El sol abrasa las laderas de La Cañada. David Carbonell se agacha, toca la tierra seca con los dedos y levanta un puñado de polvo que se deshace al viento. Más de 30.000 hectáreas de viñedo han desaparecido desde los años 50. Hoy, apenas quedan 4.200. «El vino barato es un desastre porque crea miseria», dice sin mirar a la cámara, mientras una gaviota cruza el cielo sobre las viñas de Colección de Toneles Centenarios.
La sequía no es un episodio: es el nuevo clima del vino alicantino
La sequía extrema ya no es una alerta meteorológica. Es una constante que redefine el territorio. En 2025, las precipitaciones en la comarca de la Vega Baja cayeron un 42 % por debajo de la media histórica. Los acuíferos de la Marina Alta están en mínimos absolutos. Los riegos por goteo, antes opcionales, son ahora obligatorios —y caros— para salvar incluso las cepas más resistentes.
Los efectos son tangibles: uvas con menor azúcar, mostos más ácidos, vinos con menos cuerpo y una acidez que los enólogos ya no pueden corregir con técnicas tradicionales. «Este año, el Fondillón no alcanzó los 16 grados alcohólicos naturales. Nunca había pasado», confirma Carbonell. El Fondillón, vino único de Alicante, requiere maduración lenta y sol intenso. Ahora, el sol quema. No madura.
El colapso del modelo granelero dejó un vacío que nadie supo llenar
El giro cooperativista que borró la identidad varietal
En los años 60, Alicante era la cuarta región vinícola de España por volumen. Pero la presión del mercado llevó a más de 120 bodegas históricas a desaparecer en menos de dos décadas. En su lugar surgieron cooperativas que priorizaron la producción masiva de vino tinto para exportación. La variedad Monastrell, resistente y productiva, se impuso sobre la Moscatel, la Garnacha Tintorera y la Forcallat —variedades autóctonas con perfil aromático único, pero menos rentables.
«No se perdió solo la tierra. Se perdió el conocimiento de cuándo podar la Forcallat en secano, cómo fermentar la Moscatel sin sulfitos, dónde plantar la Garnacha Tintorera para que no se queme», explica Miquel Hernandis, viticultor de tercera generación en Pinoso.
El precio del vino barato se paga en explotación y calidad
Carbonell no habla de mercados ni de márgenes. Habla de personas. «Cuando un vino se vende a 1,99 euros, el agricultor recibe 0,32 euros por kilo de uva. Eso no cubre ni el combustible del tractor». Según datos de la Federación de Cooperativas Vitivinícolas de la Comunidad Valenciana, el precio medio de la uva Monastrell en 2025 fue de 0,38 €/kg, un 12 % menos que en 2022 —mientras los costes de energía y riego subieron un 67 %.
La consecuencia es clara: 147 explotaciones familiares cerraron entre 2023 y 2025. Muchas de ellas en la zona de La Cañada, Elche y Aspe, núcleos históricos de la DO Alicante.
La DO Alicante lucha por su supervivencia institucional
El marco legal que no protege lo que ya no existe
La Denominación de Origen Alicante, creada en 1932, carece de mecanismos efectivos para frenar la pérdida de viñedo o proteger variedades autóctonas. Su reglamento no exige mínimos de superficie cultivada ni establece líneas de ayuda directa para la reconversión varietal. En cambio, el Plan Estratégico de la Viticultura Española 2023–2030, impulsado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, sí contempla ayudas para la reconversión sostenible —pero solo el 18 % de las solicitudes de viticultores alicantinos fueron aprobadas en 2025 por falta de documentación técnica.
Mientras tanto, la Agencia Estatal de Investigación financia proyectos como VitisResilience, que estudia la adaptación de la Monastrell al estrés hídrico. Pero los resultados no llegarán a tiempo para 200 pequeños viticultores que ya han arrancado sus cepas.
Claves del asunto
- La superficie de viñedo en Alicante se redujo de 30.000 hectáreas en los años 50 a menos de 4.200 en 2026
- La sequía extrema ha provocado una caída del 42 % en precipitaciones y una subida del 67 % en costes de riego
- El precio medio de la uva Monastrell es de 0,38 €/kg, insuficiente para cubrir costes operativos
- 147 explotaciones familiares han desaparecido desde 2023, muchas en zonas históricas como La Cañada
- Solo el 18 % de las ayudas nacionales para reconversión vitícola fueron aprobadas por viticultores alicantinos en 2025
