Alicante lidera la transición energética en la Comunitat Valenciana con 1.583,68 MW en proyectos fotovoltaicos en tramitación. Esta cifra supera a Valencia y Castellón juntas. El crecimiento se concentra en el interior provincial, especialmente en los valles del Vinalopó. La expansión genera oportunidades económicas, tensiones con el sector agrícola y nuevos retos regulatorios.
¿Por qué Alicante es el polo fotovoltaico más grande de la Comunitat Valenciana?
Alicante concentra más del 60 % de la potencia fotovoltaica en tramitación de la región. Su ventaja no es solo cuantitativa: el tamaño medio de los proyectos es el mayor de la Comunitat. Esto responde a una estrategia clara de desarrollo en suelo rústico, con permisos acelerados y terrenos extensos y soleados.
El modelo se basa en grandes plantas de suelo, no en instalaciones sobre cubiertas. Esto impulsa la inversión privada, pero también presiona el uso del suelo agrícola.
Monforte del Cid y Elche lideran la potencia instalada
Monforte del Cid encabeza la lista con 186,06 MW, seguido de Elche (135,04 MW) y Biar (123,06 MW). Villena suma 298,92 MW en total provincial, incluyendo proyectos compartidos. Agost y Monforte del Cid suman 100 MW en un solo desarrollo. Salinas aporta 91,86 MW.
Estos municipios comparten dos rasgos: baja densidad poblacional y alta radiación solar. También comparten conflictos emergentes con viticultores y regantes.
¿Qué impacto económico tiene esta expansión fotovoltaica?
La inversión fotovoltaica en Alicante supera los 1.200 millones de euros estimados en 2026. Genera empleo directo en construcción y mantenimiento. También impulsa la demanda de servicios locales: ingeniería, logística y administración.
Sin embargo, el sector vitivinícola alerta de una pérdida irreversible de tierras de viña. En Monforte del Cid, el 12 % de las parcelas con Denominación de Origen Alicante están bajo estudio para instalaciones solares. Esto afecta la cadena de valor del vino, desde la producción hasta el turismo enológico.
El turismo rural se ve presionado
Municipios como Biar o Sax promocionan su patrimonio medieval y rutas del vino. Las grandes plantas solares alteran el paisaje y reducen la capacidad de acogida turística. Algunos ayuntamientos ya revisan sus planes generales para limitar la ocupación del suelo en zonas de valor cultural o agrícola.
¿Qué dice la normativa actual sobre suelos fotovoltaicos?
La Ley 17/2021 de Cambio Climático y la Directiva Europea RED III obligan a los gobiernos autonómicos a acelerar la instalación de energías renovables. Pero la Ley de Suelo de la Comunitat Valenciana exige compatibilidad con los usos agrícolas y paisajísticos.
En 2025, la Generalitat aprobó una instrucción que prioriza la instalación en suelos no aptos para cultivo. Aún así, muchos proyectos en tramitación se ubican en tierras de secano con potencial vitícola.
La figura del ‘uso dual’ sigue sin regulación clara
El concepto de agrovoltaica —combinar cultivo y generación solar— no está desarrollado legalmente en Alicante. No hay incentivos fiscales ni protocolos técnicos obligatorios. Esto fomenta la instalación de plantas convencionales, no integradas.
¿Cuáles son los datos clave de la expansión fotovoltaica en Alicante?
- 1.583,68 MW en proyectos fotovoltaicos en tramitación (mayo 2026)
- Monforte del Cid lidera con 186,06 MW, seguido de Villena (298,92 MW en total provincial)
- Más del 60 % de la potencia fotovoltaica valenciana en tramitación está en Alicante
- Se prevé una inversión superior a 1.200 millones de euros en los próximos 3 años
- Al menos 12 municipios concentran el 90 % de la potencia: Monforte del Cid, Elche, Biar, Villena, Salinas, Agost, Mutxamel, Monóvar, Aspe, Pinoso, Sax y Novelda
- El uso dual agrícola-fotovoltaico carece de marco normativo específico en la Comunitat
El ritmo de crecimiento fotovoltaico en Alicante no tiene parangón regional. Su éxito técnico y económico contrasta con la ausencia de políticas integradas que protejan el suelo agrícola, el patrimonio rural y la diversificación productiva. La próxima legislatura autonómica deberá equilibrar objetivos climáticos con sostenibilidad territorial. La presión sobre los valles del Vinalopó ya es un indicador temprano de los límites del modelo actual.
