El sol de primera hora iluminaba la fachada de la Delegación Territorial de la Xunta en Vigo cuando, a las 08:30 horas del domingo 21 de junio, cientos de personas ya formaban una fila multicolor con mochilas, bastones y credenciales jacobeas en mano. Ana Ortiz, delegada territorial de la Xunta, saludó a los primeros peregrinos con una sonrisa y una frase que resonó en el aire marítimo: «Este camino no se mide en kilómetros, sino en encuentros».
Más de 3.000 inscritos confirman el auge del Camino Portugués por la Costa
La tercera edición de la Etapa Popular Camiño da Costa superó todas las previsiones: 3.142 personas se inscribieron oficialmente, un 27 % más que en 2025. El recorrido de 24 kilómetros entre Vigo y Redondela no es una carrera, ni una prueba deportiva. Es una caminata colectiva, con paradas guiadas, talleres de interpretación del patrimonio y degustaciones de productos locales. El 68 % de los inscritos son residentes en Galicia, pero también llegaron participantes de Madrid, Barcelona, Lisboa y hasta Berlín.
La Xunta refuerza el Camino Portugués como eje turístico y social
La convocatoria forma parte de la estrategia de la Xunta para consolidar el Camino Portugués por la Costa como alternativa sostenible al Camino Francés. En 2026, la Xunta destinó 4,2 millones de euros a la mejora de señalización, albergues y accesibilidad en los 120 kilómetros gallegos de esta ruta. El tramo Vigo-Redondela es clave: atraviesa acantilados, playas vírgenes como Samil y núcleos históricos como el casco antiguo de Redondela, declarado Bien de Interés Cultural.
Diez años de impulso institucional
La celebración coincide con el décimo aniversario de la inclusión oficial del Camino Portugués por la Costa en la Red de Caminos Jacobeos de Galicia. En 2016, apenas 417 peregrinos lo recorrieron en su totalidad. En 2025, fueron 12.890, según datos de la Oficina de Acogida Jacobea de la Xunta. El crecimiento se vincula a la mejora de infraestructuras y a la promoción internacional: la ruta ya aparece en 17 guías de viaje reconocidas, desde Lonely Planet hasta la revista alemana Wanderlust.
El impacto económico y comunitario va más allá del turismo
Cada peregrino que completa el tramo Vigo-Redondela gasta, en promedio, 142 euros en alojamiento, comida y artesanía local. Esa cifra se multiplica por tres en los fines de semana con etapas populares. En Redondela, 19 establecimientos hosteleros reportaron un aumento del 40 % en reservas durante la semana previa al evento. Además, 42 voluntarios locales —jóvenes, jubilados y estudiantes de turismo— participaron en la logística, recibiendo certificación reconocida por la Consellería de Cultura e Turismo.
Un modelo de turismo inclusivo y accesible
La etapa incluyó dos rutas paralelas: una estándar y otra adaptada para personas con movilidad reducida, con vehículos eléctricos de apoyo y puntos de descanso accesibles. También se ofrecieron audioguías en cinco idiomas y material en braille para los tramos históricos. La Xunta asegura que el 100 % de los albergues del tramo cumplen ya con la Ley 13/2022 de Accesibilidad Universal en Galicia.
Claves del asunto
- La Etapa Popular Camiño da Costa se celebró el 21 de junio de 2026, con salida desde la Delegación Territorial de la Xunta en Vigo y llegada a la Casa da Torre en Redondela.
- El recorrido de 24 kilómetros forma parte del Camino Portugués por la Costa, reconocido por la Xunta de Galicia como ruta jacobea oficial desde 2016.
- La iniciativa se enmarca en el Plan Estratégico de Turismo de Galicia 2023-2027, que prioriza el turismo lento, sostenible y de proximidad.
- La Oficina de Acogida Jacobea registró un aumento del 31 % en peregrinos extranjeros en 2025, especialmente de Países Bajos, Francia y Estados Unidos.
- La Xunta ha invertido más de 11 millones de euros desde 2021 en señalización, mantenimiento y digitalización de los caminos jacobeos gallegos.
El último tramo, bajo el puente medieval de Redondela, fue recibido con música tradicional y una ofrenda floral al Cristo de la Victoria. No hubo medallas ni tiempos oficiales. Solo el sello en la credencial, una foto grupal y la promesa de volver —no como turista, sino como parte de un camino que, poco a poco, se va construyendo entre pasos, historias y miradas al mar.
