Florentino Pérez quiere convertir a los 100.000 socios del Real Madrid en propietarios reales del club. Su propuesta no busca privatizar la entidad, sino dotar de valor patrimonial a la condición de socio. Esto supondría un cambio estructural sin precedentes en el modelo deportivo español. La iniciativa se enmarca en un contexto de presión financiera, exigencias de la UEFA y creciente demanda de transparencia institucional.
¿Qué significa ser propietario real del Real Madrid?
Ser socio ya no sería solo un acto simbólico. Implicaría derechos económicos concretos: participación en beneficios, acceso a información financiera detallada y capacidad de influencia en decisiones estratégicas clave.
El modelo propuesto se inspira en clubes europeos como el Bayern Múnich, donde los socios poseen el 75 % del capital. En España, el Real Madrid es una Sociedad Anónima Deportiva (SAD) desde 2000, pero sigue regida por estatutos que limitan la propiedad efectiva.
El marco legal actual
La Ley del Deporte y el Real Decreto 1093/2022 exigen transparencia contable en SADs. Sin embargo, no regulan la propiedad participativa. Cualquier cambio requerirá una reforma estatutaria aprobada por mayoría cualificada de socios.
¿Cómo afecta esta propuesta al modelo económico del club?
El Real Madrid generó 845 millones de euros en ingresos en 2025. Un 42 % procede de explotación comercial y medios. Dar participación económica a los socios podría reforzar la fidelización financiera, reducir la dependencia de inversores externos y mejorar el acceso a financiación a largo plazo.
La propuesta también responde a la presión de la UEFA sobre la sostenibilidad financiera. Clubes con base societaria sólida obtienen mejores calificaciones en el Financial Fair Play.
Impacto en la gobernanza
Florentino Pérez ha señalado que la participación no implicará dilución del control operativo. El Consejo de Administración seguiría gestionando el día a día. Pero los socios podrían votar sobre presupuestos anuales, inversiones superiores a 50 millones o cambios en la política de fichajes.
¿Qué dice la UEFA sobre la propiedad societaria?
La UEFA no prohíbe la propiedad compartida. Al contrario: su Club Licensing System premia la estabilidad accionarial y la transparencia. En 2025, 12 clubes de la Champions League tenían más del 50 % de su capital en manos de socios o entidades sin ánimo de lucro.
El envío del dossier sobre los escándalos arbitrales de la era Negreira a Ceferin refleja la voluntad del club de reforzar su credibilidad institucional. La propuesta de propiedad societaria es coherente con esa estrategia.
El reto de la viabilidad técnica
Implementar el modelo requiere una valoración independiente del club, estimada entre 5.200 y 5.800 millones de euros. Distribuir participación proporcional entre 100.000 socios implica diseñar mecanismos de adquisición progresiva, sin afectar la solvencia.
¿Qué pasa si Florentino Pérez no gana las elecciones?
La propuesta está vinculada a su candidatura frente a Enrique Riquelme. Si no resulta reelegido, el plan no se activará. Riquelme ha defendido un modelo más abierto de participación, pero sin vincularla a derechos patrimoniales directos.
El calendario electoral es clave: las votaciones están previstas para septiembre de 2026. Hasta entonces, el Consejo mantendrá la gestión actual, con foco en la renovación del Estadio Santiago Bernabéu y la expansión internacional.
Datos Clave
- El Real Madrid es la marca deportiva más valiosa del mundo (Forbes, 2025): 6.000 millones de euros.
- Solo el 12 % de sus ingresos proviene de aportaciones societarias actuales.
- La Sociedad Anónima Deportiva limita la propiedad a un máximo del 25 % por accionista.
- El Bayern Múnich repartió 120 millones de euros en dividendos a socios en 2025.
- La reforma estatutaria requeriría el respaldo del 75 % de los socios en Asamblea General.
El proyecto de Florentino Pérez no es solo una promesa electoral. Es una apuesta por redefinir el equilibrio entre pasión y propiedad, entre tradición y modernización financiera. Su éxito dependerá de la capacidad de traducir el sentimiento en valor tangible, sin romper el vínculo emocional que ha sostenido al club durante más de un siglo.
