Una puerta se abre en una calle tranquila del barrio de San Cristóbal, en A Coruña. Dentro, tres familias preparan la cena juntas en una cocina recién equipada por Ikea y Eroski. No es un refugio temporal ni una residencia asistida: es una vivienda de segunda mano, adquirida con 220.000 euros de financiación pública y privada, donde el derecho a un hogar se convierte en el primer paso para reconstruir vidas.
Esta es la esencia del proyecto Fogar e Familia, presentado este martes por la asociación Ecos do Sur, una iniciativa que rompe con los modelos tradicionales de intervención social al priorizar la vivienda como condición previa —no como resultado— de la inclusión.
La vivienda como punto de partida, no como premio
El proyecto se alinea con la metodología internacional Housing First, que ha demostrado una tasa de retención del 85 % en contextos similares de la UE. En lugar de exigir estabilidad laboral, tratamiento psicológico o abandono de adicciones como requisito previo, Fogar e Familia ofrece una vivienda estable desde el primer día, acompañada de un equipo técnico que trabaja en salud mental, inserción laboral y gestión financiera.
En A Coruña, donde la Xunta de Galicia ha destinado más ayudas para vivienda protegida que en cualquier otra provincia gallega, el contraste es evidente: mientras el mercado arrendatario sube un 12,3 % interanual, el 27 % de los hogares con menores vive por debajo del umbral de pobreza relativa, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2025.
Familias en riesgo, respuestas normalizadas
La vivienda adquirida por Ecos do Sur no es un centro cerrado ni una residencia institucional. Es un inmueble común, con acceso directo a la calle, ubicado en un barrio consolidado. Allí convivirán entre dos y tres familias —hasta seis personas por unidad—, con espacios privados y zonas comunes gestionadas de forma participativa.
El acompañamiento no se limita a la asistencia social. Incluye talleres de alfabetización financiera, acompañamiento en trámites con la Agencia Tributaria, apoyo en la inscripción en listas de empleo y derivaciones a servicios de salud mental del Servicio Gallego de Salud. Todo ello bajo el principio de que la estabilidad habitacional reduce un 63 % el riesgo de ruptura familiar, según datos del Instituto Galego de Estatística.
Antecedentes: cuando la vivienda se vuelve inalcanzable
A Coruña no es una excepción: en Galicia, el precio medio del alquiler subió un 19,7 % entre 2023 y 2025, mientras los salarios medios apenas crecieron un 4,1 %. El parque de vivienda protegida representa menos del 7 % del total en la provincia, y el 42 % de las solicitudes de ayuda para compra de vivienda protegida quedaron sin resolución en 2024 por falta de oferta.
En este escenario, iniciativas como Fogar e Familia no sustituyen la política pública, pero sí la complementan con agilidad y proximidad. Su financiación —150.000 euros de la Xunta de Galicia, 60.000 de la Deputación de A Coruña, 10.000 del Concello de A Coruña, y aportaciones en especie de Caixabank, Eroski e Ikea— evidencia una nueva forma de gobernanza colaborativa.
Apoyo multisectorial, impacto local
La participación de actores privados no es anecdótica: Caixabank aporta asesoramiento en gestión financiera familiar; Eroski, productos básicos durante los primeros tres meses; e Ikea, mobiliario adaptado a familias con menores. Esta articulación refleja una tendencia creciente en el tercer sector: la co-inversión en soluciones habitacionales como inversión social, no como gasto asistencial.
El proyecto también se inscribe en el marco del Plan Gallego de Vivienda 2023–2027, que reconoce explícitamente la figura de la vivienda compartida como fórmula de acceso para familias en riesgo de exclusión. Además, se alinea con la Ley 1/2023 de Vivienda de Galicia, que obliga a los ayuntamientos a reservar al menos un 30 % de las ayudas municipales para colectivos con especial vulnerabilidad.
Claves del asunto
- La vivienda adquirida por Ecos do Sur es la primera en Galicia diseñada expresamente para familias en riesgo de exclusión bajo el modelo Housing First.
- Recibió 220.000 euros en financiación pública: 150.000 de la Xunta, 60.000 de la Deputación, y 10.000 del Concello.
- Funciona con acompañamiento técnico continuo en salud, empleo y gestión financiera, no como servicio puntual.
- Está ubicada en un barrio consolidado de A Coruña, rechazando la segregación espacial típica de las respuestas sociales tradicionales.
- Su diseño permite la convivencia de hasta tres familias con autonomía real, no como alojamiento colectivo.
Una apuesta por la normalidad como herramienta de cambio
“La integración sucede con mayor cuota de éxito cuando las personas cuentan con un espacio habitacional adecuado y propio”, recuerda Carmen G. Mariñas, coordinadora del proyecto. Esa frase no es un eslogan: es la hipótesis de trabajo validada por años de evidencia en Finlandia, Francia y ahora en Galicia. En un contexto donde el 14,2 % de los menores gallegos vive en hogares con sobrecarga de gastos de vivienda, Fogar e Familia no promete soluciones mágicas. Promete algo más valioso: tiempo, dignidad y un techo desde el que empezar.
