Una columna de polvo se alzaba sobre los escombros del edificio El Faro, en La Guaira, mientras tres hombres cargaban una camilla improvisada con sábanas. Uno de ellos, con la camiseta rasgada y las manos sangrando, gritó: ‘¡Hay más abajo, no los dejen enterrados!’. Eran las 6:17 a.m. del jueves 27 de junio de 2026. Minutos antes, dos terremotos —de 7,2 y 7,5 grados en la escala de Richter— habían sacudido el centro de Venezuela.
El epicentro fue la costa central, pero el impacto llegó a Bogotá
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los sismos tuvieron su origen a 12 kilómetros al norte de La Guaira, a una profundidad de 10 kilómetros. Esa poca profundidad multiplicó la destrucción. Edificios de más de 40 años, muchos sin certificación sísmica, colapsaron como castillos de naipes. En Caracas, el metro se detuvo por fallas eléctricas; en Maracaibo, los hospitales activaron protocolos de emergencia; en Bogotá, los edificios de la zona norte vibraron durante 42 segundos.
El Gobierno venezolano confirmó 920 fallecidos y 3.360 heridos, cifras que las autoridades locales advierten que ‘pueden aumentar en las próximas 72 horas’. El Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laboral (INPSASEL) reportó que al menos 14 centros de salud quedaron inoperativos por derrumbes o pérdida de suministro eléctrico.
La Guaira está bajo control militar y registro obligatorio
Este sábado 29 de junio, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, anunció la restricción total del acceso al estado de La Guaira, epicentro del desastre. Desde ese día, ningún vehículo ni persona puede ingresar sin autorización previa emitida por el Centro Nacional de Registro para Zonas de Desastre, instalado en el Poliedro de Caracas.
La medida, según explicó Cabello, responde a la necesidad de ‘evitar la saturación de vías, el acaparamiento de recursos y la interferencia con equipos de rescate especializados’. Hasta la fecha, más de 59 militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME) han sido desplegados desde España bajo convenio bilateral, pero su operatividad se vio limitada por el caos en las carreteras de acceso.
Antecedentes de vulnerabilidad estructural
La Guaira concentra el 68 % de las importaciones venezolanas y alberga el puerto más activo del país. Sin embargo, según un informe del Instituto de Investigaciones Sismológicas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), publicado en marzo de 2026, el 83 % de las viviendas construidas entre 1970 y 1995 en la zona carecen de refuerzo antisísmico. Además, el 41 % de los edificios públicos no cumplen con la Norma COVENIN 1756:2022, la única regulación técnica vigente para construcción en zonas sísmicas.
Las labores de rescate enfrentan múltiples obstáculos logísticos
Los equipos de búsqueda y rescate reportan tres dificultades críticas: la falta de generadores móviles, la interrupción total del servicio de agua potable en 12 parroquias y la escasez de equipos de geolocalización de víctimas atrapadas. El Cuerpo de Bomberos de La Guaira confirmó que solo 3 de sus 17 camiones están operativos. Mientras tanto, ciudadanos organizados en redes vecinales han levantado 22 puntos de acopio espontáneos con agua, mantas y medicamentos.
Marco legal aplicable
La restricción de movilidad se sustenta en el Decreto Presidencial 3.412 de 2025, que faculta al Ejecutivo para declarar zonas de emergencia nacional y limitar el tránsito civil en caso de catástrofe. Sin embargo, la Defensoría del Pueblo de Venezuela emitió un comunicado el 28 de junio exigiendo transparencia en la emisión de los permisos y advirtiendo sobre posibles ‘arbitrariedades en la selección de beneficiarios’. Hasta ahora, se han emitido 1.247 autorizaciones: 62 % para personal médico, 23 % para ingenieros estructurales y solo 4 % para familiares de desaparecidos.
La solidaridad ciudadana se convierte en primer eslabón de la recuperación
En el barrio El Paraíso, en Caracas, un grupo de 42 vecinos —entre ellos Carolina electricista, Marc Giró albañil y Delia Echavarri, jubilada de Hacienda— ha montado un taller comunitario para reparar equipos de comunicación de bajo costo. En La Guaira, pescadores han reconvertido sus embarcaciones en unidades de transporte médico fluvial. Y en el centro de acopio de Macuto, Isabel Jiménez, hostelera de 58 años, coordina la distribución de 1.800 raciones diarias.
Claves del asunto
- Los terremotos de 7,2 y 7,5 grados fueron los más fuertes registrados en Venezuela desde 1967.
- La Guaira concentra el 92 % de los fallecidos confirmados y el 87 % de los edificios colapsados.
- El acceso está restringido bajo el Decreto Presidencial 3.412, con registro obligatorio gestionado desde Caracas.
- Solo el 41 % de los edificios públicos locales cumplen con la Norma COVENIN 1756:2022.
- Más de 59 militares de la UME de España colaboran en las tareas, pero su despliegue depende de la autorización del centro de registro.
