabaco, por ejemplo, no solo mancha: reduce la irrigación sanguínea de las encías y duplica el riesgo de periodontitis avanzada. El consumo crónico de bebidas ácidas —como refrescos o zumos cítricos— erosiona el esmalte hasta 5 veces más rápido que en adultos jóvenes.
También hay factores sistémicos invisibles: la diabetes mal controlada acelera la pérdida ósea, y los tratamientos con anticolinérgicos —comunes en pacientes con hipertensión o depresión— reducen la saliva hasta en un 60 %. «Muchos pacientes vienen a mí diciendo: “No me duele nada, pero me han quitado tres dientes en dos años”. Y la causa no es la edad: es la acumulación silenciosa de factores evitables».
El mito del “envejecimiento natural”
Existe una creencia extendida de que perder dientes o tener encías retraídas es inevitable. No lo es. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que conservar al menos 20 dientes funcionales a los 80 años es un indicador de salud pública alcanzable, no una excepción. En países como Suecia o Japón, donde los programas de prevención bucal comunitaria son obligatorios desde los 45 años, el 78 % de los octogenarios conserva más de 22 piezas dentales.
Prevención no es limpieza: es diagnóstico temprano y planificación vital
La prevención bucal en la tercera edad no se reduce a cepillarse más. Implica controles semestrales con radiografía panorámica, evaluación de la función masticatoria, medición de la movilidad dental y análisis de la saliva. En Torres Centro Dental Integral, el protocolo incluye un índice de fragilidad oral, que combina parámetros clínicos y funcionales para predecir riesgo de pérdida dental en los próximos 5 años.
«Un paciente de 68 años con movilidad leve en dos molares no necesita extracción. Necesita un plan de estabilización: sellado de raíces, ajuste oclusal y suplementación con flúor de alta concentración. Eso evita la pérdida, el dolor y el gasto posterior en prótesis».
Marco legal y acceso real
En España, la Ley General de Salud Pública (2023) reconoce la salud bucodental como parte inseparable de la salud general. Sin embargo, el Sistema Nacional de Salud no cubre controles preventivos para mayores de 16 años, salvo en casos de patologías diagnosticadas. El 63 % de los mayores de 65 no ha visitado a un dentista en los últimos 24 meses, según datos del CIS (2026).
Claves del asunto
- El envejecimiento bucal es progresivo, silencioso y multifactorial, no inevitable.
- La retracción gingival y la pérdida ósea alveolar comienzan antes de los 50 y se aceleran tras los 60.
- La sequía bucal afecta al 42 % de los mayores de 70 y triplica el riesgo de caries radicular.
- La prevención efectiva requiere evaluación semestral con imagen diagnóstica, no solo limpieza.
- El Sistema Nacional de Salud no financia controles preventivos para adultos mayores, generando brechas de acceso.
La boca no envejece sola. Envejece con lo que le damos, con lo que le negamos y con lo que dejamos de ver. Y como dice el doctor Francisco Torres, mientras ajusta su instrumental: «La primera arruga que aparece no está en la frente. Está en la encía. Y si la miramos a tiempo, aún podemos cambiar el rumbo».
