Parzival respira con dificultad bajo el sol de julio. Sus patas traseras tiemblan al detenerse frente al Ayuntamiento de Zaragoza. Tiene 19 años, 14 de ellos al servicio activo. Hoy, su artrosis ya no permite el ritmo de patrullaje ni el peso del equipo. Al lado, Teneré, de 14 años, también aguarda su baja definitiva. No es un retiro: es una necesidad operativa. La Unidad Ecuestre de la Policía Local de Zaragoza está al borde de la mínima funcional.
La Unidad Ecuestre de Zaragoza enfrenta su mayor crisis de renovación
Desde 2025, el cuerpo ha lanzado tres procesos consecutivos para incorporar nuevos caballos. El primero, en septiembre de 2025, no logró completar el cupo. El segundo, en marzo de 2026, obtuvo solo un ejemplar apto. Ahora, con Parzival y Teneré en fase avanzada de artrosis, la presión es real: sin sustitutos, la unidad podría quedar reducida a cuatro caballos, por debajo del mínimo operativo exigido por el Reglamento de Unidades Especiales de la Policía Local de Aragón.
Cada caballo requiere dos años de entrenamiento riguroso
No basta con un buen ejemplar. La Unidad Ecuestre no trabaja con animales de monta ocasional. Cada caballo debe superar un protocolo de 1.200 horas de adiestramiento, dividido en tres fases: adaptación al ruido urbano, respuesta a órdenes en multitudes y manejo táctico en espacios cerrados. El proceso incluye simulacros en el Mercado Central, el Parque José Antonio Labordeta y la Plaza del Pilar, escenarios donde el caballo debe mantener la calma ante gritos, cohetes o vehículos en marcha.
El casting no es una audición: es una evaluación veterinaria y conductual
El proceso actual, abierto desde el 15 de julio, exige que los ejemplares tengan entre 5 y 9 años, estén vacunados contra la rabia y la gripe equina, y cuenten con certificado de sanidad locomotora emitido por un veterinario colegiado. Además, deben superar una prueba de estabilidad ante estímulos visuales y acústicos en el Centro de Formación de la Policía Local de Zaragoza, ubicado en el polígono de Miraflores.
El presupuesto es limitado: 10.000 euros por caballo
El Ayuntamiento de Zaragoza ha destinado 20.000 euros para la adquisición de dos caballos. Esa cifra incluye transporte, primer examen veterinario oficial y adaptación inicial al equipo. No cubre cirugías, tratamientos crónicos ni seguros de vida. Por eso, la prioridad recae en ejemplares sanos, con historial de trabajo en entornos urbanos y sin antecedentes de cojera o estrés postraumático. El precio contrasta con los 42.000 euros que costó la incorporación de Parzival en 2007, cuando el Ayuntamiento asumió también los gastos de entrenamiento externo y alojamiento durante 18 meses.
La artrosis no es una excepción: es la regla fisiológica
Según el Colegio Oficial de Veterinarios de Zaragoza, la artrosis equina en unidades policiales urbanas aparece en promedio a los 13,7 años, con una progresión acelerada tras los 15. Parzival y Teneré están por encima de esa media, pero su deterioro articular ya afecta su capacidad para sostener el peso del jinete (entre 85 y 105 kg) durante más de 4 horas seguidas. La Ley 32/2007 para el cuidado de los animales exige que los ejemplares en servicio reciban revisiones mensuales y descanso mínimo de 48 horas semanales —condiciones que, en la práctica, se cumplen, pero que no detienen el desgaste acumulado.
Claves del asunto
- Parzival y Teneré, los dos caballos más veteranos de la Unidad Ecuestre, están a punto de jubilarse por artrosis.
- Se necesitan dos nuevos caballos, pero el proceso de adiestramiento lleva dos años completos para alcanzar la operatividad.
- El presupuesto total para la renovación es de 20.000 euros, con un límite de 10.000 euros por ejemplar.
- El casting exige certificados veterinarios oficiales, historial de adaptación urbana y aprobación en pruebas de estabilidad sensorial.
- La unidad opera bajo el Reglamento de Unidades Especiales de la Policía Local de Aragón, que exige un mínimo de seis caballos activos para garantizar cobertura en eventos masivos.
La Unidad Ecuestre no es un símbolo decorativo. Es un recurso operativo que interviene en el control de multitudes durante las Fiestas del Pilar, en la vigilancia del casco histórico y en operativos de seguridad vial en zonas peatonales. Su reducción no es un ajuste administrativo: es una merma real en la capacidad de respuesta de la Policía Local de Zaragoza. Y mientras Parzival descansa bajo la sombra del patio de cuadras, el reloj del adiestramiento ya marca 0:00.
