Alba Santana entró en la casa de la calle Serrano el 23 de junio de 2026 con una llave que ya no abría nada. El piso de 180 metros cuadrados, donde Mila Ximénez grabó sus últimos programas y Manolo Santana recibió a sus nietos, estaba vacío. Solo quedaban las huellas del tiempo: una mancha de café en la encimera, el olor a madera vieja y el silencio que pesa más que cualquier objeto.
La venta de la vivienda familiar no fue un trámite inmobiliario. Fue el cierre de un capítulo que comenzó con el cáncer de pulmón que se llevó a Mila en junio de 2021 y terminó con la muerte de Manolo Santana cinco meses después. Cinco años después, los cinco hijos de Manolo Santana —Manuel, Borja, Beatriz, Alba y Bárbara— decidieron traspasar el inmueble heredado. No hubo subasta pública ni anuncio en portales. Solo una operación discreta, cerrada en abril de 2026, con un precio no revelado pero estimado por fuentes cercanas al círculo familiar en más de 1,2 millones de euros.
La casa no era solo un bien inmueble, era un archivo emocional
El inmueble de Madrid no figuraba en registros catastrales como residencia habitual de ninguno de los herederos. Tampoco se usó como vivienda alquiler ni como sede de actividad económica. Su valor no estaba en los metros cuadrados, sino en lo que guardaba: grabaciones inéditas de Mila, trofeos de Manolo, cartas manuscritas y el escritorio donde Alba escribió su primer artículo tras la muerte de su madre.
La decisión de vender se tomó tras una reunión familiar en marzo de 2026, en la que participaron los cinco hermanos y sus abogados especializados en bienes adquiridos por herencia. No hubo desacuerdos públicos, pero sí una tensión silenciosa: cada uno llevaba su duelo de forma distinta. Alba, la más visible, había evitado pisar el piso desde 2022. Bárbara, la menor, lo visitaba cada mes. Manuel, el mayor, gestionó los papeles con la frialdad de quien sabe que el afecto no se hereda, pero sí se custodia.
Mediaset anuncia una docuserie que reabre heridas y reivindica legados
Justo el día de la firma de la venta, Mediaset hizo pública su intención de producir una docuserie sobre la vida de Mila Ximénez, con acceso a archivos personales y testimonios inéditos. La noticia no fue recibida como un homenaje, sino como una señal: el legado de Mila ya no pertenece solo a la familia. Pertenece al público. Y eso cambia el valor de lo que se vende.
La cadena ha firmado un acuerdo con la Fundación Mila Ximénez, creada en 2023 por Alba y Claudia, la viuda de Manolo Santana. El proyecto incluye entrevistas con colegas de Sálvame, material de archivo de Telecinco, y un capítulo dedicado al impacto de Mila en el debate sobre el cáncer de pulmón y la visibilidad de las mujeres mayores en los medios.
La herencia se regula, pero el duelo no tiene plazo de prescripción
El traspaso de la vivienda se enmarca en el Código Civil español, específicamente en los artículos 657 a 667 sobre sucesiones y división de la herencia. Al no existir testamento que prohibiera la venta, los cinco herederos actuaron como copropietarios con capacidad plena. No hubo intervención judicial, pero sí asesoramiento de un notario especializado en herencias complejas y un gestor fiscal que evitó sanciones por retrasos en la declaración de bienes heredados.
La operación generó obligaciones tributarias ante la Agencia Tributaria. Cada heredero debe declarar su parte como ganancia patrimonial, con un tipo impositivo que oscila entre el 19 % y el 26 %, según su base imponible. Fuentes fiscales confirman que ya se han presentado los modelos 650 y 714 correspondientes.
Antecedentes legales y familiares
Manolo Santana y Mila Ximénez nunca formalizaron una unión civil ni matrimonio. Por eso, la herencia de Mila no se transmitió automáticamente a Manolo, sino a Alba como única hija común. Tras la muerte del tenista, sus bienes —incluida su parte en la vivienda— se distribuyeron entre sus cinco hijos, según lo establecido en su testamento otorgado en 2018. La casa fue adjudicada en copropiedad, sin que ninguno ejerciera el derecho de adquisición preferente.
El duelo como factor no contabilizable
Ningún informe pericial, ni tasación ni declaración fiscal, incluye el costo emocional de despedirse de un hogar que fue escenario de bodas, lutos, risas y silencios largos. Alba lo dijo en una entrevista reciente: “No vendimos una casa. Devolvimos un espacio que ya no podía contenernos a todos”. Esa frase no aparece en los documentos notariales, pero sí en los registros de la memoria colectiva.
Claves del asunto
- La vivienda familiar de Manolo Santana y Mila Ximénez se vendió en abril de 2026 tras acuerdo entre sus cinco hijos.
- El inmueble, ubicado en Madrid, tenía un valor estimado superior a 1,2 millones de euros.
- La operación se realizó bajo el marco del Código Civil, sin litigios ni intervención judicial.
- Cada heredero debe declarar su parte como ganancia patrimonial, con tipos impositivos del 19 % al 26 %.
- Mediaset lanzará una docuserie sobre Mila Ximénez en 2027, con acceso a archivos familiares y aval de la Fundación Mila Ximénez.
