Un estallido de explosiones sacudió el sur de Líbano al amanecer del 8 de junio. Las ventanas temblaron en Nabatiyeh. Los niños corrieron a los refugios improvisados bajo las escaleras de los bloques de viviendas. En el cielo, drones israelíes sobrevolaban zonas civiles mientras Hezbolá lanzaba cohetes hacia el norte de Israel. El alto el fuego negociado en Washington apenas duró 48 horas.
El fracaso del acuerdo pone en jaque la estrategia diplomática de Donald Trump, quien apostó su capital político en la región para lograr un entendimiento entre Israel y Irán. Pero Teherán ha dejado claro: no negociará mientras los tanques israelíes permanezcan en suelo libanés.
Israel mantiene su presencia militar en territorio libanés
Las Fuerzas de Defensa de Israel no retiraron ni una sola unidad del sur de Líbano tras la firma del alto el fuego. Según fuentes del Ministerio de Defensa israelí, la permanencia responde a una “necesidad operativa para neutralizar células armadas”. En las últimas 72 horas, sus tropas han realizado al menos 12 operaciones terrestres en zonas fronterizas, incluyendo el bombardeo de túneles subterráneos cerca de Marjayoun.
Hezbolá, por su parte, ha intensificado sus lanzamientos de cohetes de corto y medio alcance. Desde el 6 de junio, ha disparado más de 340 proyectiles, según el Centro de Monitoreo de Conflictos del Líbano. Al menos 17 civiles libaneses han muerto y 83 resultaron heridos. En Israel, dos personas fallecieron por impacto directo en una localidad cercana a Safed.
Irán condiciona la paz a la retirada israelí
Teherán ha convertido el conflicto libanés en una línea roja estratégica. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, declaró el 7 de junio: “Cualquier diálogo con Estados Unidos sobre seguridad regional depende de que Israel cese su ocupación y se retire inmediatamente”. La frase no fue retórica: el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC) movilizó unidades de artillería de precisión en la frontera iraní-iraquí, a menos de 200 kilómetros del Líbano.
Estados Unidos ha reforzado su presencia naval en el Mediterráneo oriental. El portaaviones USS Dwight D. Eisenhower navega a 120 millas náuticas de la costa libanesa. Pero Washington carece de margen para presionar a Tel Aviv: el gobierno israelí, liderado por Benjamin Netanyahu, ha rechazado cualquier “presión externa que ponga en riesgo la seguridad nacional”.
Antecedentes del alto el fuego fracasado
El acuerdo de alto el fuego se anunció el 5 de junio tras una ronda de conversaciones en Washington entre representantes de Israel, Líbano y Estados Unidos. Participaron también observadores de Francia y Qatar. El texto incluía una retirada escalonada de las tropas israelíes en 30 días y el despliegue de fuerzas de la ONU en la zona fronteriza. Pero Hezbolá rechazó firmar el documento, alegando que no garantizaba la soberanía libanesa ni la devolución de tierras ocupadas desde 2006.
Trump enfrenta su mayor desafío diplomático en el Medio Oriente
El presidente estadounidense asistió el 8 de junio al tercer partido de las Finales de la NBA en el Madison Square Garden, en Nueva York. Mientras saludaba a la multitud, su equipo de seguridad recibió una alerta urgente: los ataques habían reiniciado. Su discurso previsto sobre “la paz que construimos juntos” fue cancelado.
La Casa Blanca emitió un comunicado horas después: “Estados Unidos sigue comprometido con una solución duradera, pero no tolerará que actores no estatales socaven acuerdos bilaterales”. El mensaje, sin embargo, no mencionó a Irán, ni a Hezbolá, ni al gobierno libanés. Una omisión que analistas de la Universidad de Tel Aviv calificaron como “una señal de debilidad estratégica”.
Marco legal y responsabilidades internacionales
El derecho internacional humanitario, especialmente los Convenios de Ginebra, exige que las partes en conflicto distingan entre combatientes y civiles. El uso de cohetes no guiados contra zonas pobladas por Hezbolá, y los bombardeos aéreos israelíes sobre viviendas en zonas densamente pobladas, podrían constituir violaciones graves. La Corte Penal Internacional (CPI) ya investiga denuncias similares desde 2024.
Las consecuencias humanas ya son irreversibles
Más de 120.000 personas han sido desplazadas en el sur de Líbano desde el inicio de los nuevos combates. Hospitales como el de Tyre operan con generadores y suministros limitados. En Israel, 37 escuelas han cerrado temporalmente en el norte del país. Las familias libanesas refugiadas en Beirut cuentan que sus hijos no duermen: “Escuchan el ruido y creen que es el fin”, dijo una madre de 34 años a Al Jazeera.
Claves del asunto
- El alto el fuego negociado en Washington duró menos de dos días.
- Irán condiciona cualquier acuerdo con Estados Unidos a la retirada israelí del Líbano.
- Hezbolá rechazó firmar el acuerdo por considerarlo insuficiente para garantizar la soberanía libanesa.
- Más de 120.000 desplazados y al menos 19 muertos civiles en 72 horas.
- El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní ha movilizado artillería cerca de la frontera iraquí.
