El aroma del garum fermentado y el crujido del pan de espelta recién horneado llenan el salón del Parador de Turismo Vía de la Plata en Mérida. A las 20:15 horas, una pareja de jubilados de Valladolid levanta sus copas de vino mulsum —miel y vino tinto— mientras el camarero explica que el primer plato, una sopa de lentejas con hierbas aromáticas, sigue una receta hallada en los Apicius, el tratado culinario más antiguo de la Roma imperial.
Este no es un menú cualquiera. Es el Menú Medea, una propuesta gastronómica que se sirve hasta el 30 de agosto en el corazón de la antigua Augusta Emerita, y que entrelaza con rigor histórico y sensibilidad contemporánea la tragedia de Eurípides, la interpretación mítica de Margarita Xirgu en 1933 y el renacer del Teatro Romano de Mérida como escenario vivo del clásico.
El Menú Medea nace de una representación que cambió la historia del teatro español
En 1933, bajo la luz natural del Teatro Romano, Margarita Xirgu encarnó a Medea con una intensidad que sacudió a la España republicana. Su actuación no fue solo un regreso al clásico: fue un acto de reivindicación cultural, una apuesta por la modernidad escénica y una recuperación física del monumento tras siglos de abandono. Esa noche fundó, de hecho, el Primer Festival de Arte Clásico de Mérida, hoy en su 72.ª edición.
El Parador de Mérida, ubicado a menos de 500 metros del Teatro Romano, asumió el reto de traducir esa energía dramática en experiencia sensorial. El equipo culinario trabajó con historiadores de la Universidad de Extremadura y especialistas en arqueología alimentaria para reconstruir ingredientes, técnicas y rituales del convivium romano —el banquete como espacio de reflexión, poder y catarsis.
Cada plato es un verso de la tragedia reinterpretado
El menú no imita la violencia de Medea. Al contrario: busca su humanidad, su destierro, su astucia. El segundo plato —cochinillo asado al estilo vitelllo, con miel y comino— evoca el sacrificio ritual y la ambigüedad del fuego: purificador y destructor. El acompañamiento de acelgas con piñones y pasas recuerda las ofrendas a Hécate, diosa de los cruces y los límites.
El postre, una tarta de almendras y vino dulce, alude al pharmakon —veneno y remedio— que Medea domina con maestría. Incluso el servicio sigue el protocolo romano: los comensales se reclinan en banquetas, las copas son de cerámica vidriada inspirada en hallazgos de la Casa del Anfiteatro, y el agua se sirve con infusión de romero y tomillo, como hacían los médicos de la Antigüedad para calmar la angustia.
El Parador como puente entre dos épocas
El Parador de Turismo Vía de la Plata no es un hotel cualquiera. Su arquitectura dialoga con el entorno arqueológico: ventanas orientadas al Teatro Romano, suelos de mármol blanco y gris que replican los pavimentos de las termas de San Lázaro, y habitaciones que combinan confort moderno con detalles de mosaico digital inspirados en la Casa del Mitreo. Esta coherencia espacial refuerza la credibilidad del Menú Medea: no es una atracción turística, sino una extensión del festival, un acto de patrimonio viviente.
La sombra larga de Unamuno y la república cultural
La adaptación de Miguel de Unamuno para la puesta en escena de 1933 no fue casual. En plena efervescencia republicana, su versión subrayaba la libertad femenina, la crítica al poder y la tensión entre ley y justicia —temas que resuenan con fuerza en el debate actual sobre memoria histórica y representación cultural. Hoy, el Menú Medea recoge ese testigo: no celebra la venganza, sino la resistencia de una voz que se negó a ser silenciada.
Mérida demuestra que el patrimonio no se exhibe: se comparte, se degusta, se revive
La Junta de Extremadura, a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural, ha incluido esta iniciativa en su estrategia de turismo experiencial sostenible. Según datos oficiales, el 68 % de los visitantes del Festival de Mérida en 2025 reservaron al menos una experiencia gastronómica vinculada al patrimonio. El Menú Medea ha incrementado un 41 % las reservas en el Parador durante julio, con una ocupación del 94 % en fines de semana.
Más allá de los números, lo que impacta es la reacción de los comensales: una joven maestra de Cáceres escribió en las redes: “Comí Medea y entendí por qué lloraba el público en 1933. No era teatro. Era reconocimiento”.
Claves del asunto
- El Menú Medea se sirve en el Parador de Turismo Vía de la Plata hasta el 30 de agosto de 2026.
- Está inspirado en el convivium romano y en la representación histórica de Margarita Xirgu en el Teatro Romano de Mérida en 1933.
- El diseño culinario fue validado por historiadores de la Universidad de Extremadura y especialistas en arqueología alimentaria.
- Forma parte de la estrategia de turismo experiencial sostenible de la Junta de Extremadura, alineada con la Ley 4/2022 de Patrimonio Cultural de Extremadura.
- El 68 % de los asistentes al Festival de Mérida eligen al menos una experiencia gastronómica patrimonial, según la Encuesta de Turismo Cultural 2025.
