Un operario de una fábrica de automoción en Vigo no acudió al turno de mañana del 15 de abril. No envió justificante. Tampoco lo hizo su compañero de línea, ausente tres días seguidos tras Semana Santa. En esa planta, el 12,3% del personal estuvo de baja médica en el primer trimestre de 2026. Es una cifra real, no una excepción: Galicia registra un absentismo laboral del 8,4%, superando la media nacional del 7,2%, según el Informe de Absentismo de Randstad Research.
Galicia lidera el absentismo en sectores clave
El dato no es anecdótico. En la industria gallega —motor de empleo en provincias como Pontevedra y A Coruña— la tasa de ausencias alcanza el 11,7%, casi cuatro puntos por encima de la media nacional en ese sector. La construcción y los servicios siguen de cerca, con tasas del 9,1% y 8,9% respectivamente. Para Juan Manuel Vieites, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), esto representa «un riesgo estructural para la competitividad de las pymes».
Las bajas médicas se disparan en temporadas clave
El absentismo por incapacidad temporal (IT) en Galicia llegó al 6,8% en el primer trimestre de 2026, frente al 5,6% de España. Esa brecha se agrava en periodos estacionales: entre diciembre y febrero, las bajas médicas se triplican, según datos cruzados de la Encuesta Trimestral de Costes Laborales del Instituto Nacional de Estadística (INE) y registros de mutuas gallegas. En febrero, por ejemplo, el 18,2% de los trabajadores del sector metalúrgico gallego estuvo de baja por patologías respiratorias o musculoesqueléticas.
Antecedentes: ¿por qué Galicia se desmarca?
Varios factores convergen. Primero, la estructura productiva: el 34% del empleo industrial gallego depende de cadenas de suministro sensibles a interrupciones (automoción, naval, agroalimentario). Segundo, el envejecimiento: el 28,7% de los trabajadores industriales en Galicia supera los 55 años, frente al 22,1% nacional. Tercero, la dispersión geográfica: el 41% de los municipios gallegos tiene menos de 2.000 habitantes, lo que dificulta el acceso a atención primaria y alarga los tiempos de baja.
La normativa no alcanza a los patrones reales
La Ley General de la Seguridad Social y el Estatuto de los Trabajadores regulan las bajas, pero no contemplan mecanismos de seguimiento proactivo ni incentivos para la reinserción temprana. La Inspección de Trabajo y Seguridad Social detectó en 2025 un 12,4% de bajas con irregularidades administrativas en Galicia —como certificados médicos sin fecha de alta prevista o ausencia de visitas médicas periódicas—, el doble que en comunidades como Navarra o La Rioja.
Marco legal aplicable
El control del absentismo corresponde a la empresa, pero dentro de límites estrictos: la Sentencia del Tribunal Supremo 427/2023 exige que cualquier sanción por absentismo injustificado vaya acompañada de una investigación individualizada y documentada. Además, la Ley 3/2022 de Reforma Laboral obliga a las empresas con más de 50 trabajadores a elaborar planes de prevención de riesgos psicosociales —incluida la gestión del estrés laboral, factor clave en bajas por ansiedad y depresión, que representan el 31% de las IT en Galicia.
Claves del asunto
- Galicia registra un absentismo del 8,4%, frente al 7,2% nacional: es la quinta comunidad con mayor tasa.
- El sector industrial gallego lidera las ausencias: 11,7%, con picos de hasta el 18,2% en invierno.
- Las bajas por incapacidad temporal alcanzan el 6,8% en Galicia, frente al 5,6% en España.
- El 31% de las bajas médicas en Galicia están vinculadas a trastornos psicosociales, según datos de la Mutua Gallega de Accidentes de Trabajo.
La afectación es tangible: una pyme de carpintería en Ourense dejó de cumplir un pedido de 120.000 euros por la ausencia simultánea de tres operarios durante 17 días. Una fábrica de conservas en Pontevedra redujo su producción un 22% en abril por bajas acumuladas. Para los trabajadores, la presión se traduce en turnos extendidos, menor rotación y, en algunos casos, en la percepción de que «faltar es normal». La CEG ya ha pedido al Gobierno gallego la creación de una mesa técnica con la Mutua Gallega, la Xunta y los sindicatos para diseñar un protocolo regional de gestión del absentismo. Sin acción coordinada, el riesgo no es solo económico: es de erosión de la cultura laboral.
