Un martes de julio en la plaza de La Misericordia. El olor a paja fresca y café recién hecho flota entre los bares de la calle San Miguel. Un camarero recoge vasos vacíos mientras murmura: «Si no hay vaquillas, no hay clientes. Y si no hay clientes, no hay nómina». En el barrio, 37 establecimientos dependen directamente de la Feria Taurina del Pilar.
La Diputación recurre al TSJA para salvar la plaza
La Diputación Provincial de Zaragoza ha activado una vía judicial de urgencia. Presentó medidas cautelares ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón para evitar que la plaza quede sin gestión durante las Fiestas del Pilar 2026. El plazo para la resolución es de 72 horas, pero el reloj ya marca menos de 80 días para la apertura de la feria.
El conflicto no es nuevo. En febrero, el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón (Tacpa) anuló el primer concurso por considerarlo una «regulación encubierta de la tauromaquia», algo que excede las competencias de un contrato público. El segundo intento, lanzado en junio, fue igualmente impugnado por Tauroemoción y Nautalia, que alegaron que el pliego volvía a configurar un contrato patrimonial en lugar de una concesión de servicios.
El vacío legal que paraliza la feria
¿Qué dice la ley sobre la gestión de plazas de toros?
La Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público exige que las concesiones de servicios públicos —como la gestión de una plaza— se ajusten a criterios objetivos de calidad, transparencia y competencia. Pero el problema radica en la naturaleza del servicio: ¿es un espectáculo cultural o una infraestructura pública con finalidad económica? El Tacpa ha insistido en que el pliego incluía cláusulas sobre número de festejos, precios de abonos y exigencias artísticas, elementos propios de una regulación normativa, no contractual.
El Ayuntamiento de Zaragoza no tiene competencia directa sobre la plaza, cuya titularidad corresponde a la Diputación. Sin embargo, su impacto económico es municipal: según un informe del Observatorio Económico de Zaragoza, la feria genera 3,2 millones de euros en ingresos locales y sostiene 142 empleos directos e indirectos.
Los bares, los toreros y los vecinos en la cuerda floja
En la taberna Pepón Nieto, a 200 metros de la plaza, el dueño, José Luis, ha dejado de contratar a dos camareros temporales. «El 70 % de mis ingresos en octubre vienen de los toros», dice mientras sirve una caña. A su lado, un joven torero de Bujaraloz confirma que ya ha cancelado su reserva de hotel para el Pilar: «Sin vaquillas, no hay cartel. Sin cartel, no hay contratos».
Los afectados no son solo empresarios. El Consejo Regulador de la Fiesta de los Toros de Aragón ha alertado de que la paralización podría derivar en la pérdida de la figura de «Fiesta de Interés Turístico Nacional», un estatus que aporta financiación estatal y visibilidad internacional.
Claves del asunto
- La plaza de La Misericordia es la única de Zaragoza con concesión pública para festejos taurinos.
- El Tacpa ha anulado dos concursos consecutivos por vicios de forma y competencia.
- El TSJA tiene 72 horas para decidir si autoriza la gestión provisional de la plaza.
- La Feria del Pilar 2026 se celebra del 4 al 14 de octubre: faltan 100 días exactos para su inicio.
El futuro no es solo taurino, es urbano y económico
Más allá de la polémica ética, el caso pone en evidencia una grieta institucional: la falta de un marco normativo claro para la gestión de espacios culturales con carga simbólica y económica. El Plan Estratégico de Zaragoza 2030 incluye la plaza como «bien patrimonial vivo», pero no define su régimen jurídico. Mientras tanto, los bares siguen abriendo a las siete de la mañana, los toreros revisan sus agendas y los vecinos del barrio de San Miguel miran la plaza vacía, preguntándose si este octubre será el primero sin el sonido de los petardos y los aplausos en la Misericordia.
