Un terraplén de tierra rojiza se alza bajo el sol abrasador de julio, cortando la carretera entre Khan Younis y Rafah. Un niño palestino corre junto a su padre por un sendero estrecho, esquivando maquinaria pesada y soldados israelíes que vigilan desde torres móviles. Las imágenes satelitales de Maxar Technologies, publicadas el 18 de julio de 2026, no dejan lugar a dudas: una barrera de tierra ya avanza más de 14 kilómetros por el eje oeste de Gaza.
Desde el alto el fuego del 12 de marzo, el Ejército israelí ha matado a 1.147 palestinos, según el Ministerio de Salud de Gaza. En ese mismo periodo, ha construido tres nuevas bases militares, asfaltado 27 kilómetros de carreteras tácticas y levantado 19 torres de observación. Todo forma parte de un plan que ya no se oculta: dividir Gaza en dos zonas administrativas, con control militar permanente.
Israel está redefiniendo el territorio de Gaza con tierra y tecnología
La barrera no es un muro continuo, sino una cadena de terraplenes inconexos, zonas de seguridad de 300 metros y corredores de vigilancia equipados con sensores sísmicos y cámaras térmicas. Según fuentes del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas israelíes, citadas por Associated Press, la línea sigue la llamada línea amarilla —el límite desde el que se retiraron las tropas terrestres tras el cese al fuego— y sirve como “base operativa para la desmilitarización progresiva”.
No es una obra improvisada. El Ministerio de Defensa israelí aprobó en abril un presupuesto de 780 millones de shekels (unos 200 millones de euros) para infraestructura militar en Gaza. Parte de esos fondos financia la instalación de 12 estaciones de reconocimiento automático que identifican movimientos humanos a más de 2.5 kilómetros de distancia.
La división física refleja una estrategia política irreversible
La barrera no solo corta carreteras: corta familias, mercados y redes de suministro. En el barrio de Al-Shati, en la costa oeste, 42.000 personas ya no pueden acceder al mercado de Deir al-Balah sin pasar por tres puntos de control. En Rafah, la frontera con Egipto, el paso de refugiados se ha reducido un 63% desde junio, según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) emitió una advertencia el 15 de julio: “La fragmentación del territorio afecta el acceso a agua potable, atención médica y educación. En 17 escuelas de la zona occidental, las clases se suspendieron por falta de transporte seguro”.
Antecedentes: del alto el fuego al control territorial
El acuerdo del 12 de marzo no incluía cláusulas sobre retirada definitiva ni garantías de soberanía palestina. En su lugar, estableció un “mecanismo de coordinación militar” entre Israel y la Autoridad Palestina, que no opera en Gaza desde 2007. Hamás, por su parte, ha denunciado que Israel violó el acuerdo al reanudar operaciones aéreas en la zona norte el 29 de abril —un ataque que dejó 38 muertos en Jabalia.
Marco legal: ocupación sin nombre ni límites
La Corte Penal Internacional (CPI) investiga desde 2024 posibles crímenes de guerra en Gaza. En su informe del 10 de julio, el fiscal Karim Khan señaló que “la construcción sistemática de infraestructura militar en territorio ocupado, con fines de control administrativo y desplazamiento forzado, puede constituir una violación grave de la Cuarta Convención de Ginebra”. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó el 5 de julio una resolución que exige la suspensión inmediata de todas las obras de reconfiguración territorial.
Las consecuencias humanas ya son irreversibles
En el campo de refugiados de Nuseirat, 68 familias han perdido sus huertos tras la construcción del primer tramo de la barrera. “Nos dijeron que era temporal. Pero trajeron bulldozers, no camiones de tierra”, dice Amina al-Husseini, de 54 años, mientras señala un terraplén de 4 metros de altura que separa su casa del pozo comunitario. En el hospital de Al-Quds, en Khan Younis, el 71% de los pacientes pediátricos presenta desnutrición aguda —una cifra que ha subido 22 puntos desde mayo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el acceso a insulina y antibióticos críticos ha caído un 44% en las zonas occidentales. “No es solo una barrera física. Es una barrera de vida”, afirma el doctor Samir Tawil, coordinador médico de Médicos Sin Fronteras en Gaza.
La comunidad internacional se queda sin palabras, pero no sin pruebas
Las imágenes satelitales de Maxar y Planet Labs, cruzadas con datos de geolocalización de drones civiles, confirman que la barrera avanza a un ritmo promedio de 820 metros por semana. La Unión Europea emitió una declaración el 19 de julio pidiendo “una pausa inmediata”, pero sin sanciones concretas. Estados Unidos, por su parte, mantiene su apoyo militar a Israel: en junio aprobó la entrega de 1.200 bombas de precisión GBU-39, según el Departamento de Estado.
Claves del asunto
- La barrera de tierra ya mide más de 14 kilómetros y divide Gaza en dos zonas funcionales.
- El Ejército israelí ha matado a 1.147 palestinos desde el alto el fuego del 12 de marzo.
- El Ministerio de Defensa israelí destinó 780 millones de shekels a infraestructura militar en Gaza.
- El CICR y la OMS confirman el colapso del acceso a agua, salud y educación en zonas afectadas.
- La Corte Penal Internacional investiga la obra como posible crimen de guerra bajo la Cuarta Convención de Ginebra.
