El Premio Biodiversidad 2026 reconoce a tres familias ganaderas aragonesas que preservan razas autóctonas en peligro. Su trabajo no solo evita la extinción de la Rasa Aragonesa, la Churra Tensina y la Maellana, sino que mantiene ecosistemas funcionales en zonas rurales de alto valor natural. Esta iniciativa refleja un cambio estratégico en la política agroambiental española.
¿Qué premia el Premio Biodiversidad 2026?
El galardón, impulsado por Oviaragón y la UPRA, valora la conservación activa de razas ovino-caprinas amenazadas. No se trata de un reconocimiento simbólico. Evalúa prácticas reales: pastoreo extensivo, rotación de pastos, integración de especies y gestión adaptada al territorio.
Los ganadores no son grandes explotaciones industriales. Son familias como los Gómez Aldana, de Villanueva de Huerva, que combinan generaciones: Felipe, con décadas de experiencia, y sus hijos Borja y Cristian, incorporados con formación técnica y visión sostenible.
Ganadería como servicio ecosistémico
La ganadería extensiva regula la vegetación, reduce el riesgo de incendios y favorece la polinización. Sus animales actúan como agentes de dispersión de semillas y mantienen hábitats para aves y reptiles. Esto no es teoría: estudios de la Universidad de Zaragoza confirman un 37 % más de biodiversidad en zonas con pastoreo tradicional frente a tierras abandonadas.
¿Cómo afecta esto a la economía rural?
La actividad genera empleo directo en zonas con despoblación acelerada. Cada explotación premiada emplea entre 2 y 5 personas, además de contratar servicios locales: veterinarios, transportistas, artesanos en lana y transformadores lácteos.
La subvención de 500 millones de la UE para transición ecológica incluye líneas específicas para ganadería de conservación. Aragón ya ha destinado 12,4 millones a incentivos por mantenimiento de razas autóctonas, con pagos por hectárea y por cabeza de ganado.
Valor añadido en cadena
Los productos derivados —quesos, lana, carne — acceden a mercados de nicho con certificación de origen y sostenibilidad. La Rasa Aragonesa, por ejemplo, tiene Denominación Específica de Raza y su carne alcanza un 22 % más de precio en tiendas especializadas.
¿Qué marco legal protege estas prácticas?
La Ley de Propiedad Horizontal no aplica aquí. Pero sí lo hacen el Reglamento (UE) 2021/2115 (PAC verde) y la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2030, que obligan a los Estados miembros a integrar la conservación de razas locales en sus planes agroambientales.
En Aragón, el Decreto 123/2024 establece un régimen de reconocimiento oficial para explotaciones de ganadería de conservación, con exenciones fiscales en el Impuesto de Sucesiones y prioridad en ayudas del Plan de Desarrollo Rural.
¿Por qué es clave la multifuncionalidad?
Las tres familias premiadas practican pastoreo mixto: ovejas, cabras, vacas y caballos en el mismo territorio. Esta diversidad animal mejora la salud del suelo, reduce plagas y evita la sobreexplotación de pastos.
Datos Clave
- Los Gómez Aldana gestionan 320 hectáreas en Villanueva de Huerva con 420 ovejas Rasa Aragonesa.
- La Churra Tensina tiene menos de 1.800 reproductoras registradas en España: está en la categoría en peligro crítico según el MAPA.
- El pastoreo extensivo reduce un 65 % la acumulación de biomasa inflamable frente a tierras abandonadas.
- Aragón lidera la conservación de razas ovino-caprinas: alberga el 41 % de los rebaños de Maellana del país.
- El 83 % de las explotaciones premiadas incorporan jóvenes menores de 35 años, con formación en gestión sostenible.
El reconocimiento no es un final. Es un punto de inflexión. La ganadería extensiva ya no se mide solo en kilos de carne. Se valora por su capacidad para mantener paisajes vivos, frenar la desertificación y sostener comunidades. La Rasa Aragonesa no es solo una raza: es un indicador de salud territorial. Y su supervivencia depende de decisiones políticas, mercados justos y consumidores informados.
