En el barrio de Galata, Estambul, una valla de seguridad rodea la entrada de la Fundación Museo de los Judíos Turcos. Dentro, el silencio es denso. No hay visitantes. Solo el eco de pasos en pasillos que guardan documentos del siglo XV. Marga Zambrana, periodista que ha documentado la vida judía en Turquía durante más de una década, lo resume así: «Hoy no se habla de nacionalidad española en las sinagogas de Estambul. Se habla de cómo no ser visto».
El 12 de agosto de 2019 expiró el procedimiento especial para la ciudadanía española de sefardíes, una norma que prometía reparación histórica a los descendientes de los expulsados de España en 1492. Pero para los sefardíes de Turquía, esa promesa se convirtió en una promesa incumplida. No por falta de solicitud, sino por una combinación de plazos ajustados, requisitos burocráticos inalcanzables y un contexto regional cada vez más hostil.
La ley de nietos se quedó en el papel para los sefardíes turcos
La llamada ley de nietos —aunque técnicamente no era tal, sino una vía excepcional de nacionalidad— no contempló las realidades locales de comunidades como la de Estambul. Allí, los registros parroquiales fueron destruidos, los apellidos se turquificaron y las pruebas de ascendencia se volvieron casi imposibles de reunir. Más del 70 % de las solicitudes presentadas por ciudadanos turcos fueron rechazadas, según datos oficiales del Ministerio de Justicia español filtrados en 2022.
El gobierno español exigió certificados de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) o de la Federación de Comunidades Judías de Turquía (FCJT). Pero esta última, bajo presión política y social creciente, dejó de emitir informes genealógicos desde 2018. No por negativa ideológica, sino por temor a exponer a sus miembros.
La guerra de Gaza aceleró el silencio comunitario
Desde 2023, el clima antiisraelí en Turquía se ha intensificado. No se trata de antisemitismo clásico, sino de una confluencia peligrosa: la crítica al Estado de Israel se ha traducido, en espacios públicos y redes sociales, en estigmatización de cualquier identidad judía. Los sefardíes —que no tienen vínculo con Israel y cuya lengua, el ladino, es patrimonio cultural español— han sido arrastrados al mismo discurso.
Un informe de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA) de 2025 señala que el 42 % de los judíos en Turquía reportaron haber sufrido acoso verbal o institucional en los últimos dos años. En Estambul, tres sinagogas redujeron su horario de apertura. Una cerró definitivamente en 2024.
El pasaporte español dejó de ser un derecho y se volvió un símbolo de vulnerabilidad
Para Vicente y Maribel —una pareja de sefardíes de 78 y 75 años que vive en una autocaravana en el sur de España tras emigrar en 2021— el pasaporte español no fue un gesto de pertenencia, sino un salvoconducto. «No vinimos a cantar el himno. Vinimos a no tener que mirar atrás cada vez que entramos a una tienda», dice Vicente.
Pero miles no lograron cruzar a tiempo. Hoy, la Ley de Memoria Democrática no contempla vías alternativas para sefardíes que no pudieron acceder al régimen extinguido. Tampoco la Ley de Bienestar Animal, ni la Ley de Tabaco, ni ninguna otra norma en vigor ofrece mecanismos de reparación equivalente.
Antecedentes históricos clave
La expulsión de 1492 no fue un punto final, sino un punto de partida de una diáspora que se asentó en el Imperio Otomano. Sultan Bayaceto II los recibió con un decreto real: «¿Cómo puede ser que el rey de España se vuelva loco y expulse a quienes le dan riqueza?». En Estambul, Salónica y Esmirna, los sefardíes fundaron escuelas, imprentas y hospitales. Su lengua, el ladino, se hablaba en mercados y cortes hasta bien entrado el siglo XX.
Marco legal vigente
Desde el 12 de agosto de 2019, la única vía legal para sefardíes turcos es la nacionalidad por residencia —que exige tres años de estancia legal en España— o por carta de naturaleza, un recurso discrecional del Consejo de Ministros. Ninguna de las dos contempla la condición histórica específica de los sefardíes. La Ley de Arrendamientos Urbanos, la Ley de Tabaco, o incluso la Normativa de Ascensores, tienen más desarrollo reglamentario que esta materia.
Claves del asunto
- El procedimiento especial de nacionalidad para sefardíes finalizó el 12 de agosto de 2019, sin prórroga ni alternativa.
- Más del 70 % de las solicitudes de ciudadanía de origen turco fueron denegadas, principalmente por falta de documentación acreditativa.
- La Federación de Comunidades Judías de Turquía dejó de emitir certificados genealógicos en 2018, por presión social y seguridad.
- El clima político en Turquía tras la guerra de Gaza ha generado autocensura y aislamiento comunitario, dificultando aún más la identificación y apoyo a los sefardíes.
- No existe, en la Ley de Memoria Democrática ni en ninguna norma vigente, una vía específica de reparación para sefardíes que quedaron fuera del plazo.
La historia no se cierra con un decreto. Se cierra con silencios que se acumulan en los archivos de Galata, en las autocaravanas del sur español y en los correos electrónicos sin respuesta de las embajadas. Para los sefardíes turcos, el pasaporte español ya no es una promesa. Es un recuerdo de lo que pudo ser —y no fue.
