María Martínez Allegue, conselleira de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, camina entre andamios bajo un sol de junio mientras señala una fachada en construcción. Detrás de ella, una grúa levanta paneles prefabricados. En ese terreno de Xuxán, en A Coruña, 40 viviendas públicas ya tienen nombre, plazos y futuro inquilinos.
La inversión supera los 3,3 millones de euros, los trabajos avanzan según lo previsto y la entrega de llaves está fijada para diciembre de 2026, si se mantienen los ritmos actuales. No es solo una obra: es una apuesta concreta contra la exclusión residencial en una ciudad donde el alquiler medio supera los 750 euros mensuales.
Las 40 viviendas de Xuxán ya tienen inquilinos designados y plazos cerrados
Entre los futuros vecinos hay jóvenes de veintitantos años, familias monoparentales y personas mayores que viven solas. Todos fueron seleccionados mediante el sistema de adjudicación pública de la Xunta, con criterios de renta, composición familiar y necesidad residencial. Ninguno pagará más de 230 euros al mes, y el 60 % de las viviendas tienen rentas de 160 a 180 euros, según datos oficiales de la Consellería.
Cada vivienda tiene entre dos y cuatro dormitorios, plaza de garaje y trastero. No son unidades estandarizadas: el diseño se adaptó a la topografía del barrio y a la orientación solar. Las ventanas están alineadas para maximizar la luz natural en invierno y reducir la ganancia térmica en verano.
El edificio de Xuxán es un referente de construcción industrializada y eficiencia Passivhaus
La innovación no está en el nombre, sino en los detalles. Las fachadas y terrazas se construyen con técnicas industrializadas, lo que acortó el plazo en un 25 % frente a métodos tradicionales. Pero el verdadero salto está en el estándar energético: el edificio se ajusta al modelo Passivhaus, certificación europea que exige una demanda de calefacción inferior a 15 kWh/m² al año.
Esto se logra con aislamiento térmico reforzado en muros y cubiertas, carpintería de triple acristalamiento y un sistema de ventilación mecánica controlada con recuperación de calor. El resultado: un consumo energético estimado del 70 % menos que una vivienda convencional de similares características.
Antecedentes: una política de vivienda pública en aceleración
Este proyecto forma parte del Plan de Vivienda 2023–2027 de la Xunta, que prevé la construcción de 12.000 viviendas protegidas. Xuxán es uno de los 14 barrios gallegos que reciben actuaciones prioritarias bajo el eje de “recuperación urbana y justicia residencial”. En 2025, la Xunta ya entregó 1.842 viviendas públicas; en 2026, la previsión es superar las 2.200.
El alquiler social en Galicia ya tiene un nuevo estándar de calidad y accesibilidad
El modelo de Xuxán rompe con la idea de que lo público implica lo básico. Aquí, la eficiencia no es un añadido: es un requisito legal. El Decreto 123/2022 de la Xunta obliga a que todas las nuevas viviendas públicas superen el estándar E+ (energía positiva) o se acojan a certificaciones como Passivhaus o Near Zero Energy Building (NZEB). Además, el Real Decreto 390/2021 exige que los edificios públicos nuevos alcancen la neutralidad energética antes de 2030.
La conselleira destacó durante la visita que “no se trata solo de construir viviendas, sino de construir bienestar, salud y sostenibilidad”. Y los números lo respaldan: una familia con dos menores que paga 180 euros al mes ahorra, en promedio, 570 euros mensuales frente al alquiler libre en A Coruña.
Contexto normativo y social
La vivienda en Galicia enfrenta una presión creciente: el 31,2 % de los hogares gallegos destinan más del 40 % de sus ingresos al alquiler, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2025 del INE. A esto se suma que más del 30 % de la población gallega tiene 65 o más años, y un número creciente vive sola, como María, la mujer que aparece en el reportaje de la Xunta viviendo en el bosque: un símbolo de aislamiento que proyectos como Xuxán buscan revertir con proximidad y comunidad.
La Xunta aplica un modelo replicable en barrios con déficit residencial
Xuxán no es una excepción aislada. El mismo sistema de construcción industrializada y certificación Passivhaus se está aplicando ya en Vigo, Santiago y Ferrol. La Xunta ha firmado convenios con cinco cooperativas de vivienda y tres empresas gallegas especializadas en edificación sostenible para escalar la producción.
El impacto va más allá del alquiler: cada obra genera, en promedio, 22 puestos de trabajo directos y 14 indirectos, según el Instituto Galego de Estatística. En Xuxán, 37 trabajadores están involucrados actualmente en la fase final de montaje.
Claves del asunto
- 40 viviendas públicas en Xuxán, A Coruña, con entrega prevista para diciembre de 2026
- Renta mensual entre 160 y 230 euros, con adjudicación por criterios sociales y de renta
- Construcción industrializada en fachadas y terrazas: 25 % menos tiempo de obra
- Certificación Passivhaus: ahorro energético del 70 % frente a edificios convencionales
- Inversión total: 3,3 millones de euros, financiada íntegramente por la Xunta
