La plaza Mayor de La Pobla de Vallbona se llenó de banderas rojas y amarillas al caer la tarde del 19 de junio. Niños con camisetas de la selección española corrían entre bancos de piedra mientras el Ayuntamiento proyectaba en pantalla gigante el entrenamiento previo al partido contra Arabia Saudí. «Hace quince años hice una entrevista en la que decía que mi sueño era jugar en el Mundial, y voy a tener la oportunidad de vivirlo», recordó Alejandro Grimaldo, lateral izquierdo de la Selección Española, desde Dallas, donde España se prepara para su segundo encuentro en la Copa Mundial de fútbol 2026.
La Pobla de Vallbona es mucho más que el pueblo natal de Grimaldo
No es solo un dato geográfico. Es un territorio de 27.000 habitantes, con raíces que se hunden en el siglo XIII, donde el fútbol se ha convertido en un acto colectivo de identidad. El Ayuntamiento habilitó una plaza pública con pantalla gigante y megafonía, invitando a «vivir grandes noches de fútbol en compañía». La convocatoria no fue retórica: más de 1.200 vecinos acudieron al primer partido frente a Cabo Verde, que terminó en empate 0-0, y el entusiasmo se multiplicó con el anuncio de la convocatoria de Grimaldo por Luis de la Fuente.
El legado medieval que alimenta el orgullo local
Un casco histórico que respira historia
La Iglesia Parroquial de San Jaime Apóstol, construida sobre restos romanos y reconstruida en el siglo XVII, sigue siendo el eje espiritual del municipio. En la antigua calle Mayor, escudos heráldicos siguen visibles en fachadas de piedra caliza. La Casa Gran, edificio del siglo XIII que fue almazara y bodega, hoy alberga el Museo Etnológico, donde se exhiben herramientas agrícolas y piezas de la vida rural que formaron parte del entorno en el que creció Grimaldo.
Los catxirulos: patrimonio vivo reconocido por la UNESCO
En los campos de olivos y viñedos que rodean el término municipal, se alzan cientos de catxirulos: refugios de piedra en seco, sin argamasa, construidos por generaciones de agricultores. En 2021, la UNESCO incluyó esta técnica constructiva en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial del Mediterráneo Occidental, un reconocimiento que el Ayuntamiento ha integrado en su estrategia turística y educativa. Para los vecinos, no son solo ruinas: son memoria tangible del trabajo silencioso que forjó la identidad del lugar.
Un sueño que reactiva la economía y la cohesión social
La presencia de Grimaldo en el Mundial ha generado un efecto multiplicador. El bar El Rincón, donde su padre solía tomar café, registró un aumento del 220 % en ventas durante los días previos al debut. La tienda de souvenirs municipal vendió más de 850 camisetas personalizadas con el nombre del jugador y el escudo del pueblo. Además, el Ayuntamiento ha lanzado una campaña de turismo experiencial que vincula visitas guiadas a los catxirulos con rutas gastronómicas y proyecciones de partidos en la plaza.
Claves del asunto
- Alejandro Grimaldo, de 30 años, es el primer futbolista nacido en La Pobla de Vallbona en integrar una selección española en una Copa Mundial.
- El municipio, ubicado a 22,6 kilómetros de Valencia, forma parte de la comarca de Camp del Túria, con una población que supera los 27.000 habitantes.
- La UNESCO reconoce los catxirulos como patrimonio cultural inmaterial del Mediterráneo Occidental, una distinción que refuerza su valor histórico y turístico.
- El Ayuntamiento activó un plan de fomento local vinculado al Mundial 2026, con financiación parcial del Institut Valencià de Cultura y la Diputació de València.
El impacto va más allá del orgullo. El Plan de Impulso al Turismo Local 2026–2028, aprobado por el Consell de la Generalitat, incluye subvenciones directas a pymes que promuevan productos con identidad territorial. En La Pobla de Vallbona, ya se han presentado 17 solicitudes para proyectos que vinculan fútbol, patrimonio y agroalimentación. Para los vecinos, Grimaldo no solo representa un triunfo deportivo: es la prueba de que un pueblo con raíces profundas puede proyectarse al mundo sin perder su esencia.
